ENFERMOS Y PARADOS

"Si no te mata el cáncer, lo hará el Estado y este sistema"

Cobran sólo 426 euros y están obligados a hacer frente al 40% de las medicinas. Así viven miles de enfermos de cáncer que se han quedado sin empleo. Beatriz Figueroa es una de ellas, y desde hace tiempo lucha por cambiar la Ley de la Seguridad Social para eliminar la desprotección de estos pacientes. Mientras, Gobierno y asociaciones miran hacia otro lado

Beatriz Figueroa.
Beatriz Figueroa.
"Si no te mata el cáncer, lo hará el Estado y este sistema"

Si tienes la suerte de que no te mate el cáncer, te matará el Estado y este sistema. Así vive Beatriz Figueroa, una viguesa que ha tenido la desgracia de ser diagnosticada de cáncer tras quedarse en paro. Aunque ella ha conseguido tras tres años de lucha judicial la incapacidad permanente, miles de personas que padecen esta enfermedad se ven condenados a cobrar una ‘tarifa plana’ de 426 euros, una vez agotada su prestación de desempleo, y obligados a hacer frente al 40% de las medicinas que necesitan. Una situación de injusticia social que empuja a muchos enfermos a vivir al borde de la exclusión social y la miseria.

Beatriz se rebeló ante el desamparo y el abandono de la Administración. Durante un año y medio ha librado una batalla titánica para que a todos los enfermos de cáncer se les reconozca de oficio la incapacidad permanente durante el tiempo que necesiten para curarse y recuperarse. Pese a reunir más de 500.000 firmas y llevar al Congreso su iniciativa como una Proposición de Ley, la mayoría absoluta del PP impidió que siguiera su trayectoria parlamentaria.

Como muchos españoles, Beatriz se quedó en el paro en mayo de 2009. Pese a una larga experiencia de más de 20 años como abogada y periodista, no logró encontrar un empleo que le sacara del abismo del paro. Sus esperanzas se truncaron cuando en marzo de 2011 fue diagnosticada de cáncer de mama. Seis meses después, tras haberse sometido a su primera operación y haber comenzado la quimioterapia, recibió otro varapalo cuando el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le comunicó que había agotado la prestación por desempleo que le correspondía, viéndose condenada a cobrar un mísero subsidio de 426 euros. “Pendiente de operarme por segunda vez me entero que con esta miseria, tengo que hacer frente al 40% de mis medicinas, pagar mi hipoteca y mis gastos básicos”, recuerda indignada Beatriz.

 “Llegué a sentir que no tenía sentido curarme para vivir asi"

Aunque el pasado 13 de noviembre un juez le reconoció la incapacidad permanente en grado total con efecto retroactivo desde septiembre de 2013 tras ver cómo el INSS se lo denegaba hasta en tres ocasiones, Beatriz rememora la impotencia que sintió el día que le dieron de alta con una tercera operación aún pendiente. “Me mandaron a la cola del paro sin salud suficiente para trabajar pese a arrastrar graves secuelas de mi segunda operación y estar soportando un tratamiento que me estaba literalmente matando”, denuncia. Ante la injusticia de la Administración, esta viguesa comenzó a entrar en una fuerte depresión. “Llegué a sentir que no tenía sentido curarme para vivir en esas circunstancias”, explica. Sin embargo, un día se encontró con fuerzas y decidió que tenía que hacer algo para denunciar lo que ella y miles de enfermos estaban sufriendo.

Con este objetivo, Beatriz inició una huelga de hambre que tuvo que abandonar porque su estado de salud se agravó, tras lo que decidió iniciar una recogida de firmas a través de la plataforma Change.org para exigir al Gobierno que modificase la ley General de Seguridad Social para otorgar una protección especial a enfermos de cáncer para que se les confiriera seguridad jurídica y económica, otorgándoles de oficio la incapacidad permanente si fuese necesaria y no por largas batallas judiciales.

Su iniciativa fue un éxito. Logró reunir más de 500.000 firmas y que el BNG –sobre todo gracias a su diputada Olaia Fernández, a quien está muy agradecida por la sensibilidad que tuvo desde el primer momento- presentara una Proposición de Ley en el Congreso de los Diputados. Pese a conseguir lo más complicado, poner de acuerdo a toda la oposición en un cambio legislativo que todos consideraban de justicia social, el pasado mes de octubre la mayoría absoluta del PP sepultó todas sus esperanzas al impedir que la Proposición siguiera su trayectoria parlamentaria.

