FRACASO RECAUDADOR DE LA CNMC

Los oligopolios españoles no pagan sus multas

Muchas multas, pero poca pasta. La Comisión nacional de los Mercados y la Competencia sanciona cada vez menos, pero cobra todavía peor. Solo el tres por ciento de las malas prácticas de cárteles y oligopolios se cobran

Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
Los oligopolios españoles no pagan sus multas

Apenas hace dos días a CNMC daba cuenta de dos modestas sanciones a Dialoga y Masvoz por infracciones de la normativa en materia de numeración. Se trata de 4.800 y 3.400 euros, respectivamente. No son grandes cantidades pero expresan una práctica que no es inhabitual en la CNMC: sancionar.

En lo que llevamos de año, las compañías telefónicas han sido sancionadas con apenas 212 mil euros, pero hay pendiente en espera 13 expedientes de superior cuantía que afectan a Opera, RTVE, Orange, Parlem, Fredomppop y Telefónica.

En el caso de las televisiones, las multas en lo que va de año han sido mucho más elevadas, se acercan casi a los cinco millones de euros. Las razones las malas prácticas con la publicidad o el incumplimiento de la aplicación de recursos a la producción de cine europeo.

Competencia

Como ocurre todos los años, el mayor numero de expedientes en lo que va de año se ha producido en materia de competencia. 

En 2017 se han detectado malas prácticas en terrenos tan sensibles como las empresas de transporte escolar o los editores de libros de texto. Pero también en Mediapro y Telefónica por asuntos relacionados con el futbol. Se portan mal desde la Asociación Clubes de Baloncesto a la Asociación de Autoescuelas.

Los expedientes siguen un camino parecido al de 2016 en que catorce expedientes produjeron en sanciones de 226 millones de euros, posteriormente reducidas hasta los 158. Puede parecer sorprendente el tipo de sectores en los que se detectan malas prácticas.

Por ejemplo, los fabricantes para absorbentes por incontinencia (pañales para adultos) fueron sancionados con más de 128 millones por manipular durante años los concursos públicos. Prácticas que durante 15 años practicaron las empresas de mudanzas internacionales que afectaban a los funcionarios españoles que se desplazaban al extranjero y que fueron sancionadas con 4,3 millones.

No se libra casi ningún sector de hacer trampas: desde el cemento a los fotógrafos de orlas universitarias; desde los concesionarios de Chevrolet o Volvo a Prosegur, este último multado con 46 millones. Pero no ignoren que nos han engañado los fabricantes de turrón y las agencias de viajes.Por primera vez, quince directivos fueron sancionados con multas no muy altas de hasta 147.150 euros.

Muchas multas pero poca pasta

El actual presidente de la CNMC presume de haber multado más que la Dirección General de Tráfico en el pasado ejercicio. El total de sanciones en 2015, según declaró ante el Congreso de los Diputados

Desde que fue creada en 2013, la Comisión ha impuesto sanciones por encima de los 900 millones pero solo ha recaudado algo menos de treinta; es decir, un 3,2% de las multas impuestas.

El sector más sancionado por malas prácticas, desde 2014, es el de la energía que acumula 86 sanciones, un 31,6% del total. Las malas prácticas en materia de competencia 77 expedientes, mientras telecomunicaciones y audiovisual han concentrado medio centenar de expedientes en cada caso.

Sin embargo, en materia de cuantías estas, como se ha visto líneas arriba, se concentran en materia de competencia. La economía española parece mostrar una irrefrenable tendencia al oligopolio y el cártel en casi todos los sectores: acumula por prácticas anticompetencia el 90% del total económico de las multas.

Así, desde 2014 las sanciones por vulnerar estas normas ascienden a 852,78 millones de euros. Le siguen las multas dirigidas al sector energético (25,7 millones de euros), las telecomunicaciones (24,2 millones) y el audiovisual (11,93 millones). No obstante el volumen de las sanciones viene reduciéndose, año tras año, desde 2014.

El proceso jurídico y administrativo hace que sea prácticamente imposible que se cobren las sanciones por lo que la corrección de comportamientos tiene, en realidad pocos estímulos, aunque la CNMC presume de la eficacia del modelo para mejorar las prácticas empresariales.

En primer lugar, existe una alta proporción de suspensión provisional del pago como consecuencia de la interposición sistemática de recursos ante la Audiencia Nacional que promueven las empresas.

La CNMC reconoce que en el 80-90% de los casos en los que las empresas solicitan la suspensión de la obligación del pago de la multa, la Audiencia Nacional concede la misma, aunque pide una garantía. En definitiva la tortuosa ruta para cobrar una multa puede alargarse hasta ocho o diez años.

La CNMC en trámite de cambio

La falta de mayoría del Partido Popular que permitió la creación de la CNMC en 2013, ha llevado a la reforma del sistema. Ciudadanos y el PSOE manifestaron su interés en que se abandonara la “ocurrencia” que este organismo representaba y se volviera a las prácticas internacionales que separan los reguladores y las autoridades de competencia.

Los hechos de los últimos cuatro años, según denuncian expertos en regulación, indican que el objetivo fue traspasar las competencias de estos organismos al gobierno, permitiendo así llevar a cabo la política industrial que deseara.

En todos los mercados regulados, el papel de la CNMC es mucho menos importante de lo que sería deseable. En el caso de la energía, como hemos visto el sector con peores comportamientos, la voluntad de hacer política industrial con el precio de la electricidad es más que patente.