Joaquín Carvallo, el español que abrió los Castillos del Loira

Un médico extremeño promovió una asociación de 'châteaux' y abrió las puertas al público de los espléndidos castillos, hoy visitados por miles de turistas

Los castillos del Loira atraen cada años a miles de turistas.
Los castillos del Loira atraen cada años a miles de turistas.
Joaquín Carvallo, el español que abrió los Castillos del Loira

La 'Demeure Historique' es una asociación fundada para conservar y proteger monumentos de titularidad privada. Actualmente reúne más de 3.000 inmuebles, entre castillos, palacios, casas solariegas, mansiones y abadías repartidas por toda Francia. Edificios históricos particulares que pueden ser visitados. En algunos es posible comer e incluso alojarse. Como se puede leer en su página web (http://lapassiondupatrimoine.fr/association/), la entidad fue creada en 1924 por el doctor Joaquín Carvallo, propietario del 'château' de Villandry situado en el Valle del Loira.

Perteneciente a una familia de ocho hermanos, Joaquín ('Joachim' en el país vecino) nació en Don Benito (Badajoz) en 1869. A pesar del prematuro fallecimiento de sus progenitores y de las estrecheces económicas que atravesaron, consiguió licenciarse con brillantez en la Facultad de Medicina de Madrid. Después se marchó a París para trabajar con el doctor Charles Richet, quien recibiría en 1913 el Premio Nobel por sus avances en el campo de la Fisiología. En el laboratorio de Richet conoció a una joven americana de Pensilvania, Ann Coleman, con quien solía discutir acaloradamente sobre la guerra que mantenían España y Estados Unidos por Cuba y con la que terminó casándose.

Castillo-de-Villandry-1(1)

Ann Coleman era la heredera de una familia adinerada dedicada a la industria siderúrgica. Aficionados al arte, con la fortuna de Ann atesoraron una importante colección de obras de pintores españoles del siglo XVII, que incluía cuadros de Zurbarán, Alonso Cano o Berruguete. Pasado el tiempo, decidieron dejar París para irse a vivir con sus tres hijos al Valle del Loira. En 1906 adquirieron Villandry, un palacete abandonado y en ruinas que compraron a un farmacéutico local por 120.000 francos de aquel momento.

Villandry fue construido en 1532 por Juan el Bretón, secretario de Estado de Francisco I de Francia. Se edificó sobre una fortaleza del siglo XII de la que se conserva aún la torre del homenaje. En 1754 pasó a manos del marqués de Castellane y en el siglo XIX sus dueños sustituyeron el jardín renacentista por uno inglés, según el gusto de la época. En los albores del XX, castillo y jardín iban a ser demolidos, pero entonces apareció en escena Joaquín Carvallo, que se hizo con Villandry y se entregó por entero a la rehabilitación del 'château', hasta tal punto que abandonó la medicina para dedicarse a este proyecto.

Castillo de Villandry 2(1)

El secreto de la recuperación de los jardines estuvo en la contratación de dos compatriotas, los paisajistas andaluces Antonio Lozano y Javier de Winthuysen, considerado el jardinero de la Generación del 27 y artífice de la recuperación de los jardines del Palacio de la Moncloa. Los jardines se dividieron en cuatro secciones: el jardín del agua, el jardín de las hierbas, el jardín ornamental -dedicado al amor apasionado, al amor sentimental, al amor infiel y al amor trágico-, y el huerto que fue plantado durante la Primera Guerra Mundial, cuando el doctor Carvallo volvió a ejercer la medicina para atender y hospedar en el castillo a los soldados heridos en el frente de batalla.    

El valle del Loira es un lugar de excepcional belleza, entre otras cosas por los espectaculares palacios y castillos que se concentran en esta comarca. Algunos gozan de la protección pública, como Chambord, Blois o Amboise. Otros están afiliados a la casi centenaria Demeure Historique. Setenta edificios llenos de historia y arte sólo en la ribera del Loira. Es el caso del Clos Lucé, donde vivió Leonardo da Vinci, Chenonceaux, erigido sobre un lago y conocido como el castillo de las mujeres, Cheverny, famoso por sus monterías y  escogido por Hergé para trasladarlo al cómic en las aventuras de Tintin, etcétera.

Jardines del Castillo de Villandry(1)

Entre todos ellos, el castillo de Villandry es una parada imprescindible para las legiones de turistas que cada año realizan el mundialmente conocido circuito de los Castillos del Loira. Sus jardines, con 1.260 tilos y 52 kilómetros de seto de boj, son los más visitados de Francia. En sus invernaderos se producen 250.000 plantas de flores y hortalizas. En los últimos años se han añadido un jardín con terraza, un laberinto vegetal y un parque infantil.  

Hoy visitar estos magníficos edificios es posible gracias a la visión de Joaquín Carvallo. Este cerebro fugado dio un paso decisivo en 1920, permitiendo entrar en Villandry a quien quisiera visitarlo y luego aunando en una asociación, 'La Demeure Historique', a varios propietarios de castillos, con la intención de preservar estos monumentos y abrir sus puertas al gran público. En 1936, año en el que falleció Carvallo, 150 'châteaux' en manos privadas ya se habían unido al proyecto. De esta forma, se abrieron los castillos y una puerta a un inestimable patrimonio de la cultura europea.

Joaquín Carvallo durante la restauración de Villandry(1)

Joaquín Carvallo dedicó su vida a la restauración de Villandry. El actual propietario, Henri Carvallo, bisnieto de Ann y Joaquín, mantiene vivo el legado de sus antepasados con la misma pasión que lo hiciera aquel médico de Don Benito y con posterioridad sus herederos, conservando siempre el acento familiar que caracteriza al 'château'. Las señas de identidad de los Carvallo son visibles en el castillo, donde podemos encontrar referencias al origen extremeño de 'Joachim' unidas a artesonados mudéjares, pinturas velazqueñas o antiguos muebles españoles.

Para quienes deseen saber más pueden consultar la web de 'La Demeure Historique' o la de cada uno de los 'châteaux'. La de Villandry es http://www.chateauvillandry.fr/. En ella encontraremos el sueño hecho realidad de un español enamorado del Valle del Loira y sus castillos.