ARTE EN LA COSTA

Pompidou Málaga, arte moderno hasta en los lavabos

El Pompidou ha abierto sus puertas en Málaga, única sede de este Centro de arte moderno fuera de Francia. El “Cubo” del Puerto se ha convertido en poco tiempo en un icono de la cultura en la capital andaluza

Pompidou, Málaga | Francisco J. Castañón
Pompidou, Málaga | Francisco J. Castañón
Pompidou Málaga, arte moderno hasta en los lavabos

Aquellos que gusten del arte moderno tienen un nuevo lugar donde disfrutar que no defraudará sus expectativas. Se trata de la primera sede del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou que se establece fuera del país vecino. 

Un original espacio “franquicia” del arte que se une al Museo Ruso de San Petersburgo o al Thyssen, que desembarcaron hace un tiempo en la capital andaluza. Porque el Pompidou de Málaga es una cesión por cinco años que ha supuesto al ayuntamiento de la ciudad una inversión de 6,7 millones de euros, entre la obtención de la marca y las obras realizadas para acondicionar los 6.300 metros cuadrados que ocupa el Centro.

En el muelle uno del puerto puede verse “el Cubo” del Pompidou, al lado de donde atraca el ferry que llega de la vecina Benalmádena y frente a los imponentes cruceros de vacaciones que recalan en este destino del Mediterráneo. Muy cerca de las tiendas, bares, restaurantes, puestos de helados o alquiler de bicicletas del paseo que circunda el puerto. El “Cubo” se ha convertido ya en un icono de esta ciudad que ha realizado una apuesta decidida por el arte. En efecto, Málaga no huele sólo a crema de protección solar, también huele a cultura. 

Pompidou 8

De esta forma, en el Pompidou de Málaga es posible admirar las obras de un relevante elenco de artistas contemporáneos, siguiendo un itinerario basado en cinco áreas temáticas: Metamorfosis, Autorretratos, El hombre sin rostro, El cuerpo político y El cuerpo en pedazos. 

Una vez en su interior, sorprende la sencillez y amplitud de sus salas. Tras descender los numerosos peldaños bajos de una escalera de granito muy ancha, la visita de las 80 obras que contiene “el Cubo” se puede comenzar observando la creación “It’s really nice (Está muy bien)” de Pierrick Sorin, un montaje visual compuesto de 32 pantallas, a través de las cuales se asoman retratos que van cambiando sin pausa.

En la zona dedicada a los autorretratos nos toparemos con el melancólico “Domingo” de Marc Chagall o con la denuncia del machismo secular que hace Eduardo Arroyo en “El caballero español”. Obras de Julio González, Raoul Dufy, Zoran Music, Francis Bacon y de muchos otros artistas saldrán también a nuestro encuentro en los diferentes ámbitos que posee este nuevo Centro andaluz de origen galo.

Llama la atención la instalación “Fantasmas” de Kader Attia, con 150 esculturas realizadas en papel de aluminio, así como la pequeña obra titulada “El marco” de la pintora y poetisa Frida Kahlo o el rostro del músico David Bowie, utilizado para uno de los personajes de Tony Oursler, que nos observa desde una esquina del techo.

Por último, si antes de abandonar el museo tenemos que entrar en los lavabos, nos espera otra obra de Tony Oursler titulada “Switch (Intercambio)”. En el aseo de hombres, una luz roja intermitente colgada del techo nos ilumina mientras se oyen sentencias bastante pesimistas y, en el otro aseo, a las mujeres les recibirá un foco verde y frases que infunden algo más de ánimo.

En recorrer los 5 conjuntos de pinturas, esculturas, instalaciones, películas y videos de la colección permanente se tarda unos 45 minutos. Si además queremos ver la exposición temporal y asistir a la proyección programada, emplearemos una hora y media aproximadamente. El Centro se puede visitar también con niños que pueden participar en el taller “Bajo la Luna”, una obra-juego del escultor Miquel Navarro compuesta por un millar de piezas para que los más pequeños construyan sus ciudades imaginarias. El precio de la entrada oscila entre 4 y 9 euros, también existen tarifas reducidas. Los  domingos por la tarde, desde las 16 horas, la entrada será gratuita.