¿QUIÉN TIENE RAZÓN?

Las dos versiones en el caso de Juana Rivas

Juana se reafirma: “Me provocó lesiones físicas y psicológicas”. Francesco, su expareja, lo niega: "Nunca le he pegado". En medio de ellos dos, dos niños inocentes de 3 y 11 años de edad que actualmente están desaparecido junto con su madre

Juana Rivas y Francesco Arcuri.
Juana Rivas y Francesco Arcuri.
Las dos versiones en el caso de Juana Rivas

El pasado jueves, la Audiencia Nacional de Granada se reafirmó en su decisión: Juana Rivas tiene que devolver sus hijos a su exmarido Francesco Arcuri. Los magistrados consideran que “no se han vulnerado los derechos fundamentales ni las garantías procesales” de los niños tal y como afirmaban los abogados de la madre granadina que, desde 2015, intenta evitar que sus dos hijos se vayan a vivir con su padre, acusado de maltrato, a Italia. Éste fue inculpado en dos ocasiones, en 2009 y en 2016, por agredir en varias ocasiones a Juana. Ella se reafirma: “Me provocó lesiones físicas y psicológicas”. Él lo niega: "Nunca le he pegado". En medio de ellos dos, dos niños inocentes de 3 y 11 años de edad.

Juana Rivas conoció a Francesco Arcuri en Londres en 2006. Desde entonces, ambos se mostraron, aparentemente, felices. Su primer hijo fue el fruto de esa felicidad aunque ésta no duró mucho ya que, tres años después, Juana presentó una denuncia contra su pareja en la que le acusaba de maltrato tanto “físico como psicológico”. El italiano pasó tres meses en prisión. Aquello ocurrió en 2009 y cuatro años después, la pareja se reencontró en Cerdeña, ciudad natal de Francesco, donde decidieron retomar la relación y donde tuvieron otro hijo.

La vida en la isla de Cerdeña “fue dura” para Juana quien se sentía “anulada como persona”: "No podía conectarme a Internet y me vigilaba, odiaba que estudiara y que me relacionara con la gente. Era muy celoso y me regañaba si tardaba más de lo normal en volver de la compra”, ha explicado la granadina reiteradamente a los medios a lo largo de este mes de agosto. Cansada de esta situación, Juana Rivas lanzó su primer órdago en 2016 y huyó de la isla con sus hijos a su ciudad de origen: Granada. Desde entonces, los pequeños de 3 y 11 años no ven al padre y éste no sabe nada de ellos. Según los abogados, Francesco dio su consentimiento para que su familia se trasladase a la localidad granadina Maradena (Granda) desde Caloforte. Sin embargo, éste no se llegó a imaginar que esa decisión implicaría no volver a ver a sus dos hijos.

A medida que pasaban los meses, Francesco Arcuri iba sabiendo menos de sus hijos hasta que las noticias sobre éstos nunca terminaron de llegar. Finalmente, un día descubrió la denuncia nueva que Juana había puesto contra él por malos tratos. Ante estas circunstancias y puesto que la situación no podía ir a peor, la ya expareja de Juana Rivas decidió ir por la vía legal para conseguir ver a sus hijos. Éste se acogió a la Convención de la Haya de 1980 que regula la sustracción internacional de menores con la intención de que sus hijos vuelvan a Italia con él.

Ante esta decisión tomada por Francesco, Juana decidió recoger firmas para impedir que los niños estén con “padres maltratadores” y llevarlas al Congreso de los Diputados junto a su amiga Vanessa quien había denunciado también a su marido por lesiones físicas y psicológicas contra ella y sus hijos. Poco después, se supo que las denuncias de esta última contra su marido fueron falsas desde el primer momento.

La localidad granadina de Maracena se ha volcado con Juana. Bajo los lemas de ‘Todos somos Juana’ o ‘Juana, cuenta conmigo’ han intentado apoyar e influir en la decisión de los jueces.

Hace una semana Juana tenía que haber llevado a los niños a un punto de encuentro en el que tenía que entregar a sus hijos a su padre. Sin embargo, esta no se presentó sino que todo lo contrario: desapareció junto a sus hijos. El pasado martes se emitió una orden de búsqueda y captura contra Juana y, en caso de ser localizada, la granadina se enfrentará a graves consecuencias entre las que se encuentra el ingreso en prisión y la pérdida total de la custodia de sus hijos.

Una historia contada del revés

“Nunca le he pegado”, confesaba Franceso Arcuri al periódico 'El Mundo' el pasado 31 de julio. El italiano, sorprendido por el eco que ha tenido su caso en España, explica que la verdad judicial que existe detrás de la acusación que hay en contra de él por maltrato fue, en realidad, una aceptación de conveniencia para poder seguir viendo a su hijo. En cuanto a los sucedido esa noche, Arcuri explicaba que Juana “salía casi todas las noches. Aquella madrugada, al volver le dije que se acostase en otra habitación, pero ella me golpeó y se puso a dormir en el mismo cuarto. Al levantarse para ir a la tienda (en la que trabajaba), entre insultos, muy enfadada, me decía que ‘no sirves para nada’ y empezó a romper cosas". Esa misma mañana, un Policía detenía a Francesco por un delito de malos tratos impuesto por Juana.

Fueron necesarios una temporada en prisión y unos años para que la pareja decidiera retomar la relación. Éstos se trasladaron a Cerdeña donde regentaron un hotel y aunque “Juana saliera de fiesta todas las noches” y el tuviera que hacer “todas las tareas del hotel”, tuvieron un segundo niño. La relación comenzó a deteriorarse otra vez, sobre todo después de que Juana “sacara 2.000 euros del banco sin consultárselo para un curso de terapia”.

Finalmente, Juana se fue de Italia con sus hijos y cortó el contacto con Francesco. En un primer momento, la granadina no volvió a Italia por una enfermedad que le obligaría a retrasar el viaje. Tras varios retrasos, Arcuri comenzó a preocuparse y se ofreció a ir a España. Sin embargo, Juana le tranquilizó y unos días después le escribió un correo electrónico en el que le explicaba que no iba a volver a Italia. Fue entonces cuando, éste decidió ir por la vía legal y ya son cuatro jueces españoles los que le han dado la razón.

Adolfo Alonso, abogado de Arcuri, denuncia que su cliente también es una víctima y que por parte de Juana ya se han producido “dos secuestros” después de que Juana incumpliera la orden judicial de entregar a los niños a su padre. Además, el letrado destaca que Francesco “siempre ha estado abierto a una custodia compartida y que los niños están sufriendo “un daño enorme”.