Tom Ford deja un Gucci más popular y menos rentable
El diseñador norteamericano abandona la marca ante las críticas a su excesivo 'divismo'
La 'relación amorosa' del diseñador norteamericano, Tom Ford, con la firma italiana Gucci, propiedad de la francesa PPR, finalizó ayer cuando la compañía anunciaba su salida de la mano del consejero delegado de la firma, Domenico De Sole. Tres años después de su desembarco en Gucci, Tom Ford finaliza su andadura por Europa no exento de polémica ante las críticas de sus maneras de divo y la escasa rentabilidad financiera de su actividad al frente de la marca.
Estrella Digital/Agencias
Madrid
Las última aparición pública del diseñador norteamericano, que reparte su tiempo entre Nuevo México, París y Londres, fue precisamente en la capital francesa donde organizó un desfile para Yves Saint Laurent (YSL), propiedad del grupo, en el museo Rodin.
Las espectaculares presentaciones de las colecciones son uno de los puntos fuertes de este norteamericano de 42 años que considera la constancia y el trabajo como su principales virtudes. Ford, hasta ayer vicepresidente del grupo italiano y diseñador de las dos líneas de Gucci e YSL, ha agrupado dentro de la firma a Stella McCartney, Alexander McQueen, Sergio Rossi, el español Balenciaga y Sanofi entre otros.
Su carrera dentro del grupo comenzó en 1990 cuando Ford ocupó el cargo de diseñador de ropa de mujer en Gucci. Cuatro años después fue nombrado director creativo y en meses presentaría una colección que causó sensanción.
El papel de Ford dentro de Gucci ha sido siempre mucho más que el de un diseñador e incluso, según la prensa italiana, decantó la balanza el año pasado cuando apoyó a Pinault-Printemps-Redoute frente a LMVH para que se hiciera con el control de la marca italiana.
Caída de los beneficios
El buen recibimiento de las colecciones de Ford no quedaron reflejado, sin embargo, en las ventas y sobre todo, en los beneficios. El pasado 15 de octubre, el grupo italiano presentaba sus cuentas del segundo trimestre un retroceso de los beneficios del 47%.
En aquel momento, el ya ex consejero delegado de la firma, Domenico De Sole, atribuía el descenso a la influencia en la economía general y de las tensiones derivadas de la crisis en Iraq y al temor a la neumonía atípica en Asia.
Hoy, toda la prensa internacional reconoce que durante su estancia en Gucci, el diseñador norteamericano, al igual que el consejero delegado De Sole, ha acumulado decenas de millones de dólares.
Ahora se abre un nuevo camino para Gucci que tendrá que decidir antes de abril a quién pone al frente del segundo grupo de lujo más importante del mundo, sólo superado por LMVH, y lo cierto es que candidatos a la altura de Ford hay pocos.