DESDE LOS AÑOS 70

14.000 personas siguen aún en paradero desconocido en España

En nuestro país se realizan una media de 16.000 denuncias de desaparaciones cada año. Muchas de ellas caen en el olvido por el paso del tiempo como los casos de Yeremy Vargas, Marta del Castillo o Sara Morales. Otras, sin embargo, ni siquiera llegan a conocerse por su escaso “contenido morboso”     

Sara Morales (i), Marta del Castillo (c) y Yeremi Vargas (d).
Sara Morales (i), Marta del Castillo (c) y Yeremi Vargas (d).
14.000 personas siguen aún en paradero desconocido en España

El caso de las dos chicas desaparecidas en Cuenca durante más de una semana y que desgraciadamente fueron halladas sin vida este miércoles vuelve a poner el foco en las desapariciones. Muchas de estas huidas en contra de la voluntad del individuo van perdiendo repercusión con el transcurso de los días, los meses, los años... Otras no llegan a acaparar ni un minuto de la actualidad por no contener ninguna agresión o violencia, historia de celos o peleas familiares detrás. Entre los más mediáticos, los familiares de Marta del Castillo, Yeremy Vargas y Sara Morales siguen esperando que alguien les diga dónde se encuentra el cuerpo de sus hijos.

“Actualmente en España has mas de 14.000 personas desaparecidas sin causa aparente y de las que actualmente no sabemos nada de ellas”, afirma Fran Jiménez, coordinador de Sosdesaparecidos, la única asociación que forma parte de la Comisión Europea de desaparecidos.

La desapariciones mediáticas como las de Marta del Castillo o Yeremy Vargas realizan un “efecto conciencia” en las personas que en la mayoría de casos desconocen estos datos tan "terribles". Esta asociación “sin ánimo de lucro” nació en 2007 para que las desapariciones sin ningún tipo de apoyo mediático “no caigan en saco roto” porque “entendemos que los medios de comunicación no pueden atender todos los casos”.

"El 77% de los menores desaparecidos en 2014 eran mujeres"

En su página web, esta asociación formada por familiares de desaparecidos y personas que de forma altruista y generosa intentan recoger el mayor número de desapariciones activadas con la aportación de una foto del sujeto, y una pequeña ficha con datos que puedan ayudar a su localización. A pesar de su gran labor, Fran estima que ellos tienen “sólo un 1% de las desapariciones”. El motivo del pírrico dato se fundamenta en dos premisas: el “desconocimiento” de la página para algunas personas o las “recomendaciones” de algunas personas de “no difundir” la desaparición, aunque esto “afortunadamente pasa cada vez menos”.

En el último informe recogido por Sosdesaparecidos se cifra en 250 las desapariciones activadas durante 2014, de las cuales 111 eran adultos (44%), 91 mayores de 55 (37%) y 48 menores de edad (19%). De la suma del total también se extrae que 137 de los sujetos (54%) fueron localizados con vida, 74 fueron localizados ya fallecidos (30%) y 39 personas siguen aún sin dar señales de vida (16%). “Éste último porcentaje es escalofriante si tenemos en cuenta que sólo hablamos en el periodo de un año y teniendo en cuenta que nuestro espectro de desaparecidos es del 1%”, relata con desánimo Fran Jiménez.

Al analizar el género del sujeto dentro de las distintas categorías de edad, se encuentra un dato muy significativo. Los hombres representan el mayor porcentaje de desaparecidos en la edad adulta y en personas mayores de 55 años, pero en el espectro de los menores de edad, las mujeres protagonizan el 77% de las desapariciones con un total de 37 durante el 2014. De hecho, son dos mujeres las que siguen en paradero desconocido después de cerrar el 2014, por cero hombres.

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Por Comunidades, Andalucía encabeza este desagradable 'ranking' con 57 personas en paradero desconocido en el último años, seguida de Galicia con 26 desaparecidos y Cataluña con 23.

El morbo y la importancia del portavoz

Desgraciadamente, no todas las desapariciones son mediáticas y en los factores que influyen en que ésta se convierta o no en objetivo de los medios de comunicación depende, en la mayoría de los casos, del “nivel de morbo”. “No nos vamos a engañar, cuando en el caso hay implicado algún menor del que hay indicios que ha sufrido un secuestro o algún tipo de violencia, eso da mucho morbo. Lo que mueve la noticia es el morbo, y no lo criticamos porque desgraciadamente España es así, pero si la imagen de la persona desaparecida sale en prensa, en televisión y en todos los sitios nosotros lo aplaudimos, sea cual sea el motivo, porque eso significa que la persona puede ser encontrada”, comenta el coordinador de Sosdesaparacidos.

En verano “se oyen o se leen más casos” de desapariciones. En muchas ocasiones esto ocurre por la “falta de noticias políticas, deportivas...”. Sí es cierto que hasta hace dos o tres años era “muy difícil” ver en los medios de comunicación casos que no tuvieran relación con menores o adolescentes como los de Yeremy Vargas o Marta del Castillo. Afortunadamente, en la actualidad los medios han tomado “más conciencia” y publican muchos más casos.

Fran Jiménez destaca la “importancia” del portavoz de la familia. La figura de éste ha de ser la de una persona “acostumbrada a tratar con los medios de comunicación” y con capacidad para dar una información “concisa, directa y veraz”. De hecho, desde la asociación siempre “recomiendan” que este papel nunca lo desempeñe un familiar directo porque está pasando una “situación emocional extrema” y puede transmitir a los medios algún tipo de información facilitada por las Fuerzas de Seguridad del Estado y “estropear o dar al traste” con toda la investigación, como pasó en el caso de Marta del Castillo.