Las asociaciones miran para otro lado

La Asociación contra el Cáncer me ha cerrado las puertas y soy considerada una persona non grata

Tras esta decepción en el Congreso, su salud se resintió y los meses de lucha le pasaron factura. “Tuve que dejar el tratamiento porque eso no era vida pese a los riesgos que me dijeron que corría, pero los dolores que tenía eran insoportables”, explica. Beatriz Figueroa confiesa que una de sus mayores decepciones ha sido la falta de apoyos por parte de las asociaciones y de las administraciones gallegas. “La Asociación Española contra el Cáncer jamás nos apoyó, de hecho me ha cerrado las puertas y soy considerada una persona non grata”.

Aunque la justicia le ha terminado dando la razón al reconocerle la incapacidad permanente -por la que pasará a cobrar cerca de 550 euros al mes y a pagar el 10% de su aportación para el copago de medicamentos- Beatriz no está satisfecha. “He tenido que luchar durante tres años para que reconozcan que estoy enferma, poniendo en riesgo mi propia salud. Es necesario que la ley cambie para que los enfermos sólo tengamos que preocuparnos de nuestra enfermedad, en vez de estar peleando en los tribunales para que nos reconozcan la incapacidad”, denuncia.

Otros no han tenido su misma suerte. Es el caso de Elena Beltrán, una extremeña de 45 años que a los dos años de quedarse en el desempleo los médicos le descubrieron un tumor. “Fue uno de los mayores golpes que me dio la vida” recuerda, aunque reconoce que no fue nada comparado con el día que, pese a no estar recuperada, fue dada de alta y le notificaron que comenzaría a cobrar 426 euros. “De repente mi enfermedad pasó a un segundo plano y mi mayor preocupación se convirtió en cómo podría salir adelante con tan sólo 426 euros, era una locura”, explica.

Gracias a colectas organizadas por familiares y amigos, Elena comenzó a ver la salida del túnel, aunque el Estado siempre le cerró las puertas de la incapacidad permanente. “Mi enfermedad y mi tratamiento me impiden trabajar, pero según la Administración estoy bien”, denuncia esta paciente. Recuerda con tristeza el día en que el PP tumbó la Proposición de Ley llevada al Congreso por Beatriz y el BNG, una iniciativa en la que Elena puso todas sus esperanzas cuando la descubrió en las redes sociales. “Pensé que este Gobierno iba a darse cuenta de cómo vivimos los enfermos de cáncer, de que no se cumplen los derechos fundamentales que por la Constitución nos corresponden y que por fin iban a arreglar esta injusticia, jamás me esperé esa respuesta”, sentencia.

"El enfermo está desprotegido, mientras nuestros políticos juegan al y tú más"

Fernando Terán fue otro de los enfermos de cáncer que desde el principio se sumó a la lucha emprendida por Beatriz Figueroa. Este exdirector de hotel de 57 años natural de Cantabria fue una de las miles de víctimas cuya vida hizo añicos la crisis económica al ser despedido de su trabajo en agosto de 2012. Poco más de un año después, en septiembre de 2013, le diagnosticaron un cáncer de médula. Pese a sus más de 35 años cotizados, el pasado 15 de agosto pasó de cobrar  989 euros de paro a 426. “Afortunadamente mi mujer trabaja y la carga es más llevadera, pero es una situación muy delicada en la que el enfermo está totalmente desprotegido, mientras tanto nuestros políticos juegan al y tú más”, afirma Fernando.

Tras haberse sometido a un autotrasplante el pasado marzo, las últimas pruebas realizadas en julio certificaron a este cántabro que no hay rastro de la enfermedad en su cuerpo. Sin embargo, pese a estar en principio curado, Fernando Terán ve muy difícil encontrar un puesto de trabajo, primero por su edad y segundo porque todos los meses tiene que someterse a controles. Los médicos intentan curarnos, pero la Administración nos mata de hambre. Te deja al borde de la miseria”, sentencia.