BARCELONA 3-1 ATHLETIC DE BILBAO

Messi resucita al Barcelona por enésima vez

El argentino volvió a desatascar a su equipo con un tanto que dejó en vano el cabezazo de Saborit, que por momentos hizo vislumbrar la prórroga. Antes, Suárez y Neymar habían dado ventaja al conjunto de Luis Enrique

El Barcelona festeja el gol de Messi.
El Barcelona festeja el gol de Messi.

Otra vez Messi. El argentino, como es habitual en los últimos choques, resultó decisivo para los suyos. Y eso que el Barcelona supo encarar con acierto la eliminatoria, siempre en un pulso continuo con un combativo Athletic. Suárez, casi de forma acrobática, dio ventaja antes del descanso. Neymar, de penalti, amplió tras la reanudación, pero Saborit, con un buen testarazo, sembró las dudas de nuevo en el Camp Nou. Ahí emergió la figura del 'diez', que de nuevo con una magistral falta al lado del portero desequilibró la eliminatoria. 

Un Athletic valiente

Valverde era consciente de la complejidad de sostener todo el envite con la portería a cero. Es por ello que obligó a los suyos, en especial a Merino y Williams, hombres más ofensivos, a realizar a ratos una presión importante que propiciara el balón largo de Cillessen. Una fórmula que dio cierto resultado, pues los robos en territorio rival permitieron al conjunto vasco tomar el área contraria con peligro en un par de ocasiones. Eso sí, siempre sin un remate.

Pero menos peligro aún fue incapaz de generar el Barcelona, que también abogó por dificultar la salida de balón del Athletic. La lentitud en la transición impedía desarbolar a los rojiblancos, bien situados en defensa. Un problema mayúsculo para el equipo azulgrana, que a pesar de la necesidad del gol era incapaz de exhibir su mejor versión. Una preocupación extra para Luis Enrique, que en la rueda de prensa previa al choque advirtió de que el triunfo pasaría por un partido excelso.

El Barcelona gana el pulso

Con el transcurso de los minutos, eso sí, se percibió un menor empuje del Athletic, obsesionado en demorarse en cada acción para arañar segundos al crono. El Barcelona incrementó la posesión y demostró que poco necesitan los tres de arriba para asestar un golpe. Fue cerca de la media hora, cuando Iniesta asistió a Neymar, que marchaba sólo junto a Suárez para hacer el primero. La repetición, para avivar aún más las quejas de los últimos días, evidenció que el brasileño partió en posición legal. Ese momento precedió a la amarilla, y posterior sustitución por lesión, de Exteita.

No desperdició la siguiente el conjunto azulgrana, a diez minutos del descanso. Messi, peleón, abrió a la izquierda para Neymar. El ‘diez’ levantó la cabeza y asistió a Suárez, sólo en el segundo palo, que midió bien los tempos para enganchar al vuelo el esférico y batir a Gorka. El Barcelona halló espacios y transitó con más rapidez en sus mejores minutos, ante un Athletic que acusó la fatiga. En cambio, al margen de dos lanzamientos de falta de Messi, las ocasiones escasearon en una primera mitad donde primó la equidad.

Crece la locura

La emoción de la que pudo carecer el primer periodo se presentó tras los quince minutos de tregua. Valverde retiró a Sabin para introducir su as en la manga: Aduriz. La noticia, en cambio, residió en el penalti claro que Bóveda cometió sobre Neymar. El brasileño, con el consentimiento de Messi, ejecutó la pena máxima con acierto y rompió una sequía que se prolongaba desde el pasado mes de octubre, cuando anotó frente al Manchester City.

Se le puso muy de cara la eliminatoria al Barcelona, que se mostró incapaz de dar la pausa que le exigía el momento. Lo aprovechó el Athletic, siempre con fe, para obrar una respuesta inmediata que revertió el estado de ánimo en el Camp Nou. Elustondo emergió por la derecha, ganó línea de fondo tras hacerse con un balón dividido y metió un buen centro al segundo palo. Ahí se elevó Saborit, libre de marca, para anotar con un testarazo picado.

Messi despeja las dudas

El Athletic quiso aprovechar la inercia en los minutos posteriores al gol, pero lo cierto es que su empuje se desvaneció pronto. Todos dieron un paso atrás, con temor, y permitieron que el Barcelona moviera el balón con fluidez y, sobre todo, sin riesgo alguno. Suárez y Neymar probaron suerte, pero al final fue el de siempre el que resolvió la incógnita: Messi. Con un lanzamiento de falta, como en San Mamés y hace tres días en el Madrigal. Al lado de Gorka, al que su paso al lado contrario le condenó.

La respuesta del Athletic fue más cuestión de garra que de cualidades, pues ni en los balones largos encontró una mínima posibilidad de inquietar al equipo de Luis Enrique. El Barcelona, incapaz de sentenciar, sostuvo el marcador hasta el pitido final. Una victoria que no despeja todas las dudas, pero que ensalza la figura del Messi y permite al equipo seguir intacto en todas las competiciones.