FERIA DEL LIBRO

Templos urbanos: arte, devaneos y poltergeist

Un libro propone 10 rutas para desentrañar los secretos “inconfesables” de los lugares de devoción de la Villa y Corte. Villaverde y Moll nos invitan a explorar entre los muros de las iglesias y conventos de Madrid

Alfredo Villaverde Gil. | Francisco J. Castañón
Alfredo Villaverde Gil. | Francisco J. Castañón
Templos urbanos: arte, devaneos y poltergeist

Alfredo Villaverde Gil, escritor prolífico e incansable viajero, y el fotógrafo Luis Manuel Moll han entrado en más de cincuenta iglesias y monasterios para hacer inventario de sus enigmas, prodigios y leyendas. Estos días en que los libros y su feria son los protagonistas, la Iglesia de San Ginés ha sido elegida para presentar Madrid, Rutas por sus Iglesias y Monasterios. En este castizo templo situado a pocos pasos de la Puerta del Sol, con permiso del fantasma que desde el siglo XIII habita entre sus venerados muros, se celebró la liturgia literaria de bienvenida a este catálogo de santuarios urbanos. No pudimos constatar si el longevo espectro de aquel paisano, a quien allá por el medievo unos ladrones asesinaron en suelo sagrado para robarle, estuvo entre el respetable. Sin embargo, hay quien atestigua haberse topado con él en alguna ocasión.

“El lector es el verdadero protagonista de este libro", explica Alfredo Villaverde. Se ha estructurado para que cada uno elija como perderse y callejear por Madrid descubriendo la riqueza de sus templos, los misterios que encierran,  y emocionarse con los sucesos acaecidos en estos lugares patrimonio de nuestra cultura”.

Arquitectura, pintura e imaginería religiosa se dan cita en esta obra. Aunque no sólo las vírgenes y los santos tienen un sitio reservado en estos monumentos a la espiritualidad. También las amantes reales. Es el caso de la Calderona, actriz dramática que fue concubina de Felipe IV. Su retrato puede contemplarse en el Monasterio de las Descalzas Reales. De aquella relación ilícita nació otro Juan de Austria (nombre preferido de los Austrias para sus bastardos), único hijo natural reconocido por aquel rey que de puro mujeriego se contaban por decenas los hijos que engendró fuera del matrimonio. Este Felipe, muy adicto al sexo opuesto, fue quien regaló al Monasterio de San Placido el famoso Cristo pintado por Velázquez. Lo hizo arrepentido de las bajas pasiones que le consumían por sor Margarita de la Cruz, un bellezón de este cenobio. Unos años antes, este polémico monasterio había sido el escenario del exorcismo colectivo al que fueron sometidas 28 de sus monjas por la Inquisición.

Este libro, divulgativo, ameno y manejable, es a la vez libro de historia, de arte, poemario, guía y fotolibro. Lo mismo nos cuenta cómo y porqué se fundaron estos recintos religiosos que nos permite conocer cómo la Iglesia del Carmen se edificó en 1575 sobre el solar de un famoso burdel. Del interior de aquella casa de vida disoluta se rescató una imagen de la virgen que era utilizada como reclamo publicitario para atraer a los clientes. Igualmente, daremos con datos insólitos para saber, por ejemplo, que el único templo de estilo bizantino existente en la capital, San Manuel y San Benito, se asienta sobre la Plaza de Toros que tuvo Madrid en tiempos de Felipe V.

Muchos son los secretos que esconden entre sus paredes los conventos madrileños. Uno de ellos es el pasadizo conocido como La Mina que conectaba el Palacio Real y el Monasterio de la Encarnación. En los mentideros de la Villa se rumoreaba, no sin fundamento, que dicho pasadizo era utilizado para las visitas reales a monjas y novicias. No es de extrañar que con tanta concupiscencia la sangre de San Pantaleón, reliquia de este Monasterio, terminara por licuarse y no haya dejado de hacerlo puntualmente cada 27 de julio.   

Son numerosos los personajes, de toda clase y condición, ligados a estos lugares. El ilustrado José Cadalso, enajenado por la pérdida de su amada, quiso desenterrar el cuerpo de la actriz María Ignacia Ibáñez sepultada en el cementerio de la Iglesia de San Sebastián. Un joven madrileño, según una leyenda del siglo XIX, se encontró en la iglesia de San José a una mujer que llevaba de cuerpo presente dos días con la que él había estado la noche anterior. Más cercana en el tiempo es la referencia a la urna que se halla en San Martín de Tours con los restos de Alexia González-Barros, adolescente fallecida en los movidos 80, cuya vida fue objeto de la controvertida película Camino de Javier Fesser.

En este libro-guía, como apunta Villaverde, “se recoge el legado de siglos de tradición religiosa del pueblo madrileño” y no faltan ni los poltergeist. Ahí están los sucesos paranormales que acontecieron hace pocos años, el 23 de abril de 1998, en la Iglesia de la Buena Dicha, cuando unas potentes e inexplicables luces azules aparecieron en su interior acompañadas de gritos espeluznantes y la rotura de los cristales. Se ignora si estos sucesos sobrenaturales pueden achacarse a Manuela Malasaña o a Clara del Rey, enterradas en este templo. Quizá Iker Jiménez tenga la respuesta.