HISTORIAS JJOO: MELBOURNE 56´

El baño sangriento de Melbourne

La URSS y Hungría disputaron en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 el partido más famoso y violento de la historia del waterpolo

Waterpolo Hungría-URSS Melbourne 1956.
Waterpolo Hungría-URSS Melbourne 1956.
El baño sangriento de Melbourne

Dentro de poco se cumplirán 60 años de la Revolución húngara de 1956, el levantamiento contra el yugo de la URSS que tiñó de sangre las calles de Budapest. Para aplastarlo, el ejército soviético invadió Hungría. Más de 2.500 húngaros murieron, muchos resultaron heridos, varios miles fueron deportados y 200.000 tuvieron que huir de su país.

Cuando comenzaron a oírse los disparos, el equipo nacional húngaro de waterpolo se encontraba a las afueras de la capital, entrenando para los Juegos Olímpicos de Melbourne que estaban a dos meses vista. Por orden gubernamental fueron trasladados a la hoy desparecida Checoslovaquia con el fin de alejarles de la revuelta. Incomunicados, sin noticias y sin poder despedirse de amigos y familiares, viajaron a Australia. Una vez allí, pudieron conocer la magnitud de los hechos y la brutalidad con la que había sido reprimida la revolución.

Waterpolo Hungría-URSS Melbourne 56

El eco de lo ocurrido en Hungría llegaba con fuerza al verano australiano, cuando el 6 de diciembre de 1956 se enfrentaron en la fase final Hungría y la antigua URSS. Los húngaros eran los vigentes campeones olímpicos de waterpolo y, como luego declararon, sentían que debían jugar por recuperar el orgullo mancillado de su país. El partido dio comienzo con un público entregado a los jugadores magiares. Los árbitros pitaban lo que pasaba en la superficie, pero el verdadero partido se jugaba bajo el agua.

Codazos, rodillazos, marrullerías de todo tipo, patadas en diversas partes del cuerpo, incluso en los genitales, fueron calentando el ambiente. Hasta tal punto que la piscina se convirtió en un ring, cuando el ruso Valentín Prokopov le propinó un golpe en la cara con todas sus fuerzas a Ervin Zádor. La estrella húngara salió del agua con la boca partida y el rostro ensangrentado. La sangre, literalmente, llegó a la piscina. Entonces una parte de los espectadores se abalanzaron contra el banquillo de la URSS, insultando y escupiendo a los jugadores soviéticos. El partido tuvo que ser suspendido a falta de un minuto y la policía intervino para desalojar el pabellón donde se celebraba la competición. El choque finalizó con un 4 a 0 a favor de Hungría.

La imagen de Ervin Zádor sangrando dio la vuelta al mundo y la prensa títuló aquel encuentro como “El partido del baño sangriento”. Días más tarde, el equipo húngaro venció en la final a la extinta Yugoslavia, haciéndose con un nuevo oro olímpico. Una vez finalizadas las olimpiadas, los jugadores húngaros decidieron no regresar a su país para no ser víctimas de la represión soviética. Solicitaron asilo político y la mayoría emigraron a los Estados Unidos.

En 2006, Lucy Liu y Quentin Tarantino produjeron la película documental 'Freedom´s Fury' sobre lo que sucedió en aquel partido. Tarantino afirmó entonces: “es la mejor historia que jamás me han contado”. El documental fue narrado por el medallista olímpico Mark Spitz, cuyo entrenador había sido Ervin Zádor. 

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