LOS CRIADORES ACEPTAN LA PRUEBA GENÉTICA

Los criadores de "pata negra" reconocen ahora que hicieron trampas

La Asociación Española de Criaderos de Cerdo Ibérico (Aeceriber) da un inesperado giro, tras la presión de los medios de comunicación. Pasa de defender que la certificación de la pureza genética tuviera garantías  a acusar al Gobierno de permitir trampas

 

Cerdo Ibérico.
Cerdo Ibérico.
Los criadores de "pata negra" reconocen ahora que hicieron trampas

Ya se sabe que nada más eficaz que una crítica alemana. Meses de denuncias – incluidas preguntas parlamentarias-, que les hemos ido contando en Estrella Digital, no han tenido tanto efecto como la  crónica alemana del Süeddeutsche Zeitung.

El corresponsal de la revista alemana llegaba a anunciar, como señalaba Estrella Digital, un fraude generalizado de hasta el 90% en el sector del ‘pata negra’.

Los criadores reconocen que metieron la pata. Aeceriber (Asociación Española de Criaderos de Cerdo Ibérico), en cuestión casi de horas, ha pasado de reconocer la política del Ministerio a aceptar que es el causante de fraudes potenciales, por culpa de una normativa que hasta hace nada respaldaba abiertamente.

Como se señaló en este medio hace dos semanas, Aeceriber defendía que la certificación de la pureza genética tenía garantías y validez “a ojo”, es decir sin control genético. En los mismos términos que señalaba el gobierno español. Ante la presión de los medios alemanes, al parecer más eficaces que los españoles, afirman que “a partir de ahora, los ganaderos que deseen registrar animales de origen desconocido en el archivo censal, tendrán que pagar y presentar una prueba de filiación genética molecular (análisis del ADN) del cochino en cuestión”, según declaró Elena Diéguez, al corresponsal en España del semanario germano.

Un anuncio que deberá confirmar la Asociación en la Asamblea que celebra el próximo Jueves 15.

A primeros de Noviembre la Asociación de criadores afirmaba “que la utilización de las técnicas de genética molecular (análisis del ADN) no es estrictamente necesaria en la incorporación de hembras en la sección aneja del Libro Genealógico, ya que los genes de cada raza se expresan en la conformación de los individuos y son detectables a simple vista por su experimetado personal”. O sea, que a “la genética y filiación a ojo era suficiente.

El giro de los criadores, que vienen a reconocer que no es pata negra toda pata oscura que se ha vendido coloca en mal lugar al Ministerio de Agricultura que, en respuesta al Diputado de Ciudadanos, Toni Cantó, respaldaba y ratificaba las inspecciones y calificaciones de la pureza genética simplemente a ojo y excluía a las ‘dudosas madres reproductoras’ de la realización de cualquier análisis de su ADN parental.

Como señaló, Estrella Digital, el autor del reportaje publicado por la revista alemana precisaba, “Se calcula que cuatro quintas partes de las hembras calificadas como de raza pura se cree que no son genéticamente puras”.

La portavoz de los criadores “Elena Diéguez, admite que las reproductoras calificadas como ibéricas puras mediante la revisión visual no son de pura raza”.

Elena Diéguez, la secretaria técnica de Aeceriber, apuesta por “recapacitar”, ya que ve que “aún hay tiempo para revertir la situación y no perjudicar la imagen y opciones de comercialización del conocido manjar, y advierte que el Ejecutivo debería asumir que hay diferentes tipologías de cerdo ibérico para no caer así en confusiones”.

El Ministerio se queda solo

Hay muchos intereses en juego bajo la etiqueta de ibérico. Sin ir más lejos, sospechan algunos productores, que una vez la Unión Europea aprobó el proyecto-borrador original, el ministerio de agricultura ha adoptado medidas administrativas –sin sustento jurídico- que permiten ir más allá de lo tolerable en lo que se refiere tanto a la certificación de la pureza genética como a los procedimientos zootécnicos de control de los animales cruzados entre la raza ibérica y la duroc, en favor del poderoso lobby del cerdo intensivo y engordado exclusivamente con pienso.

Así las cosas, el gobierno habría estado blanqueando este tipo de cruzamientos a espaldas de la reglamentación aprobada originalmente por la Unión Europea.

El Ejecutivo niega que se haya retocado la normativa a espaldas de Bruselas y rechaza de igual modo la existencia de un programa de hibridación entre la raza ibérica y la Duroc (raza a la que se acusa de cruzarse con la ibérica, por puros intereses económicos)