ADSCRITO A LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

Fraude en el ‘colegio Hogwarts’ español

La sombra de la sospecha sobrevuela el RCU María Cristina, gestionado por los Padres Agustinos. El título de magia está en entredicho, hay bajas y quejas de los alumnos, que denuncian una "estafa" y critican el estado de las instalaciones. La controversia asedia al centro

Imagen del Real Centro Universitario El Escorial María Cristina.
Imagen del Real Centro Universitario El Escorial María Cristina.
Fraude en el ‘colegio Hogwarts’ español

El Programa de Ilusionismo que imparte el Real Centro Universitario María Cristina ha saltado por los aires. La sombra de la sospecha sobre un posible fraude en el título que se oferta sobrevuela al centro desde hace meses. Varios alumnos dicen sentirse estafados, han presentado quejas e incluso han reclamado la devolución del dinero de sus matrículas.

Además, los estudiantes afectados denuncian el mal estado de las instalaciones en las que tienen opción de alojarse los fines de semana, que es cuando se imparten las clases y talleres. Algunos alegan haberse encontrado con baños sucios, restos de excrementos en las toallas, comida en mal estado y falta de calefacción en invierno. Desde el pasado mes de octubre, varios de ellos se alojan en un hotel cercano en protesta por las condiciones y por el trato recibidos en el centro.

El programa se puso en marcha en 2013 en el RCU María Cristina de El Escorial, gestionado por los Padres Agustinos y adscrito a la Universidad Complutense de Madrid. Se ofertó como Programa de Ilusionismo Wenceslao Ciuró, en homenaje al prestigioso mago jesuita.

El primer curso fue un éxito: se inscribieron más de 30 alumnos. Pero ahora, la desilusión se ha apoderado de los aprendices de mago. Las protestas y las bajas de varios estudiantes ponen en entredicho los estudios superiores, para los que se pedía haber aprobado la Selectividad y que se habían anunciado como un título universitario de Ilusionismo. La página web oficial del centro informa de que el programa consta de tres cursos de un año de duración y el coste es de 2.280 euros cada uno de ellos. Sin embargo, las autoridades de Educación han rechazado que eso sea una titulación superior.

Suciedad en las instalaciones

Los alumnos también han denunciado las malas condiciones de las instalaciones y del edificio, un palacio del siglo XVI fundado en 1878 por la reina regente María Cristina, hoy de titularidad pública. Así consta en los correos redactados por los responsables del centro a los que ha tenido acceso Estrella Digital. En un e-mail enviado por Fernando Arribas, director adjunto del programa según publica la página web del centro, al gerente de la Universidad le transmite el malestar de los estudiantes.

“El otro alumno me dijo que la toalla estaba (y cito literalmente sus palabras) con una mancha de mierda de 20 centímetros (era la habitación 53)”; “Otra cosa que me han dicho fue la cena del sábado. Todos comentaron que la hamburguesa y el pan estaban completamente congelados y tuvieron que ponerlos en la salamandra o el calentador para poderlo comer”, revela el correo a fecha de 23 de marzo de 2015.

“Estamos investigando qué es lo que ocurrió, si es que hubo algún fallo con el asunto de la calefacción por las quejas de al menos dos de vosotros”, asegura Juan Antonio Herrero Brasas, exdirector del programa en otro correo enviado a los alumnos en diciembre de 2015. El coste de estos servicios es de 95 euros.

El título, en el punto de mira

La Dirección General de Universidades de la Comunidad de Madrid dio un toque de atención al centro. A través de una carta certificada dirigida al rector, a la que ha tenido acceso Estrella Digital, el organismo instó a la institución a retirar el nombre del título ofertado puesto que creaba confusión al no ser cierto que fuese un título universitario. “Estas enseñanzas de ilusionismo no tienen ninguna relación con las enseñanzas no regladas ofrecidas por un centro privado”, afirma el escrito fechado en 2013.

La Universidad alegó “discrepancia de interpretación” y el aviso cayó en tierra de nadie. Según Brasas, él, pese a ser entonces director del programa, no tuvo conocimiento de la carta hasta diciembre de 2015, dos años después. El calificativo “universitario” aparecía y desaparecía como por arte de magia. En estos momentos se oferta como “programa pionero en el mundo de la enseñanza superior”.

Y no ha sido el único aviso. Por su parte, la propia familia de Wenceslao Ciuró también ha decidido tomar cartas en el asunto. A través de una misiva dirigida al rector Marceliano Arranz pide al centro la retirada del nombre del sacerdote ilusionista para que deje de estar vinculado al programa. “Tanto alumnos como profesores coinciden en confirmar la baja calidad de un programa supuestamente universitario (…) No queremos que el nombre de nuestro insigne familiar se vea asociado a ese centro ni a este programa de ilusionismo”, dice la familia en la carta. De esta forma, el programa ha perdido sus apellidos, ya no es “universitario” ni se llama Wenceslao Ciuró, lo que echa por tierra el prestigio que eso conllevaba. Este programa, que pretendía situar a España a la vanguardia de los estudios de magia como una de las Bellas Artes, ha terminado desinflado. Y no es el único caso. Otras titulaciones propias de este centro también han sido cuestionadas.

"Me han estafado"

Los alumnos se han quejado de esta situación. “Después de cursar dos trimestres y ver claramente que me estaban estafando he decidido poner una denuncia para que me devuelvan mi dinero. Yo quería una titulación, si no me la dan, me voy. La comida era una bazofia y las habitaciones estaban indecentes, ni en los peores albergues”, explica a este diario un exalumno que prefiere preservar su nombre de la opinión pública porque está inmerso en pleno proceso judicial. “Han ofrecido una titulación que no es cierta, es como una academia de barrio al final”, asegura Mario, estudiante que también ha abandonado el centro. "Ha sido una decepción. Estaba pagando demasiado por muy poco. La organización era malísima", añade Francisco Javier Ruiz, que al igual que Mario dejó el centro.

Este diario se ha puesto en contacto con Fernando Arribas, que niega ser el director adjunto del programa, a pesar de que así figura en la página web, y dice ser solo el coordinador de estudios. Afirma no tener constancia de los problemas denunciados por los alumnos a pesar de haber redactado los correos a los que ha tenido acceso este diario. Insiste en que en ningún momento el programa se ofertó como título universitario.