La alcaldesa imputada consigue su foto con Rajoy

El presidente del Gobierno no se pudo negar a hacerse una foto con la "maldita" del PP valenciano: Sonia Castedo, alcaldesa de Alicante imputada en 'Brugal'. Así se pinchó el globo del morbo en el viaje inagural del AVE

Y al final llegó... Era la foto del día. La instantánea que todos los periodistas esperábamos. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la alcaldesa del PP imputada por el 'caso Brugal', Sonia Castedo, han compartido cuadro. Y no sólo en el momento de la obligada foto de familia, sino también al final. En el momento de la despedida. Cientos de focos se agolpaban en torno a ellos esperando captar este momento, y al final el presidente ha cedido. Era esto, o hablar nuevamente de desplante a la alcaldesa. Rajoy es un hombre de consenso y ha optado por la primera de la opciones aun a sabiendas que esta foto también iba a costarle algún que otro quebradero de cabeza. Las instantáneas con imputados no son bien recibidas por la sociedad y son carne de cañón para las hemerotecas. Ahí, precisamente, se almacenará para ocasiones futuras. Inauguración del AVE Madrid a Alicante

Aunque lo cierto es que ha sido un acto casi obligado por las circunstancias. Como un callejón sin salida. Castedo revoloteaba alrededor, esperando su momento de protagonismo. Lo primero que se había producido era el saludo a la llegada a la estación de Alicante, pero ese no lo habían captado las cámaras. En esta ocasión eran necesarios los testigos públicos. El siguiente momento oportuno para ello sería el saludo al final del discurso, pero la ocasión tampoco se dio. Sí hubo un intercambio de palabras, casi cortés, pero poco más. Y la oportunidad real llegó en el momento de la despedida. Ahí ya no había escapatoria. Estaba Castedo conversando con Alberto Fabra, con el que hasta la fecha también le había sido 'prohibido' fotografiarse, cuando el presidente del Gobierno se acercó al círculo y protagonizó el momento del día ante las cámaras. No ha sido una foto hombro con hombro, pero casi. En esta ocasión, sólo dos personas les separaban. En esta ocasión, sí se hizo la luz.

No era un día fácil. No sólo porque se inauguraba una de las infraestructuras más importantes del año: la nueva línea de AVE Madrid-Alicante, de 1.920 millones de euros de inversión, sino porque en esta ocasión le acompañaba el Príncipe Felipe a la Comunidad Valenciana, un feudo complicado para Rajoy, donde los imputados se amontonan. Aunque al final todo ha transcurrido con la máxima naturalidad. Es más, el Príncipe Felipe ha sido el que menos ha intentado escurrir el bulto. Ha sido el primero en saludar a Castedo públicamente y no ha tenido ningún inconveniente en mencionar a la alcaldesa alicantina en su discurso, cosa que por ejemplo, no han hecho en sus intervenciones el presidente valenciano, Alberto Fabra, ni el líder del Ejecutivo, Mariano Rajoy, que han preferido incluirle en el saco de las autoridades en general.

Aunque el triunfo de Castedo no se ha quedado ahí. Además de la foto con Rajoy y de la referencia del Príncipe de Asturias, la alcaldesa alicantina ha conseguido cruzar palabras con los ministros de Fomento y Exteriores; y ha logrado también que la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, se acercara a ella. A diferencia de Rajoy, que ha sido el perseguido,  la también secretaria general de los 'populares' ha sido la que se ha dirigido a la regidora imputada. No ha habido besos, por lo menos en público, pero sí que ha habido intercambio de impresiones.

Pero, ¿quién es Sonia Castedo?

En estos momentos habrá gente que piense que es una renegada del Partido Popular; y probablemente acierte. Pero lo cierto es que no siempre fue así. Su ascenso meteórico en la política regional se produjo cuando su padrino, Luis Díaz Alperi -alcalde de Alicante durante 13 años- señaló a Castedo como su sucesora en 2008. Hasta la fecha se había mantenido en la sombra, como jefa de prensa primero, y como concejala de Urbanismo después. Pero siempre en un segundo plano. Años antes había sido nombrada belleza de una de las tradicionales hogueras alicantinas -del barrio Princesa Mercedes- y desde entonces las puertas de la política se le abrieron de par en par. Sólo esperó su momento.

