DIADA 2017

Historia de un “procés” contra la izquierda y el 15M

No es España, es el poder de un grupo político asediado por la corrupción y la pérdida de influencia. No son las erráticas y muchas veces erróneas decisiones de Madrid, es la habilidad para convertir la indignación frente a los recortes y la crisis en un fenómeno independentista. No es la independencia, es la necesidad de evitar que la izquierda vuelva al gobierno catalán

Imágenes de la Diada de 2016.
Imágenes de la Diada de 2016.
Historia de un “procés” contra la izquierda y el 15M

Eran las diez menos cuarto de la mañana del 15 de Junio de 2011, cuando un helicóptero de los Mossos aterrizaba en el Palau de la Ciutadella. Del aparato, como de un taxi, descendían Artur Mas, presidente de la Generalitat, y Núria Gispert, presidenta del Parlament. Ambos habían decidido evitar de este modo las protestas de los “indignados” que se concentraban ante el Parlamento.

Durante meses, los nacionalistas catalanes habían tratado de evitar la repetición de un 15M en Barcelona. Sin embargo, aquella mañana se debatían los presupuestos del ejercicio, que Mas lograría aprobar con un ominoso pacto de abstención con el PP y el apoyo de Joan Laporta, y que suponían un brutal recorte de gasto social que no dejaría de aumentar desde entonces.

Ese es el momento en que Artur Mas inicia la estrategia para sustituir el movimiento de indignación que ocupa la Ciutadella y algunas otras plazas en un movimiento que ocultara una operación económica de fondo: salvar mediante el recorte social la quiebra de Cataluña y, de paso, intentar salvar a Convergencia de los efectos del "tres per cent" que empezaban a percibirse,  y que cristalizarían tres años después en el reconocimiento y petición de perdón por parte de Jordi Pujol.

El estado del independentismo

En aquel momento, el independentismo era minoritario. ERC acababa de obtener sus peores resultados históricos (10 diputados) y el independentismo representado por Joan Laporta tenía 4, y se encontraba en el grupo mixto con Ciudadanos.

La Diada de aquel año apenas concentró a ocho mil personas y la denominada “Plataforma por el derecho a decidir” no había congregado a más de 13 mil. La única propuesta política de Mas era el llamado “pacto fiscal” con el gobierno, para mejorar la financiación de la Comunidad.

A partir de eso año, el independentismo crece, como indica el gráfico, de forma paralela a la crisis y sus puntas de crecimiento no se producen, como podría creerse, en los momentos de reacción del estado a las propuestas del independentismo.

Como revela el seguimiento de las encuestas del CEO , el instituto de opinión pública catalán, es paralelo a la crisis, al debilitamiento de la izquierda y de la movilización social en Cataluña controlada,  desde entonces, por una organización vertical y antidemocrática: ANC.

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El procés contra la izquierda

El discurso político se transforma en un discurso de independencia en que todo es un paso previo a la misma, cubriendo  con un manto de silencio la corrupción catalana y desarrollando polítcas económicas de continuos recortes. Pero, sobre todo, pretende un escenario que haga inviable una alternativa de izquierdas en Cataluña.

El PSC fue la primera víctima. Estalla en diversos grupúsculos que acaban apoyando el “procés”, mientras el partido obtiene cada vez peores resultados. La presión también se traslada a ICV, aunque el partido, que pierde a Romeva, aguanta en un proceso de colaboración con otras fuerzas políticas.

ERC pasa a apoyar un proceso político que desmiente la naturaleza de izquierdas del partido. Junqueras, Bosch o Rovira, aceptan las políticas de austeridad y neoliberales de Convergencia, articulando una estrategia electoral paralela a la de Convergencia, a medida que este partido se va descomponiendo.

El papel de la CUP

Fernández, el diputado que precedió a los actuales diputados anticapitalistas, ya formaba parte del acuerdo con Artur Más y dedicaba sus esfuerzos parlamentarios a descalificar a ICV. Su primer candidato Antonio Baños, fue seleccionado como más afín al procés que Fernández y mantuvo hasta el final su compromiso de apoyo a Arthur Mas, que solo perdió en un proceso asambleario rocambolesco, que condujo a Puigdemont al Govern de la Generalitat, en un pacto alcanzado entre los dogmáticos de ANC y la CUP.

La CUP mantiene su papel de brazo violento contra la izquierda social o política. En estos momentos, encabeza los escraches a los que se someten a las alcaldías y, muy especialmente, presionan a los comunes, a quienes creen una barrera que impide la estrategia electoral de los independentistas para las próximas elecciones.

La última fase

En 2014 ya había desaparecido cualquier posibilidad de alternativa de izquierdas en Cataluña. Sin embargo, la crisis política de Convergencia – en el verano Pujol pide perdón, escenificando el final del partido que acabará siendo PDeCat- y las elecciones europeas que cambian el escenario político español, impulsan un paso escapista del discurso independentista.

Las europeas vieron la aparición de Podemos y en las municipales, a pesar de los esfuerzos que había hecho la ANC (Asamblea Nacionalista de Cataluña) por reconvertir los movimientos del 15M, la aparición de Colau supuso una seria amenaza al Procés y a la mayoría independentista.

La alianza de Si que es Pot que aunaba a la izquierda resistente de ICV, a Podem y a Colau, amenazaba con quedar por delante de CiU y ERC, según las encuestas del momento, si no se producía una alianza electoral. Este fue el último recurso del soberanismo para impedir el peso de la izquierda y que obligaba a un paso más hacia la independencia.

El último mes de Mayo, el Consejero de Salud de la Generalitat, Toni Comín, se ofrecía públicamente en el diario Ara para ofrecer "argumentos" a Podem. El resultado de sus gestiones fue la ruptura de Podem, que realizaba consultas a las bases sobre el Procés: Albano Dante Fachín, aun incluido en el grupo Cataluña Si Que es Pot, y frente a la dirección estatal de Podemos, se pasaba al Procés.

En estos días, en vísperas de la consulta de los comunes a sus bases, el Consejero de Salud se dice que volverá a mantener reuniones con la formación de Colau e ICV, en lo que es un nuevo intento de fracturar las fuerzas políticas ajenas al mundo político del soberanismo.

Entre tanto, numerosos y numerosas progresistas catalanes, vinculados a la izquierda histórica y defensores del derecho a decidir, defienden estos días, sin recursos y casi sin partidos, una lógica de legitimidad y respeto a las reglas democráticas, aguantando escraches físicos o en las redes, presiones laborales e inhabilitaciones sociales.

Decenas de webs, cuentas de twitter o páginas de Facebook 

El “procés” no puede permitirse esta reflexión; el análisis de sus organizadores es que el federalismo permitiría la recuperación de la izquierda histórica.