EN EL MUSEO GEOMINERO

Los fósiles salen del armario

Una exposición muestra fósiles y minerales que han permanecido guardados hasta ahora en los armarios del Museo Geominero. Un réptil marino de más de 230 millones de años, un huevo de dinosaurio o la corteza fosilizada de un árbol pueden verse, entre otros ejemplares, hasta el 24 de abril

Fósil de Mastodonte | Francisco J. Castañón
Fósil de Mastodonte | Francisco J. Castañón
Los fósiles salen del armario

Los amantes de los fósiles y los minerales están de enhorabuena. El Museo Geominero ha tirado de fondo de armario, para exponer ejemplares nunca vistos que siempre han estado “Detrás de las vitrinas”.

Como sucede en la mayoría de los museos, lo que se muestra es tan sólo una parte de las piezas que se conservan. Entre un 10 y un 20% de lo que se guarda. Por ello, los responsables del museo han buscado en estantes y cajones para enseñarnos ahora ejemplares de alto interés científico e histórico.

El museo, al que se accede por una monumental escalera de mármol de Macael (Almería), se encuentra ubicado en el edificio del Instituto Geológico y Minero (calle Ríos Rosas, 23) que fuera diseñado por el arquitecto Francisco Javier de Luque. La gran sala principal alberga la mayor parte de las magníficas colecciones que atesora este museo. El resto se hallan en las tres plantas dispuestas en balconadas que recorren todo el perímetro de la impresionante sala, decorada en su techo abovedado por una magnifica vidriera.

En sus vitrinas,como explica el geólogo Rafael Lozano Fernández, encontraremos los meteoritos que posee el museo, entre los que se cuentan aquellos caídos en diversos lugares de nuestro país. Es el caso de los meteoritos de Reliegos (León), Villalbeto de la Peña (Pelencia) o de Puerto Lápice y Retuerta del Bullaque en la provincia de Ciudad Real.

También podremos observar fósiles de casi 500 millones de años de antigüedad o los restos de un Mastodonte. Así como grandes geodas de amatista adquiridas, por increíble que parezca, en una discoteca. Porque estas valiosas piezas, no sólo se consiguen excavando en el campo o en las montañas. En ocasiones, se hace necesario comprarlas a coleccionistas privados o a propietarios que las emplean con fines decorativos.

Sorprende por su belleza la colección de gemas, en la que es posible atisbar auténticas piedras preciosas que más de una o uno quisieran llevar incrustadas en una joya. Al igual que las reproducciones de los diamantes más grandes del mundo, como el Cullinan I, el Gran Mogol o el Orlov. Piedras valiosísimas que han tenido diversos dueños a lo largo del tiempo y han sido objeto de curiosas e inquietantes historias.

Ahora, la exposición temporal “Detrás de las vitrinas” muestra valiosos ejemplares, como un fabuloso espécimen de trilobites hallado en Marruecos, un réptil marino fosilizado del Triásico procedente de China, un auténtico huevo de dinosaurio o unos ammonites (antepasados de los calamares) de tamaño considerable. Igualmente, es posible ver una placa extraída del yacimiento italiano de Rimini donde quedaron fosilizados al mismo tiempo un caballito de mar y un pez trompeta hace dos millones de años.  

Alguna de estas piezas fósiles puede resultar poco agraciada o en apariencia insignificante y, a la vez, poseer un enorme valor científico. Es lo que sucede con el estromatolito que puede verse en la exposición, uno de los indicios más antiguos de vida en nuestro planeta.

Por otro lado, los minerales que se muestran en esta exposición temporal no son solo espectaculares por su tamaño, también por sus hermosas y curiosas formas, según comenta Lozano Fernández. Turmalinas de Afganistán y Pakistán, ópalo de Oregón, cuarzo ahumado de Valdemanco (Madrid) o una geoda de celestina de cristales azules de Madagascar son algunas de estas interesantes piezas. Así como los cristales rojos del cuarzo Jacinto de Compostela, llamado así porque en tiempos pasados los peregrinos del Camino de Santiago recogían esta llamativa piedra, abundante en nuestros suelos, para utilizarla como amuleto.

Esta exposición es, sin duda, una buena excusa para dejarnos caer por este museo que programa talleres gratuitos para aficionados de todas las edades a la paleontología y la geología o para quienes deseen acercarse por primera vez al sorprendente mundo de los fósiles y los minerales.