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      Director: Armando Huerta   25-VII-2008 /nº.3.632 Año X 

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¿El día de la gran desobediencia?


Lorenzo Contreras
A estas alturas del tiempo y de la evolución de los acontecimientos pocos observadores de cualquier tendencia estaban en condiciones de descartar absolutamente la celebración formal y material del congreso de Batasuna en Barakaldo, previsto para el próximo día 21. Cuando todo un presidente del Gobierno, como es el caso de Zapatero, se disponía a violar la Ley de Partidos diciendo que es “muy restrictiva” y que el derecho de reunión debe prevalecer sobre la ilegalización de la formación abertzale, brazo político de ETA, ¿qué cabía pensar? De todos modos, ésta parece, políticamente hablando, una batalla perdida, anticipo de una guerra que también se puede perder.

De poco vale que el comisionado de las víctimas de ETA, el señor Peces-Barba y otras autoridades pidan al fiscal una acción para impedir ese congreso, en el que Batasuna, como tiene avisado ella misma, piensa “ejercitar un derecho”, porque -dice- los ciudadanos son libres y no tienen por que estar supeditados a la circunstancia de su antigua afiliación. Una argumentación abracadabrante, porque según esta lógica cualquier mafioso de cualquier organización delictiva puede considerarse ajeno a sus antiguos pasos y vinculaciones. Aún así, para “cubrir las formas”, el famoso congreso presenta su cartelería organizativa con un anagrama que pretende ofrecerse como equívoco, pero que no lo es, porque la serpiente de ETA, enroscada en un hacha, se enrosca ahora en un vástago al igual que el símbolo de la medicina o de la sanidad pública. Y cuando la líder del PP vasco, María San Gil, denuncia el significado político intencional del símbolo, los abertzales se burlan de ella, dicen que ha cometido un “patinazo” y que ha confundido a Esculapio, en dios griego de la medicina, con ETA.

Es impresionante el punto que han ido alcanzando los desafíos. A Zapatero, desde las filas abertzales, se le jalea, se le anima a “ser valiente”, lo cual es tanto como invitarle a tragarse la ley cuyo alumbramiento propició. Una invitación, o más bien incitación, que envuelve una burla y una evidente falta de respeto, que, sin embargo, el presidente no contrarresta con decisiones políticas verdaderamente valerosas.

El congreso, aunque prohibido finalmente, podría ser espectacular, un auténtico ejercicio de independentismo en marcha, que los propios nacionalistas, pese a sus celos, no se atreven a conjurar. Ahí está el caso de Ibarretxe cuando manifiesta en el diario Deia, que Batasuna “tiene que trasladar sus reflexiones”, y lo hará, “y punto”. Reflexiones que procuraría “internacionalizar” con invitaciones a una treintena de formaciones de izquierdas de Europa, América, Asia, África y Oceanía, las cuales enviarán al acto político de Barakaldo las correspondientes delegaciones. Si el desafío se consuma, vibrará el ambiente del recinto llamado Bilbao Exhibition Center (BEC) y nos vamos a enterar todos de la naturaleza de las “reflexiones” destiladas por Batasuna.

Pocas veces en la vida política, dentro de un marco de legalidad, se habrá dado, si se produce, una demostración de desobediencia de tan alto grado. La comedia o, mejor, tragicomedia, ha sido espectacular, hasta ahora, y promete mayores desarrollos. El juez Grande Marlasca, el fiscal Fungairiño y, cómo no, el fiscal general del Estado, señor Conde-Pumpido, han movido sus pasos, han realizado sus gestos, se han acercado a las fuentes del poder judicial vasco y de sus representaciones fiscales, queriendo indicar que toman cartas en el asunto. Pero es lo que ha dicho un comentarista abertzale en la prensa de este signo: “Quizá el Estado pueda evitar la fotografía de la capacidad de convocatoria de la izquierda abertzale ese día (21 de enero) y ese lugar (Barakaldo), pero no trastoca ni la realidad de su entronque social ni probablemente evitará que las bases de Batasuna elijan su Mesa nacional, definan su proyecto abertzale y de izquierda, y redoblen su apuesta política por una paz justa y verdadera”.

Cómo no. Sobre todo esto último, sin entregar las armas ni hacer ninguna expresa declaración de condena de la violencia, faltaría más.

El día 21 va a ser histórico. ¿Lo duda alguien? Toda una democracia sometida al desafío de una organización que arropa políticamente a una organización terrorista. Ejemplar.

 
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