EN EL 25 DE LA CALLE SERRANO

Un siglo del Centro Riojano de Madrid

El Centro Riojano de Madrid cumple 115 años, más de un siglo trazando puentes entre La Rioja y Madrid

Centro Riojano, número 25 de la calle Serrano de Madrid.
Centro Riojano, número 25 de la calle Serrano de Madrid.
Un siglo del Centro Riojano de Madrid

En un edificio señorial (Premio Nacional de Arquitectura 1923) situado en pleno centro de Madrid, en la confluencia de las calles Serrano y Hermosilla, tiene en la actualidad su sede el Centro Riojano de Madrid. Una institución que desde hace 115 años es punto de encuentro y lugar de referencia de aquellos riojanos que, por diversos motivos, han trasladado su residencia a la capital. El Centro fue inaugurado el 24 de marzo de 1901 con un almuerzo a la una de la tarde y una “matinée” a las cinco en los salones de la sociedad, como reseñó en sus páginas el diario El Imparcial, dando cuenta de que “La colonia riojana en Madrid,…ha constituido un centro donde sus individuos y los paisanos que por necesidad o por gusto se trasladen accidentalmente a la Corte, encuentren prolongación de la hermosa tierra que les vio nacer y puedan conocerse”.   

De esta forma, desde hace más de un siglo hablar del Centro Riojano es hablar de los riojanos que viven en Madrid. Un centro que con el paso de los años ha ido configurándose, más que en una casa regional o un lugar de reunión social al uso, en un espacio donde dialogan la realidad de La Rioja y del Madrid de nuestro tiempo. Así como en un privilegiado escaparate para los emprendedores riojanos, en la mejor “embajada” de La Rioja en Madrid y en un foro imprescindible de la vida cultural madrileña. Los numerosos actos culturales (conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros, exposiciones, etc.) que programa el Centro durante el año son buena muestra de la vitalidad cultural de esta institución.  

Igualmente, como no podía ser de otra manera, en el marco de las actividades programadas por el Centro tienen un protagonismo destacado los productos provenientes de la Rioja y en especial el vino. Catas de vino, cursos de enología, excursiones, etc., son también parte de la oferta cultural del Centro en su labor de difusión de la industria, agricultura, artesanía, tradiciones y costumbres riojanas.

En la galería de retratos del Centro podemos contemplar los rostros de los presidentes que ha tenido la entidad en este tiempo. Ministros liberales de principios del XX, como Tirso Rodrigáñez Sagasta y Miguel Villanueva, Luis Garrido Juaristi, creador del Teatro Infanta Isabel y Alcalde de Madrid, o el General González-Gallarza, pionero de la aviación que protagonizó el épico vuelo Madrid-Manila en 1926, han sido algunos de ellos. El Centro siempre ha sido una entidad independiente declarada de utilidad pública, pero sin ninguna vinculación con la Administración. En este sentido, Pedro López Arriba, su actual presidente, destaca la importancia del Centro “como correa de transmisión entre La Rioja y Madrid que facilita el acceso de los riojanos a la capital y de los madrileños a La Rioja, una puerta privilegiada para mantener y consolidar relaciones entre las dos comunidades autónomas”.    

Asimismo, el Centro es también valedor del patrimonio histórico de la presencia riojana en Madrid, cuya primera huella se remonta a los tiempos de la Reconquista, cuando allá por el siglo XI fue erigida la Ermita de San Millán desaparecida en la actualidad. Un santo que por cierto fue el primer patrón de España, antes de que ocupara este título Santiago Apóstol.    

En el transcurso de la historia han sido numerosos los riojanos que hicieron de  Madrid su hogar debido a las responsabilidades que desempeñaron. Fray Sebastián de Villoslada que llegó a ser confesor de Felipe II o el marqués de la Ensenada, ministro y consejero de Estado con tres reyes y artífice del resurgir de nuestra marina durante el siglo XVIII, son dos figuras destacadas del elenco de prohombres riojanos que vivieron largo tiempo en la capital.

Sin embargo, fue en el siglo XIX, centuria durante la que se constituyó la provincia de Logroño en 1833, cuando los riojanos accedieron a Madrid como no lo habían hecho nunca hasta ese momento. En esta época diversos personajes llegados de La Rioja jugaron un importante papel en diversas esferas de la sociedad española. El militar y político Salustiano Olózaga, Presidente del Consejo de Ministros en 1843, Claudio Antón De Luzuriaga, Ministro de Justicia y Ultramar y Presidente del Tribunal Supremo, los generales Zurbano y Dulce, héroes de las Guerras Carlistas, o Práxedes Mateo Sagasta, uno de los egregios fundadores del Centro Riojano de Madrid, que llegó a ser Presidente del Gobierno en siete ocasiones entre 1871 y 1902, son algunos de estos ilustres riojanos a los que podríamos añadir otro riojano de adopción como fue el general Espartero. Personajes de la historia de España que hoy dan nombre a calles principales del Madrid de nuestros días. Añadir que en el Panteón de Hombres Ilustres, ubicado cerca de la estación de Atocha, se encuentran los sepulcros de Olózaga y Sagasta.

Como sucedió con otras instituciones, la guerra civil supuso un paréntesis no deseado tras el cual el Centro volvió a desempeñar su importante función entre los riojanos que ya vivían en Madrid, como entre quienes tenían que desplazarse a la capital por razones académicas o laborales.

En sus 115 años de existencia el centro Riojano no estuvo siempre en el distinguido edificio donde hoy podemos encontrarlo, tras cruzar el elegante portal y subir los peldaños de la esplendida escalera que nos conduce hasta la puerta de la centenaria institución. La primera sede del Centro estuvo en el número 11 de la calle Clavel. Entre 1901 y 1940 cambió nueve veces de emplazamiento. En 1949 se mudó al 19 de la calle Pizarro y, finalmente, en 1984 al 25 de la calle Serrano.

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Estos cambios de domicilio han sido parte de los avatares que ha tenido que superar el Centro, ya que como afirma su presidente Pedro López Arriba “el mantenimiento de una entidad como la nuestra, con tantos años de historia es el resultado de los esfuerzos realizados, generación tras generación, por los muchísimos asociados que fueron capaces de dar algo del tiempo de sus vidas para que el Centro Riojano pudiera vivir hasta hoy”.

Uno de los atractivos del Centro es su restaurante, donde pueden degustarse platos de la excelente cocina riojana que sin duda deleitarán el paladar más exigente, acompañados de magníficos caldos de una tierra prolija en excelentes vides. El restaurante da cabida en sus paredes a las artes plásticas, a través de diversas exposiciones temporales, “recetas de La Rioja entre obras de arte”.

Por último, no debemos dejar de mencionar que el Centro concede, desde hace más de una década, el Trofeo Vestido de Luces Rioja y Oro a la mejor faena realizada durante la Feria de San Isidro de Madrid, que este año ha correspondido al diestro Sebastián Castella. Y como no todo va ser cultura y gastronomía, por aquello de “mens sana in corpore sano”, el Centro también cuenta con su propio equipo de futbol.