PRIMERA VUELTA PRESIDENCIALES

Una Francia fracturada asusta a Europa

Tras el trago holandés, toca pasar el susto francés. La posibilidad de que la extrema derecha francesa sea una de las opciones para la Presidencia se complica con el hecho de que no está clara la alternativa por la que optará el electorado francés

 

Marine Le Pen.
Marine Le Pen.
Una Francia fracturada asusta a Europa

¿Fascinados o asustados? Si no fuera porque andamos enfrascados en nuestras habituales agendas judiciales, andaría la ciudadanía española como el resto de la europea: preocupada y fascinada por el espectáculo de una Francia fracturada y enfadada, cuyo cabreo podría llevarle al abandono de Europa, de la globalización o de todo lo que históricamente ha significado la cultura política francesa.

Unas horas antes del atentado que costó la vida a un policía en los Campos Elíseos, conviene decirlo para no culpar a nadie de insensibilidad, Netflix anunciaba el inicio de la nueva temporada de House of Cards, cuya cuarta sesión acabó con un atentado terrorista. El anuncio, con los candidatos a la Presidencia Francesa en foto, iba acompañado de un titular esclarecedor: “Cuando una temporada termina, otra comienza”.

Esa sensación de fin de ciclo recorre a la sociedad francesa. El tradicional bipartidismo matizado (segunda vuelta) parece haber saltado por los aires, presentando una competición a cuatro que, con los sondeos en la mano, no podría descartar que extrema izquierda y extrema derecha compitieran por la Presidencia de la República.

Los sondeos

Dos días antes de que las urnas den su veredicto, Macron y Le Pen encabezan las encuestas. De acuerdo con el sondeo de IPSOS, Emmanuel Macron (24%) y Marine Le Pen (22%) son los dos favoritos en la primera vuelta de la elección presidencial. El dúo de cabeza es, sin embargo, seguido de cerca por François Fillon y Jean-Luc Mélenchon, igualados con el 19% de los votos. Muy por detrás, Benoît Hamon, el candidato socialista,  en quinta posición con un 7,5%.

Sin embargo, el 31% de los votantes puede cambiar de opinión, lo que refleja la la incertidumbre que aún prevalece sólo 48 horas de votación, los votantes indecisos aumentaron en comparación con la encuesta anterior, realizada a principios de esta semana. Por lo tanto, sólo el 69% de las personas que piensan votar reconocen dicen que definitivamente han hecho su elección, mientras que el 31% reconoce que podría cambiar de opinión.

Ipsos también preguntó a que candidatura se dirigirían los votos en caso de un cambio de opinión. A partir de estos datos, el Instituto determinó el punto más alto y el punto más bajo de cada candidato si la mitad de reacios cambiaran su opinión: Emmanuel Macron estaría entre el20,5 y 27%, Marine Le Pen entre 20 y 23%, François Fillon entre 17,5 y 20,5% y Mélenchon entre 16 y 21%.

Panorama político fragmentado y riesgos políticos

Once candidaturas se presentan, cada una apoyada por al menos 500 alcaldes, parlamentarios, diputados senadores. Los dos máximos ganadores se enfrentarán el 7 de Mayo. El ganador necesita más del 50% de los votos.

El sistema de dos vueltas, utilizado en las elecciones parlamentarias, locales y regionales, fue introducido en 1962 por Charles de Gaulle y hasta ahora había mantenido a las fueras más extremas fuera del poder, apelando a la llamada disciplina republicana en la derecha y la izquierda. Aunque en esta ocasión puede fallar la estrategia.

Racismo, antiinmigración, no a la globalización…”frexit”, abandono de la Unión, son cuestiones puestas encima de la mesa. La derecha de siempre parece llevar meses, en una pelea fratricida y entre imputados, dicho sea de paso (Fillon y Sarcozy), trabajando para Le Pen: ha asumido parte de su discurso, sin crear una alternativa política, la mejora de Fillon en los sondeos parece haberse desvanecido de nuevo.

Lo mismo parece ocurrirle a Melenchon, una especie de antiguo podemismo, acompañado por el PCF, que entre una mezcla de nacionalismo keynesiano y antieuropeismo parece estar capturando, como ocurriera en España, a jóvenes de clase media y bohemios (les Bo-Bos´s), aprovechándose de la desaparición de la socialdemocracia tradicional.

Reducida a la quinta opción, Hamon, un representante del socialismo radical francés, ha situado a su electorado en la órbita del izquierdista  de Melenchon, mientras el socialiberalismo tradicional de su partido, representado por la Presidencia de Hollande, llena las filas de Macron, creador del Movimiento En Marche, que llega en cabeza a la víspera electoral.