¿Pueden desautorizar los Mossos al ministro del Interior?

La polémica sobre la investigación de la célula yihadista, en la que Zoido ha asegurado que estaba desarticulada y los Mossos han desmentido, saca a la luz las divergencia entre los dos organismos, que tienen separadas sus competencias en Cataluña. Sindicatos policiales han criticado la actuación de los Mossos y la falta de coordinación

Agentes de la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo.
Agentes de la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo.
¿Pueden desautorizar los Mossos al ministro del Interior?

La investigación de los atentados en Cataluña y las actuaciones policiales está dando de sí más allá de los avances, detenciones y conclusiones policiales. Este sábado se han puesto de manifiesto las divergencias entre el Ministerio del Interior y la Consellería catalana, un aspecto que ha llamado la atención a muchos ciudadanos desde que se produjeron los ataques, al comprobar que Policía Nacional y la Guardia Civil no han intervenido en las investigaciones y la intervención inmediata tras los ataques.

La polémica ha estallado después de que el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, asegurara que la célula terrorista que actuaba en Cataluña había sido desarticulada. Minutos después, el portavoz de los Mossos, Albert Oliva, desautorizaba al ministro. "Desde Mossos no vamos a desmentir ni a confirmar al Gobierno. Pero Mossos lidera esta investigación, en coordinación con la Policía Nacional y La Guardia Civil. Nosotros informaremos cuando consideremos que la célula ha sido desactivada", ha dicho, contundente, el portavoz. Poco después, el conseller de Interior, Joaquim Forn, hacía declaraciones en la misma línea.

Tanto el Gobierno como la Generalitat, han insistido por la vía oficial en que existe una gran colaboración entre ambas instituciones, pero desde el gobierno catalán se han esforzado por dejar claro que son ellos los responsables de la lucha antiterrorista en Cataluña. De hecho, los Mossos d’Esquadra tienen esas competencias transferidas: ellos son los que se encargan de los aspectos relacionados con policía judicial -lo que incluye el crimen organizado y terrorismo- así como todo lo que tenga que ver con la seguridad ciudadana y orden público. También tienen reservadas las competencias como policía administrativa y la seguridad vial y en materia de emergencias y protección civil.

De hecho, la Policía Nacional y la Guardia Civil se encargan de aspectos muy concretos dentro de los límites de la comunidad autónoma catalana, como expedir la documentación de identificación personal (DNI y pasaporte), el control de fronteras, permisos de armas y lucha contra el contrabando y el fraude fiscal.

“Lagunas” de coordinación

La colisión de competencias es un asunto polémico desde siempre. Los problemas de coordinación son una constante, más allá de los atentados de hace un par de días, y exceden a las competencias en materia de Interior. La importancia de los servicios de Inteligencia y de Información son fundamentales en la lucha antiterrorista y, aunque oficialmente existe una plena cooperación, los agentes que trabajan a diario en esas labores no lo tienen tan claro. “Esto no habría pasado si nos dejaran trabajar bien”, se quejaba un agente del Centro Nacional de Inteligencia en una conversación informal.

De hecho, hace apenas un mes que la policía catalana se ha incorporado al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), el organismo que gestiona y analiza toda la información estratégica a este respecto a nivel nacional. El hecho de que los Mossos no participaran de este organismo ha sido inexplicable para muchos, dado el nivel de alerta terrorista 4 en el que se encuentra España. Aun así, existen otros muchos acuerdos que Interior y los Mossos negocian para estrechar la colaboración.

Reacción de los agentes Policía Nacional y la Guardia Civil

Muchos miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado reaccionaron con rapidez tras los ataques, después de lo que se ha considerado por muchos “ninguneo” de los Mossos ante las advertencias de la Policía Nacional ante la amenaza terrorista. Poco después de que se produjeran los atentados comenzaron a circular mensajes en las redes sociales con críticas a la actuación de los Mossos.

“Hace solo 9 meses que el ayuntamiento de Barcelona y los Mossos ninguneaban la recomendación de la Policía Nacional para proteger las Ramblas y otros puntos sensibles de Barcelona”, rezaba uno de esos mensajes. El texto iba acompañado de una noticia de diciembre de 2016, en la que el portavoz de la policía catalana pedía “tranquilidad” y se mostraba "sorprendidos" por el oficio de la Policía Nacional sobre medidas de protección. El Ministerio del Interior hizo estas recomendaciones a finales del año pasado después de un atentado con un camión en un mercadillo navideño de Berlín, siguiendo el mismo esquema que se había utilizado unos meses antes en el paseo marítimo de Niza. Pero fueron descartadas por la Generalitat, quien tiene esas competencias en materia de seguridad.

Ha sido la propia alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien ha recordado que esas competencias son de los Mossos, después de que las redes sociales estallaran tras conocerse la negativa a la instalación de los famosos bolardos en La Rambla. “Las medidas antiterroristas las determinan los responsables de Interior”, dijo el teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, ya que el Ayuntamiento únicamente “colabora y aplica las instrucciones”. Los Mossos decidieron aumentar la presencia policial y desecharon la idea de colocar barreras físicas. 

Protestas de los sindicatos

También los sindicatos policiales han salido a quejarse sobre esa falta de coordinación. Horas después de los ataques, el portavoz del Sindicato Independiente de Policía, Alfredo Perdiguero, ponía de relieve las "muchas lagunas" que existen en la coordinación e intercambio de información entre la Policía Nacional y los Mossos.

Además, criticaba con dureza la omisión a estas recomendaciones, que se referían a la colocación de bolardos y maceteros, como se ha hecho en otras ciudades.