"Recomendamos que el portavoz no sea un familiar directo"

“Un familiar de Marta dijo ante los medios que la policía ya tenía a cuatro sospechosos. A partir de ese momento, y según me dijo el jefe de Policía que llevaba el asunto las conversaciones entre los los individuos cesaron y los pinchazos que habían realizado no valieron para nada”, afirma apesadumbrado Fran Jiménez.

Pero el drama de una desaparición, “no sólo afecta al sujeto”. Muchas personas “desconocen” la situación “fatal” que puede crear en una familia la desaparición de una persona que signifique el sustento económico de la misma. Por ejemplo, si es el padre de familia el que desaparece, se paraliza la nómina, la pensión, “se le paraliza todo menos los pagos”. Esto es “un drama” que muy pocos conocen, pero hay muchos casos en la que hay familias que “se arruinan”. Por este motivo, Sosdesaparecidos también “ofrece” apoyo legal a la familia.

"Muchas familias acaban arruinadas"

Por último, Fran Jiménez enfatiza en la necesidad de diferenciar los dos tipos de desapariciones que existen en la actualidad: la normal y la inquietante. En la denominada desaparición normal se engloban las persona de mediana edad que han huido por voluntad propia.

La desaparición inquietante son los niños o menores de edad que pueden haber sufrido algún tipo de agresión o están amenazados, mujeres que están amenazadas o que tienen una orden de alejamiento de su pareja y, por ultimo, personas mayores. En estos casos hay que realizar de inmediato una investigación para que la persona desaparecida corra el menor riesgo posible. El caso de las chicas asesinadas en Cuenca es un claro ejemplo de este tipo de desapariciones.

Los casos más mediáticos sin resolución

Entre las 14.000 personas que aún están en paradero desconocido desde los años 70 hay casos que han creado una gran alarma social y han saltado a la palestra de los medios de comunicación por el contexto en el que se han producido o por su intrahistoria.

Marta del Castillo es el caso por excelencia de desapariciones sin resolver. Esta joven sevillana de tan sólo 17 años desapareció el 24 de enero de 2009 cuando salió de paseo con su exnovio y autor del presunto asesinato (no se ha encontrado el cuerpo), Miguel Carcaño. Además de él también se presentaron acusaciones contra cuatro personas más: Samuel Benítez Pérez, amigo y presunto cómplice; un amigo de los dos acusados, llamado Javier García Marín, alias 'el cuco', este último menor de edad; Francisco Javier Delgado Moreno, hermanastro de Miguel; y María García Mendaro, novia de este último.

El 14 de febrero de 2009 Miguel Carcaño confesó su crimen, pero el cuerpo de Marta todavía no se ha encontrado por culpa de las nueve versiones que ha relatado el culpable a lo largo de estos seis años. Desde el 17 de octubre de 2011 y hasta finales de noviembre se hicieron los juicios finales para asignar las condenas a los imputados en la audiencia de Sevilla. En enero de 2012 se anunció la condena de  21 años y 3 meses de cárcel a Miguel Carcaño y la puesta en libertad del resto de imputados, algo que no comprendieron los familiares de Marta.

El caso de Marta ha ido perdiendo fuelle en los medios de comunicación ,y la desolación y la esperanza por encontrar los restos de la joven andaluza han hecho mella en sus familiares. Durante los primeros días, las concentraciones fueron multitudinarias y llegaron a registrar hasta un total de 3.000 personas. En un acto de desesperación, la madre de Marta escribió una carta a la cárcel a Miguel Carcaño para rogarle que le dijera dónde estaba el "preciosos cuerpo" de su hija.

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El niño risueño de Vecindario

Yeremy Vargas, un niño de siete años, desapareció en las inmediaciones de la vivienda familiar, en Vecindario, en el municipio grancanario de Santa Lucía de Tirajana en marzo de 2007. Su cuerpo nunca se encontró y la investigación aún sigue abierta. Las últimas noticias son de marzo de 2015 cuando José Miguel Hidalgo, jefe de la investigación del caso afirmó en el programa Espejo Público que la investigación “no estaba cerrada” y que seguían  buscando nuevos datos en la llamada “línea escocesa” de la pesquisa. Allí están en prisión dos delincuentes con numerosos antecedentes por pederastia, que en su momento se negaron a colaborar con la Policía española. El caso del joven canario causó una gran conmoción y contó con el apoyo de toda una población que pidió desesperadamente que liberaran a Yeremi.

Un año antes, Sara Morales, una adolescente de 14 años de edad también desapareció cuando se dirigía desde su casa de la calle Ingeniero Ramírez Doreste (Las Palmas de Gran Canaria) al Centro Comercial La Ballena, en la Carretera del Norte 112.

Sara se retrasaba. Su amigo Johnny le llamaba al móvil, pero ella no contestaba. Y siguió llamando hasta que saltó el buzón de voz. Sara nunca llegó a la cita. A las cinco y media, Johnny llamó a casa de Sara para contarles lo que pasaba.

A la semana de la desaparición de la niña, unas 200 personas acudieron al parque del canódromo, en Schamann, para pedir que apareciera. Nieves, su madre, iba abrazada a un cartel, sufriendo por su hija. El padre, Sebastián, ni siquiera pudo acudir.

Jamás se encontró el cuerpo de Sara, aunque fueron dos los principales sospechosos: Marcos J. Rodríguez Cabrera, de treinta y siete años juzgado en 2009 por dos intentos de secuestro (a la la niña Sandra Domínguez  y a una mujer de veinticinco años), coacciones a una adolescente de dieciséis y tenencia ilícita de armas y Miguel Ángel M. R., conocido como “el violador del furgón blanco”, que se suicidaría en la cárcel no sin antes dejar una carta en la que afirmaba no tener nada que ver con la desaparición de Sara Morales.