DESAFÍO A LAS POLÍTICAS MIGRATORIAS

Hungría vota el polémico referéndum sobre las cuotas de refugiados

Los húngaros se pronuncian hoy sobre las cuotas de refugiados establecidas por la Unión Europea en una consulta marcada por la controversia

Hungría vota el polémico referéndum sobre las cuotas de refugiados

Los húngaros votan este domingo para manifestar si aceptan o rechazan las cuotas de reubicación de refugiados acordadas por la Unión Europea. De esta forma, deberán contestar a la compleja pregunta que puede leerse en la papeleta de votación: “¿Está de acuerdo con que la Unión Europea tenga derecho a imponer el asentamiento obligatorio de ciudadanos no-húngaros en Hungría, sin el consentimiento de la Asamblea Nacional de Hungría?”.

El referéndum ha sido considerado por numerosas voces como un desafío del Ejecutivo del conservador Viktor Orbán a las políticas migratorias de Bruselas. La política de “puertas cerradas” adoptada por el Gobierno húngaro, que es apoyada con mayor o menor intensidad por otros países del Este de Europa, le ha llevado también a enfrentarse abiertamente a la todopoderosa Ángela Merkel. Así, la crisis de los refugiados ha terminado por provocar una fractura Este-Oeste en la Unión Europea (UE).

Por otro lado, campañas como la del "Magyar Kétfarkú Kutya Párt", literalmente Partido Húngaro del Perro de dos Colas, contraataca con humor un referéndum que califican de absurdo y al que tachan de fomentar el odio. Con mensajes del tipo “No dudes en venir a Hungría, porque nosotros trabajamos en Londres”, este partido político ironiza con los miles de húngaros que se han ido a trabajar fuera del país en los últimos años. 

Frente a las críticas que llegan de Bruselas y de sus opositores, el Gobierno húngaro de Orbán defiende su posición y la convocatoria de este domingo. En este sentido, Enikö Györi, embajadora de Hungría en España, expuso esta semana los argumentos que han llevado al Ejecutivo magiar a convocar el referéndum. Una consulta que, en palabras de Györi, “No es un Brexit, ni una preparación para un Brexit. Los húngaros ya dijeron sí a Europa y nadie va a preguntar de nuevo sobre ello”.

Sin embargo, la victoria del no este domingo supondría un rechazo sin paliativos a la política europea en materia de migración y, con ello, el temor a una posible reacción en cadena, ya que otros Estados miembros podrían hacer suya la postura húngara.

Györi afirmó que el referéndum “no busca la tensión con Bruselas”, sino “reivindicar el papel de los parlamentos nacionales”. El actual Gobierno húngaro considera que las cuotas obligatorias, que quiere imponer la Comisión Europea, van contra su soberanía nacional y hurta competencias para implantar un sistema de reubicación de emergencia que, en su opinión, no funciona.

Según explicó Györi en un encuentro con los medios de comunicación, el referéndum solo será vinculante si más de la mitad de los sufragios son validos y si más de la mitad de esos votos validos apoyan las tesis del Gobierno de Orbán, que busca en esta consulta el respaldo de los húngaros para “obtener una posición de fuerza”.

Las cifras de la polémica

1.294 refugiados es la “cuota obligatoria” asignada a Hungría. La cifra no es significativa, sin embargo para el Gobierno húngaro este tema es “una cuestión de principios” y alega que en 2015 se produjeron 392.000 entradas ilegales en su territorio. Asimismo, se recibieron 177.135 solicitudes de asilo. Aunque en 152.260 casos se cerró el procedimiento sin una resolución, porque los interesados abandonaron Hungría para dirigirse en su mayoría a Alemania, “país al que todos quieren ir”, apunta Györi. Los afganos, seguidos de pakistaníes, sirios e iraquíes son los que llegan en mayor número a la frontera húngara, a lo largo de la cual se han levantado vallas que han motivado severas críticas por parte de la UE y cuya finalidad, aduce el Gobierno, es permitir únicamente las entradas legales. Hungría también ha endurecido recientemente las leyes contra la inmigración ilegal.

Para justificar este referéndum marcado por la polémica, se ha puesto como ejemplo la situación que se ha producido en Alemania, donde 549.209 inmigrantes han solicitado asilo y les ha sido denegado (cifras del Gobierno alemán), pero siguen viviendo en el país. El 75 % de ellos, 406.065, desde hace más de seis años.

Con la consulta de este domingo el Gobierno húngaro ha escenificado su oposición a la política migratoria de Bruselas. Un asunto que para el Ejecutivo de Orbán pasa por la protección de las fronteras exteriores, solucionar el problema de los flujos migratorios en origen, continuar con la ampliación de la UE, decir no a las cuotas obligatorias y combatir el efecto llamada. A todo lo cual, añade la necesidad de avanzar en una política de Defensa europea y rebajar las críticas a Turquía.

El referéndum, crucial para el primer ministro Viktor Orbán, ha contado con el boicot de la oposición de izquierda que ha pedido el voto nulo. Además, algunas previsiones pronostican una alta abstención, lo que pudiera convertir en un fracaso esta consulta que algunos no han dudado en tildar de xenófoba.