EN EL CUARTEL "PRÍNCIPE DE ASTURIAS", EN EL PARDO

El coche del rey, en el taller

Es una de las joyas de la corona: uno de los tres exclusivos Rolls Royce Phantom IV con los que cuenta el monarca, un coche especial por su historia, características y los actos para los que se utiliza. Estrella Digital se cuela en los talleres de la Guardia Real que se encargan de su mantenimiento y puesta a punto

El coche del rey, en el taller

Pasearon por las calles de Madrid a Felipe VI en su proclamación, llevan a los dirigentes extranjeros en las visitas de Estado y son una de las joyas automovilísticas de la Corona (aunque pertenezcan, en realidad, al Ejército de Tierra). Los Rolls Royce Phanton IV que utiliza el rey son tres exclusivos e históricos vehículos cuidados y tratados con mimo en los talleres de la Guardia Real, situados en el Cuartel Príncipe de Asturias, en El Pardo. 

En ellos, cincuenta profesionales, entre civiles y militares, se encargan de tener a punto todos los vehículos que utilizan los monarcas, los ‘Rolls’ entre ellos. Cada vez que los reyes -o cualquier otra personalidad- van a montarse en estos vehículos, pasan por los talleres, donde se revisa cada detalle para que estén a punto. Además, estos históricos coches de los años 50 -encargados por Franco a la casa británica-, pasan una completa revisión cada seis meses. La última, este mismo verano. “Ha sido una operación de mantenimiento importante, que ha consistido en reparar y pintar completamente el vehículo", explica el capitán José Emilio Rubio, encargado de los Talleres de Autos de la Guardia Real. “Este coche, al ser un modelo muy concreto, con una mecánica muy completa, hay personal especializado”, indica el capitán.

El ‘Rolls’ se utiliza fundamentalmente para los desplazamientos del rey “en actos oficiales así como para llevar a los jefes de Estado extranjeros cuando vienen en visita oficial”, explica el capitán. Se trata de un coche “especial” no solo por su diseño e historia. “Pese a ser del año 1952, tiene unas características que le hacen especial. Es poco sonoro, tiene cuatro marchas y muchas características de los coches actuales”, explica el sargento primero José Antonio Iglesias, conductor de la Sección de Alta Representación de la Guardia Real.

“Para conducir el vehículo hay que tener en cuenta su peso -unos 3.200 kilos- y sus dimensiones”, explica el sargento primero, que estuvo al volante del Phanton IV por última vez en la visita de Estado a España del presidente de Argentina, Mauricio Macri, el pasado mes de febrero. Aunque el vehículo puede alcanzar los 140 kilómetros por hora, no suele llegar a esa velocidad. “Se suelen hacer recorridos cortos y a baja velocidad”, explica el conductor.

“Ocho cilindros en línea y 160 caballos”

Precisamente, el motor del vehículo está preparado para hacer este tipo de recorridos. “Tiene ocho cilindros en línea, con una cilindrada de 5.700 centímetros cúbicos, da unos 160 caballos y, para ser de la época, es un motor bastante ligero”, explica uno de los mecánicos de la Guardia Real, el cabo primero Rullo, de la Sección de Mantenimiento. Otra de las peculiaridades que tiene un sistema de doble encendido. “Tiene un doble delco, en caso de que falle el primer sistema, el segundo se pone a funcionar inmediatamente”, continúa el mecánico, especialista en el Phantom IV.

El cabo primero conoce todos los trucos que han permitido que el coche se haya ido adaptando. “Se reacondicionó un poco el coche, ya que de origen, no tenía aire acondicionado. Le pusimos un compresor y hubo que hacer cambios en el sistema de encendido”, explica el militar, que estima que el vehículo puede llegar a consumir unos 25 litros a los 100 kilómetros -un consumo nada descabellado teniendo en cuenta que el vehículo está blindado y pesa más de tres toneladas-.

Otra de las modificaciones que tuvieron que realizarse tras blindar el vehículo son las ruedas. “Lleva un perfil mucho más ancho que el original, dado que hubo que cambiarlas tras blindar el vehículo”, aunque no tienen ningún tipo de peculiaridad más, salvo que están infladas con nitrógeno. “Este tipo de gas aporta confort en el habitáculo del coche, ya que absorbe mejor los baches”, indica el cabo primero.

Las piezas de los vehículos son, en su mayoría, originales. “Tratamos de conseguir todas las piezas originales, pero no siempre es posible en el mercado, dada la antigüedad del vehículo. En algunos casos, hemos tenido problemas para conseguir los repuestos. Si se puede fabricar aquí con la suficiente garantía, se fabrica”, explica el capitán Rubio. Aun así, no ha habido grandes averías en ninguno de estos vehículos. “ Los tenemos muy al día”, insiste el responsable de los talleres.