IGUALDAD DE LA MUJER

Feminismo: guía urgente para políticos "dummies"

Desde el Alcalde de Alcorcón al Secretario General de Podemos. Desde fundamentalismos antifeministas hasta innovadores portavoces de la ciencia política. Los políticos, en masculino, cuando abordan el asunto de la igualdad de la mujer se lían

Da igual que seas un Alcalde de los que dice lo que un auditorio propicio quiere oír o un líder de la nueva política global, explicando la nueva doctrina que conmoverá el mundo. El caso es que os ponéis a hablar de las mujeres y os metéis en un charco. Puedes llamarte David Pérez o Pablo Iglesias; el caso es que pocos segundos después de tratar el asunto te llueven los reproches y las acusaciones de reaccionario.

Muchachos, os entendemos: en cuanto os sacamos del tuit y tenéis que abandonar el texto corto os liáis. He aquí nuestra contribución a la superación de vuestras tribulaciones.

1.- Es la visibilidad, estúpido

Haz un esfuerzo por entenderlo. Te puede gustar el rollito “no cuotas, sí mérito” o, más aún, el progre asunto ese de “no sirven mujeres portavoces si no están feminizadas”. Incluso puedes vestirte de antisistema, preferentemente catalán, y ser un tío que habla en femenino (nosotras – las personas-). Vale, en todos los casos estas negando la visibilidad de las mujeres.

Es necesario que se vea que las mujeres hacen, inventan, trabajan. Las niñas necesitan modelos. Aún hoy hay déficit de mujeres en las carreras técnicas y de ingeniería, también en la política.

2.- No innoves, camarada, llevan años luchando

Tu eres muy listo, hasta conoces gente que ha vivido más allá de tu ciudad. Pero sueles ignorar que el movimiento feminista viene de lejos. Empezaron reclamando el derecho a la educación, al trabajo, derechos matrimoniales, respecto a los hijos y el derecho al voto. Luego, su libertad para decidir ante la sexualidad, la familia, la reproducción, el trabajo… Ahora se enfrentan a la desigualdad y han inventado palabras que no conoces: género, patriarcado y androcentrismo. No innoves, ellas ya han reflexionado sobre ello: aprende y en todo caso difunde, pero no cambies su discurso.

3.- El cuerpo es suyo

Este, como el de la visibilidad es un asunto clave. Puede no gustarte; incluso puedes expresar que estás en desacuerdo. Pero si no quieres ser un patán, respeta el principio: El cuerpo de las mujeres es el centro del asunto; el control de la natalidad, el de la maternidad, el de la sexualidad, el mito de la belleza, los velos ..son temas claves en los que tu opinión vale menos. Tú sí decides por tu cuerpo, ellas no. Entiende de una vez el asunto: ellas no están en contra de la vida; están a favor de decidir libremente su vida.

4.- La violencia de género

Si quieres sobrevivir, no abandones este problema a tu fértil imaginación; no seas creativo. SI no puedes mejorar el silencio, cállate. 94 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año. Una barbaridad. No hay atenuantes, justificaciones ni peros, lo diga el obispo o el imán. No hay pretexto de pareja o matrimonio; hay que denunciar; no hay derecho al control; la pornografía, el videojuego violento: si no condenas sin peros eres tolerante.

5.- Aprende de qué hablamos: ellas tienen su verdad.

Eres tan listo que hasta sabes de economía. Aprende algo de feminismo. Es un termino que confronta con creencias arraigadas, filosofías y convicciones. Si no sabes de qué va, meterás la pata. Sí; el feminismo es impertinente; por eso es relevante. No es de ayer; nace a finales del siglo XVIII, es la forma en la que las mujeres afrontan la lucha por su igualdad.

Tú que sueles reclamar un espacio para tu verdad en el mercado de las ideas, deberías reconocer que ellas tienen las suyas. Sí; existen las “gafas moradas”; ellas han aprendido a sospechar de las cosas que los hombres dicen con aplomo. No te creas en posesión de la verdad tradicional ni moderna: igual tus abuelos o tus filósofos de cabecera están equivocados.

Y algunos consejos apresurados

Tú puedes hacer algo por la causa de la igualdad, excepto el imbécil

Si vas a hablar en público del asunto, pídele a una mujer que te asesore. Puede que no sintonice con el movimiento pero no dirás tonterías.

No presumas de que tienes colaboradoras, quedarás fatal.

No necesitas ser el más “guay” ni inventar el nuevo feminismo. Llevan siglos luchando: escucha.

Lee algún libro básico: te recomendamos “Feminismo para principiantes” de Nuria Varela, por ejemplo.