Castedo logró el mejor resultado en la historia de Alicante para los 'populares'

Una vez en la alcaldía únicamente fue cuestión de tiempo su éxito. La ciudad de Alicante la acogió con los brazos abiertos, y su partido aún más. El PP la situó como número uno de su provincia en la lista electoral autonómica. Y el 22 de mayo del 2011, Castedo logró el mejor resultado en la historia de Alicante para los 'populares', pasando de 15 a 18 concejales (sumó 15.000 votos más). Para entonces ya estaba siendo investigada por la Fiscalía Anticorrupción por su supuesta implicación en la trama de corrupción del 'caso Brugal' en la tramitación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Alicante, junto con su antecesor, Díaz Alperi, y que lideraría el Presidente del Hércules C.F. y constructor, Enrique Ortiz Selfa.

No obstante, todo se complicó en octubre de 2012, cuando el TSJ de Valencia decidió imputarla. Por entonces, Mariano Rajoy ya era el presidente del Gobierno y si algo tenía claro es que no quería imputados revoloteando a su alrededor. Lo difícil de esta situación radica en que la Comunidad Valenciana es uno de los mayores generadores de votos 'populares'. El presidente de la formación tiene que tener cuidado de quién prescinde, de tal manera que la situación no se vuelva en su contra. No es fácil. Por el momento, en la región valenciana ya hay 9 'populares' imputados por casos de corrupción, y la lista podrían engrosarse si finalmente el juez Castro decide imputar a Rita Barberá (alcaldesa de Valencia) y Francisco Camps (expresidente regional) en el 'caso Nóos'. Importantes detalles que la formación deberá elegir si tener en cuenta o no de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales previstas para 2015.

Un paseo con Rajoy y el Príncipe empañado por los abucheos

Protesta durante la llegada del AVE a AlicanteAhora bien, la sombra de la corrupción no ha sido lo único que ha empañado la inauguración del AVE Madrid-Alicante. Los pitidos, abucheos y petardos a las puertas de la estación de Alicante, durante los 25 minutos que ha durado el acto, han impedido escuchar los discursos de Fabra, Rajoy y el Príncipe Felipe. 'Indignados', preferentistas y republicanos se han dado cita este lunes en el mismo lugar y con un mismo objetivo: mostrar su rechazo al Gobierno y a la Monarquía. Las referencias a la "cohesión" -la unión de territorios y de ciudadanos- que han hecho los tres ponentes y el optimismo destilado en cuanto a la recuperación economía -"que las dificultades no nos hagan olvidar que somos un país a la altura de sus obras", ha insistido Rajoy- no parecen ser suficientes para una sociedad cada vez más asfixiada por el sufrimiento de un futuro incierto.

Aunque lo cierto es que este lunes no todo ha sido negativo. Inaugurar una infraestructura de estas características siempre es una noticia positiva; y Rajoy ha procurado disfrutar de ello. Como hizo en enero, cuando inauguró el tramo Barcelona-Figueres. Es más, la organización y el protocolo de nuevo han funcionado a la perfección. Puntualidad inglesa. 10:05. Ni un minuto más, ni un minuto menos. A esta hora arrancaba el viaje inaugural en la nueva línea de AVE Madrid-Alicante. Cumpliendo escrupulosamente con el horario previsto.

Poco menos de diez minutos faltaban para la salida del tren cuando la comitiva oficial irrumpía en la estación de Atocha. Rodeado de decenas de focos, el príncipe Felipe, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y los ministros de Fomento, Ana Pastor, y de Exteriores, José Manuel García-Margallo eran recibidos por alrededor de un centenar de periodistas acreditados para acompañarles en este primer viaje inaugural. Aunque no llegaban solos. En Madrid, para despedirles han acudido el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. Ni rastro de la alcaldesa de la capital, Ana Botella, que sí tenía previsto en agenda este acto, pero finalmente no ha aparecido. A las 10.00 horas en punto, cinco minutos antes de la salida oficial, las autoridades montaban en el segundo vagón del tren, reservado para ellos. Tren que además guardaba historia: fue el que también se utilizó durante la inauguración del AVE Madrid-Sevilla y precisamente Felipe ha ido sentado en el mismo sitio que fue su padre hace 21 años.El Príncipe y Rajoy en el viaje inaugural del AVE a Alicante

Pero no han sido los únicos viajeros destacados. Junto a ellos también ha viajado la exministra socialista Magdalena Álvarez, que ha sido invitada en esta ocasión en calidad de vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), organismo que también ha participado en la financiación de esta nueva línea. La presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, que ha sido recogida en Albacete (una de las paradas de esta nueva línea). Y el presidente valenciano, Alberto Fabra, que se ha unido a la comitiva en Villena, otra de las paradas, y no exenta de polémica. Una infraestructura de última generación, cuidada a todo mimo, pero que está ubicada en mitad de la nada y a seis kilómetros del casco urbano.



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