AMAIA SALAMANCA

"He estado consumida por el trabajo, pero por nada más"

Después de dar vida a Electra en 'La Orestiada', en el Festival de Teatro de Mérida, ahora por fin puede respirar un poco al estar únicamente centrada en el rodaje de 'Tiempos de guerra', la nueva serie de Bambú para Antena 3

Amaia Salamanca.
Amaia Salamanca.
"He estado consumida por el trabajo, pero por nada más"

-¿Quién esa Julia Ballester, en cuya piel está metida ahora gracias a 'Tiempos de guerra'?

-Es una mujer que pertenece a una familia acomodada que, al haberse ido su hermano y su prometido a la guerra que vivió España en 1921 en África, y no tener noticias de ellos, decide ir allí en un colectivo de enfermeras que van a ayudar a los soldados españoles. Ella no es enfermera pero le gusta y siempre ha querido serlo, aunque no ha recibido formación alguna. 

-¿También por algún doctor?

-Bueno, el amor es universal, y dentro de que en una guerra no gana nadie, porque es muy atroz con heridos y muertos, hay tramas de amor y en la búsqueda de su prometido mi personaje encontrará a un doctor que le ayudará mucho y la educará, y ella se sorprenderá de sentir cosas por él.

-¿Sería factible que hoy en día mujeres de buena posición fueran a un conflicto de este tipo?

-No lo creo porque el papel de la mujer se ha desarrollado mucho más. Antes era un curso de formación el que te daban y ahora las mujeres estudian, hacen su carrera completa. En aquel momento fue la Reina Victoria Eugenia la que pidió ayuda. 

-Después de varios papeles haciendo un poco de 'mala', ¿su personaje también es de este tipo en 'Tiempos de guerra'?

-No, y tampoco estoy de acuerdo que mis personajes fueran tan 'malos', eran así porque una serie de cosas les habían llevado a eso, pero no porque lo fueran de forma natural. En este caso es un personaje sufridor, con carácter, que sabe lo que quiere y no duda. Son todo cosas nuevas para ella y esa guerra acaba cambiando a las personas. Todos los personajes comienzan de una manera pero con el transcurso de los capítulos van cambiando por culpa de la guerra. 

-¿Se documentó sobre la época?

-En un principio hubo varias reuniones en el que nos guiaron en ese contexto histórico, nos enviaron información, pero no deja de ser una ficción con personajes que no son reales y que cada uno tiene su trama independiente. Yo no tenía ni idea de aquella época pero a raíz de esto mi padre me dijo que mi bisabuelo estuvo en esa guerra luchando como un soldado. Me hubiera gustado conseguir más información o fotos pero no lo he logrado. Tuvimos también una cirujana que nos guió en la forma de atender a los heridos, cómo limpiar las heridas... Ha sido muy bonito.

-Supongo que entre tantas operaciones y batallas el rodaje estará siendo complicado...

-Hemos estado en Chinchón, Toledo, Tenerife como si fuera Melilla, y el rodaje está siendo muy intenso porque estamos haciendo cosas con muchos momentos bélicos que se tarda mucho tiempo en hacer, al igual que las operaciones. 

-Supongo que con la intensidad que está viviendo esta serie todavía estará más satisfecha por lo bien que ha salido la experiencia en el Teatro de Mérida...

-Estoy muy contenta porque han sido dos meses agotadores, trabajando por la mañana en la serie y por las tardes ensayando el teatro. He tenido mucha suerte porque mi familia me ha ayudado pero era una oportunidad que no quería perder. El ir a Mérida, para un actor, es una oportunidad única, profesionalmente hablando, y me ha consumido mucho pero ahora estoy muy contenta porque salió bien y gustó. Eso te lo llevas para ti, porque es como una master class. 

-¿Esa ha sido la única razón de que estuviera más delgada?

-Sí, exacto, he estado consumida porque no he parado, pero por nada más. El personaje era muy intenso, tragedia clásica griega, con una composición física que estaba casi chepada... todo lo que pueda explicar es poco. Ahora estoy contenta y puedo disfrutar solo de la serie y ha sido muy duro pero como actor no puedes decir que no, porque además a lo mejor luego tienes dos meses de vacaciones porque nadie nos llama pero hay que convivir con esas cosas. 

-Al menos se está convirtiendo en actriz de cabecera de Bambú, con 'Gran Hotel', 'Velvet', 'La embajada' y ahora esta...

-Es una productora muy familiar y desde que comencé con ellos siempre han estado muy atentos a todo lo que pasaba en el rodaje. Incluso me dieron la oportunidad de trabajar cuando estaba embarazada, adaptaron mi papel a eso, y me han dejado compaginar mi vida profesional y laboral. Nos une casi más una amistad que una relación laboral. 

-¿Por qué cree que no hubo segunda temporada de 'La embajada'?

-No lo sé. Es el público el que lo decide. Se zanjó en esa primera temporada y ya estaba. De todo se aprende y hay veces que las cosas salen mejor y otras peor. Lo que sí se es que Bambú rueda muy bien en cine y se le da muy bien las épocas y a lo mejor 'La embajada' no tenía ese contexto. 

-¿Se va a quedar sin vacaciones por culpa de 'Tiempos de guerra'?

-No podré tener las de verano pero cuando acabemos en octubre podré tenerlas. La serie es en África, con sol y calor, y por eso tenemos que rodar en verano. Para octubre también tengo un proyecto de cine, pero espero tener un par de semanas libres. 

-¿Y 'Velvet Colection'?

-De momento no he hecho nada y no sé si voy a hacerlo, está pendiente. A mí me encantaría porque con el personaje de Bárbara, que es muy graciosa, me lo paso francamente bien. Como he estado con el teatro y con la serie casi no he dormido y si se puede compaginar por mí encantada. Sería un papel secundario. 

-Después de su paso por Mérida, ¿tiene ya ganas de volver a subirse a un escenario?

-El teatro tiene algo que te atrapa de una manera muy intensa. Me ha gustado mucho la experiencia y quiero volver a repetir. Abro las puertas al teatro más adelante.