'PROYECTO NIÑOS'

La CIA investigó a los "niños de Rusia"

La agencia estadounidense aprovechó el regreso de cientos de los "niños de Rusia" para obtener datos e indagar en lo que estaba sucediendo en la URSS en aquellos años de la Guerra Fría. El escritor y periodista Rafael Moreno describe este 'Proyecto niños' en su obra sobre la singladura de estos pequeños que huyeron de la Guerra Civil bajo la promesa de una vida mejor

"Los niños de Rusia", de Rafael Moreno Izquierdo.
"Los niños de Rusia", de Rafael Moreno Izquierdo.
La CIA investigó a los "niños de Rusia"

'Proyecto niños' fue una de las primeras operaciones de la CIA en España, a finales de los años 50. La llegada de los "Niños de Rusia" directos desde la Unión Soviética era un interesante botín de datos e información sobre lo que estaba pasando en el interior de su antagonista en plena Guerra Fría. Localización de hospitales, datos sobre la vida cotidiana, toda información era un maná para los ávidos oídos de los espías norteamericanos. Así lo ha descubierto y describe el periodista y escritor Rafael Moreno (Madrid, 1960) en su obra 'Los niños de Rusia' (Ed. Crítica), que se acaba de publicar.

La policía española se sumó a aquellos interrogatorios entre los ya jóvenes que estaban regresando a España. Entre 1937 y 1938 un grupo de menores de edad huyó de la Guerra Civil Española. Fueron enviados al exilio desde la zona republicana a la Unión Soviética. Una herramienta propagandística para el bando republicano, así podían mostrar a los soviéticos las atrocidades de Franco. En total se fueron 33.000 niños a diferentes países. En principio era una cuestión temporal, pero al final la estancia se alargó, pues cuando termina la Guerra Civil Española, Franco establece un programa para el retorno de los niños. Dicho programa es un éxito, pero no consiguen repatriar a los niños enviados a México y la Unión Soviética, donde no permitieron que los niños salieran del país.

Pero el franquismo no ceja en su objetivo de retornar a aquellos niños que salieron en cargueros desde los puertos republicanos. Finalmente, la Unión Soviética facilitó la vuelta porque quería dar una cierta imagen de aperturismo. Sin embargo, no se sienten cómodos en España. Puede ser que echaban de menos el país donde habían vivido tantos años, o que la falta de adaptación a España lleva muchos a regresar a Rusia.

La llegada de los niños de Rusia es un momento cumbre para el establecimiento de la CIA en España. Los estadounidenses ignoraban lo que pasaba dentro de la Unión Soviética y necesitaban respuestas e información. Cuando estos niños volvieron, la CIA desarrolló en España una operación de inteligencia que se basaba en entrevistas a los propios niños, ahora ya mayores, habían vuelto a España. Esta operación permitió obtener miles de informes con datos sobre la Unión Soviética. 

El libro de Rafael Moreno Izquierdo es un estudio en profundidad basado en los testimonios de los propios niños y una colección de informes policiales, datos e informaciones. Gracias a sus investigaciones, Moreno dió con el paradero de uno de estos niños, Cecilio Aguirre. Este "niño de la guerra" narró en un diario cómo fue su regreso a España en 1956 en el carguero “Climea” y ha proporcionado datos inéditos de aquel viaje y su estancia en la URSS, de enorme valor para la investigación de este periodista. Aunque no sólo fueron niños los que regresaron, también había exiliados políticos y desertores de la División Azul. A pesar de su vuelta, de su reencuentro con su patria y su familia, muchos niños no consiguieron adaptarse a su país de origen. 

En la URSS educan a los niños como españoles, estudiaban historia española y el castellano, bien atendidos en general. La Unión Soviética los educa como unos buenos marxistas, buenos comunistas que puedan regresar a España cuando Franco haya sido derrocado. A muchos se les obligó a ir a campos de trabajo. Aquí se encuentran con soldados de división azul, los que son desertores o son capturados, otro aspecto inédito que Rafael Moreno narra en su obra.

Todavía allí, en la URSS, los niños al tener la mayoría de edad se les sugería que se podían convertir en ciudadanos soviéticos. Algunos quieren y otros no. Unos por presiones y otros porque son de alguna manera alentados y asumen la nacionalidad soviética. Esto tenía sus premios, pues cuanto más colaboraban con el régimen, más beneficios tenían, como por ejemplo ir a la universidad.