TÓMAME COMO EL AGUA QUE ME INUNDA

Carolina Patiño, erotismo y drama de un mito

Nacida en Guayaquil (Ecuador), escribió dos libros sorprendentes. Hoy es un mito y está considerada como poeta de culto. Con apenas 20 años se quitó la vida. Publicada en su país natal y en México, ahora llega a España su “breve” obra completa

La poetisa ecuatoriana Carolina Patiño.
La poetisa ecuatoriana Carolina Patiño.
Carolina Patiño, erotismo y drama de un mito

Nacida en Guayaquil (Ecuador), escribió dos libros sorprendentes. Hoy es un mito y está considerada como poeta de culto. Con apenas 20 años se quitó la vida. Publicada en su país natal y en México, ahora llega a España su “breve” obra completa.

Carolina Patiño nació en Guayaquil en 1987. Fue adoptada con un año de vida por una familia ecuatoriana de buena posición. Pasó su infancia en Quito. Siendo adolescente tocó en grupos musicales con los que tuvo cierto éxito. Nunca conoció a su madre biológica. Aún así, le dedicó su poema Mamá: “Nuestros caminos empezaron juntos /…estoy sola en lo que quedó de mi pasado”

Con 19 años la vida de Carolina Patiño oscilaba entre el juego de la seducción, el desaliento y una brillante creación literaria. En aquellos días, escribió dos libros extraordinarios. El primero, Atrapada en la costilla de Adán, destaca por su erotismo desbordante. Poemas como Tómame como el agua que me inunda, versos como “Tu lengua estimula / al sol entre mis piernas / haciendo que haga de todo” o “La espalda de Eva se arqueaba de tal forma que su boca colonizaba la entrepierna de Adán”, son ejemplos de este libro rebosante de  abierta sexualidad y revelación de los sentidos.

Irreverente y sarcástica, también buscó la redención y pronunciar el prohibido nombre de Dios sin caer en la blasfemia, según ha apuntado el poeta Fernando Cazón. Carolina Patiño, leía con avidez la Biblia a la que consideraba un fascinante libro de ficción. De esa lectura surgían ideas e imágenes que utilizaba en sus poemas: “Me enrosqué en tu pierna / nos aprovechamos de la ausencia de Adán / para…concebir a Caín”  

Su otro libro es bien distinto, en el que la infancia, la vida, el dolor o la depresión son los temas de sus poemas. Té suicida es el título de ese segundo libro y, ahora también, de su breve pero intensa “poesía completa” publicada por primera vez en nuestro país por Ediciones Vitruvio. La recopilación de su obra ha sido prologada por el poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez que mantuvo una relación amorosa con Carolina. Tras su muerte, fue él quien rescató ese segundo libro del ordenador de Carolina gracias a que ella le había confiado la clave de acceso. “Lo dejó listo como si supiera que yo algún día iría detrás de él”, confiesa Augusto Rodríguez. Con este libro, que hubiera podido perderse para siempre, Patiño puso punto y final. Como dice en su poema Pastillas color pastel: “se acabó el drama”. 

Los versos de Patiño comenzaron a ser conocidos tras ganar en 2004 el concurso Buseta de papel en Ecuador. En vida fue una poeta para esa “inmensa minoría” de la que hablaba Juan Ramón Jiménez. En la actualidad, es ya considerada como una autora de culto que cada vez suma más lectores en Latinoamérica y España.

El Ateneo de Madrid ha sido el marco elegido para dar la bienvenida a su poesía completa y rememorar a la escritora guayaquileña. Relevantes voces de la poesía española, como Antonio Daganzo, Pablo Méndez, Alberto Infante, Davina Pazos, Rafael Soler, Fernando López Guisado y el propio Augusto Rodríguez, rindieron homenaje a esta poeta de la que nunca sabremos hasta donde hubiera llegado su poesía de haber seguido entre nosotros. El acto fue también una oportunidad para reivindicar las letras ecuatorianas contemporáneas.