27 AÑOS DE LA CATÁSTROFE

Vandellós, el accidente más grave de la historia atómica española

Hasta el próximo año 2028 no se procederá a desmantelar el cajón, de más de 300 toneladas de peso, en el que se encuentra aislado el reactor para liberar completamente la central 

Imagen de la central de Vandellós después del accidente.
Imagen de la central de Vandellós después del accidente.

El reloj marcaba las 21:39 de la noche cuando el 19 de octubre de 1989 un incendio en la central nuclear de Vandellós (Tarragona)  desencadenó el accidente nuclear más grave de la historia atómica española. El fuego comenzó en la sala de turbinas y se extendió por los trenes de cables hasta quemar varias tuberías y lugares clave de la planta. Además, se produjo una inundación que a punto estuvo de provocar que los parámetros del reactor saltaran por los aires. Sin embargo, el agua del mar no subió y eso evitó una fuga masiva de radiactividad. La planta, propiedad de la empresa hispano francesa HIFRENSA, empezó a funcionar en el año 1972.

El origen del incendio fue un fallo mecánico en la turbina debido a unas fisuras en los anclajes. Según denuncian las organizaciones ecologistas, las fisuras podrían haber sido detectadas a través de revisiones de mantenimiento. De hecho, el propio Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) recomendó tres años antes realizar ensayos y también modificaciones en la planta para evitar este tipo de accidentes. En concreto, los ecologistas creen que de haber instalado sistemas de refrigeración, además de aislar el reactor del sistema eléctrico, el accidente habría sido menos grave. Aún así, se produjeron varios errores en la extinción del fuego y problemas de seguridad que nunca fueron subsanados. El accidente fue clasificado en el nivel 3 de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) que cuenta con 7 niveles.

Por otro lado, el elevado coste de las reparaciones exigidas por el CSN para que la planta siguiera funcionando tras el accidente y la negativa del Ministerio de Industria de que la cuantía del gasto repercutiera en la tarifa eléctrica provocaron que la empresa decidiera cerrar la central.

Un año después del accidente, en 1990, Industria revocó la licencia de explotación después de 18 años de funcionamiento. En 1998 a través de una Orden Ministerial, se inició el desmantelamiento parcial de la planta. A día de hoy todavía se encuentra parcialmente desmantelada. En concreto, se encuentra en periodo denominado de latencia -de espera y decaimiento- que dura aproximadamente 25 años. Es decir, en 2028 se procederá a desmantelar el cajón del reactor para liberar completamente la central.

Según recuerdan los ecologistas, durante este periodo de latencia el cajón permanecerá encerrado en una especie de sarcófago de más de trescientas toneladas de peso. Hasta el momento, el accidente de Vandellós ha sido el más grave que se ha producido en una central nuclear en España.