Lotería de Navidad, dos siglos entre nosotros

Nunca se ha suspendido un sorteo de Navidad en 200 años. Ha tenido varios nombres y no siempre se celebró el 22 de diciembre. Los niños de San Ildefonso lo han cantando desde su creación

Sorteo de Lotería de Navidad de 1936. |
Sorteo de Lotería de Navidad de 1936. |
Lotería de Navidad, dos siglos entre nosotros

Detrás del billete del Sorteo Extraordinario de Navidad que llevamos en la cartera o hemos puesto a los pies de San Pancracio, hay más de 200 años de historia. Desde 1812 el sorteo de Navidad viene siendo un acontecimiento inseparable de la vida de los españoles y tan esperado como el primer día que se celebró. La Lotería de Navidad ha sobrevivido a guerras cruentas, monarquías absolutistas, repúblicas, dictaduras, cambios de moneda y crisis económicas.

De esta forma, cada 22 de diciembre renovamos la esperanza de ser agraciados por la diosa Fortuna, al tiempo que la iluminación de nuestras calles y los anuncios de colonias, con los que somos bombardeados, anuncian el fin de un año y la llegada de otro nuevo, que siempre creemos será mejor.

La Lotería es un juego que nació en el Siglo XVIII, por iniciativa del marqués de Esquilache, un ilustrado italiano al servicio del rey Carlos III que más tarde tuvo que abandonar el país tras el famoso motín que lleva su nombre. La finalidad de aquella primera lotería era ayudar económicamente a los hospitales y a las “Obras pías” o entidades benéficas de la época. El primer sorteo de Lotería de números o “Lotería Primitiva”, como se llamó entonces, tuvo lugar el 10 de diciembre de 1763 en la Sala del Real Consejo de Madrid.

En la actualidad existen diferentes tipos de loterías, pero la Lotería Nacional que ha llegado hasta nuestros días fue la que promovió en 1811 el ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciriaco González Carvajal, con el objetivo de “aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes”. El Gobierno necesitaba dinero para seguir sufragando la Guerra de la Independencia, para paliar las hambrunas y epidemias que España venía padeciendo desde el inicio del conflicto, y contrarrestar las incalculables pérdidas económicas que estaba produciendo el choque contra los ejércitos napoleónicos. En un principio esta nueva lotería se denominó “Lotería Moderna” para diferenciarla de la “Lotería Primitiva”.

En aquellas circunstancias, en medio de la guerra contra los franceses, los españoles comenzamos a jugar a la Lotería de Navidad el 18 de diciembre de 1812. El primer sorteo navideño tuvo lugar en Cádiz, ciudad en que también aquel año se promulgó “La Pepa”, nuestra primera Constitución. Las participaciones se vendieron a 40 reales y el premio “Gordo”, dotado con 8.000 reales, fue a parar al número 03.604.

La paulatina expulsión de los franceses facilitó que la Lotería pudiera ir extendiéndose al resto del país y la sede de los sorteos se trasladó de Cádiz a Madrid. La “Lotería Moderna” fue consolidándose. En 1817 funcionaban ya 497 administraciones de Lotería. Todas atendidas por varones excepto dos, una en Barcelona y otra en Murcia, regentadas por mujeres.

Hasta 1891 se siguió realizando el sorteo de Navidad el 18 de diciembre, aunque durante ese tiempo se denominó “Prósperos de Premios”. Al cambiarse en 1892 la fecha de su celebración al día 23 de diciembre pasó a llamarse como la conocemos hoy. Aunque el nombre de Sorteo de Navidad no apareció impreso en los billetes de lotería hasta 1897. En 1900 se celebró el 22 de diciembre.

Ni siquiera las bombas de la Guerra Civil pudieron con el “Gordo de la Navidad”. Pero, al igual que las dos Españas, la Lotería también quedó dividida, celebrándose sorteos en la zona republicana y en la nacional. Resulta curioso que los dos bandos siguieran llamándola “Lotería Nacional” por diversos motivos. Los billetes de Lotería de los sorteos posteriores al 18 de julio de 1936, fecha del “alzamiento”, ya estaban impresos y distribuidos. Por otro lado, un cambio de nombre hubiera significado un reconocimiento al bando contrario y, por último, el término “nacional” en este caso tenía un carácter progresista ya que desde los tiempos de la Constitución de Cádiz se oponía a “real”, dejando claro que la Lotería era del pueblo y no del rey. La siempre caprichosa suerte quiso que varios números, como el 16.244 y el 16.807, fueran premiados en ambos sectores durante 1938.

Con tanta historia a sus espaldas las anécdotas se cuentan por decenas. Asombrosas, como la de una señora que en 1918 vio escrito en una planta cultivada por ella el número que tocó ese año. Trágicas, fue el caso del dueño de una lavandería de Madrid que en 1944, al comunicarle su familia que había sido agraciado con el segundo premio, le dio un colapso y falleció. Infaustas, recordemos la protagonizada por un malagueño en 1949 que soñó con el número del primer premio, pero al ir a comprarlo no pudo adquirirlo y tal como predijo tocó.

El “Gordo” más madrugador salió en 2004 a los 13 minutos de iniciarse el sorteo. En dos siglos sólo dos números han sido agraciados en dos ocasiones con el primer premio, el 15.640 y el 20.297. El 5 ha sido la terminación más repetida del “Gordo”. En todo caso, si la suerte pasa de largo el 22 de diciembre siempre podemos ir a la repesca el 6 de enero en un sorteo más joven, creado en 1941, el Sorteo de El Niño.