POCO MERCADO SAUDÍ

Las armas españolas y Arabia Saudí: ruido y nueces

Desde que Felipe VI es rey, la cuota en el mercado de armas de Arabia Saudí en España ha pasado del 10 al 2,8%. Los recursos cataríes y saudíes en España – incluidos las inversiones en fútbol y medios de comunicación - superan a los de las ventas de armas

Imagen del ejército saudí.
Imagen del ejército saudí.
Las armas españolas y Arabia Saudí: ruido y nueces

La CUP convierte al Rey de España en representante de armas y al gobierno en cómplice de los atentados de Barcelona y Cambrils, mientras Pablo Iglesias refuerza la idea recordando que las relaciones con Arabia Saudí y Catar son perversas. Nadie habla de Irán, ni de los otros países implicados en la conflictiva situación creada en Irak, Siria o Afganistan. Tampoco de Al Quaeda o Hizbulá.

Kichi, de Podemos y alcalde de Cádiz, pide que Navantia venda las corbetas a Arabia Saudí que, ahora, Iglesias considera casi delictivas. El Barça ha recibido de contratos de patrocinio con Catar más dinero (177 millones) de lo que se vendió en armas a Arabia Saudí en 2016. Roures y el futbol español han recibido de Catar, a través de Al Yazira, más recursos que los que proceden de la venta de armas. Las inversiones de Catar y Arabia Saudí en España son incontables. Pero estos temas no parecen  lo suficientemente agitadores. 

En realidad, las balanzas comerciales con Arabia Saudí y Catar son deficitarias. Sus inversiones en España, especialmente las cataríes, y nuestras importaciones de crudo  son más relevantes, Y, en realidad, no son las armas lo que más preocupaba a la delegación que acompañó a Felipe VI a Arabia Saudí sino la agenda de inversión civil, las energías renovables y cerrar el asunto del AVE a la Meca. Pero eso no da para un tuit anticapitalista

En el utilizado profusamente en las redes viaje de Felipe Vi a Arabia Saudí, a principios de año, entre las grandes empresas que acompañaron al jefe del estado ( 22, siete del IBEX 35), solo tres figuran en el campo de la venta de militar, dos de ellas con capital público.

Se trata de la empresa aragonesa Arpa, especialista en el diseño y fabricación de logística militar, civil y sanitaria, que ha construido siete hospitales de campaña para Arabia Saudí. Las otras dos son Indra, multinacional de los sectores de tecnología militar, con participación pública. Listada en el Ibex 35. Navantia, empresa militar propiedad del Estado, que tiene pendiente de confirmar un contrato para la construcción de fragatas por valor de de dos mil millones. Hay que recordar, por cierto, que las empresas españolas que eran más relevantes en el ranking mundial, según el SIPRI (Instituto Internacional por la Paz de Estocolmo), Navantia e Indra han descendido puestos en la escala de empresas exportadoras.

Las armas

España es el séptimo exportador de armas del mundo, posición que ha mantenido en los últimos años, según el SIPRI (Instituto Internacional por la Paz de Estocolmo), con un mercado internacional que es la mitad de los que ocupan los dos puestos anteriores. La cuota de mercado española apenas es el 3% del mercado mundial.

La industria armamentística española recibió en 2016 autorización para vender al exterior por valor de 6.564 millones de los que solo vendió el 66%: poco más de cuatro mil trescientos millones. Estas ventas representan un magro 1,7% de las exportaciones de mercancías españolas en el mismo año.

El 93% de las armas vendidas se corresponden con material de defensa. EL material antidisturbios no alcanza los siete millones de euros, el 0,1%. Las armas deportivas se exportan por valor de 38 millones de euros. El segundo gran vector de ventas de armas es la tecnología de doble uso: material industrial que puede ser derivado a la industria bélica. En esta tecnología, la industria española ha vendido tan solo el 31,2% de las licencias autorizadas: 265,9 millones, que suponen el 6% del negocio armamentístico.

El negocio es Europa

En realidad el negocio de las armas españolas se encuentra en Europa. El 63% del material de defensa vendido por España lo es en países europeos. Nuestros mejores clientes son Reino Unido, Alemania , Italia y Francia; las cuatro potencias militares europeas concentran el 60% de las ventas de Armamento Español.

Es Omán más que Arabia Saudi

Antes de entrar en detalle, Arabia Saudí solo supone el 2,8% de la venta de armas españolas en el último año. Las ventas a Arabia Saudi se han reducido desde el 10% de la cuota de mercado que llegaron a suponer en 2014, Las ventas a Catar son inapreciables. El gran comprador de armas en la zona es Omán y comerciamos con Irán tecnología de doble uso. Turquía y Egipto son otro de los actores en la zona de guerra clientes españoles.

El emir de Omán – país con fronteras con Arabia Saudí y Yemen (en guerra civil)- no solo posee el yate más lujoso del mundo; s el portavoz de la llamada tercera vía islámica: el ibadismo. Alejado de chiíes y sunnies, ha mantenido su emirato fuera de las diversas corrientes terroristas.

El emir Quabis bin Said es el líder más longevo de la zona y el mejor cliente español en la península arábiga. Se queda con el 5% de las exportaciones de armas españolas. Oman compra 208 millones en armas a los que deben sumarse 4,3 millones en material antidisturbios. Una cantidad que lo aproxima al mejor cliente en la zona: Egipto, que nos compró 219,2 millones de euros

España vendió a Arabia Saudí 166 millones de euros en 2016. Como se observa en el cuadro adjunto, vendió armas de distinto tipo, pero no vendió material anrtidisturbios. Sí le vendimos tecnología de doble uso, aunque por una cantidad muy pequeña, apenas 1,2 millones de euros. Sin embargo, las ventas a Irán, por ejemplo, en esta tecnología alcanzaron los 36,7 millones de euros. Según el SIPRI, las ventas españolas a Arabia Saudí supondrían tan solo el 5% del mercado de armas saudí.

Ventas Arabia Saudí

Otro gran comprador de armas y tecnología en la zona es Turquía a la que se vende levemente más que a Arabia Saudí, 119,6 millones de euros. Estas ventas incluyen tecnología de doble uso por valor próximo al millón de euros, no hay ventas, tampoco, de material antidisturbios.