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      Director: Armando Huerta   25-VII-2008 /nº.3.632 Año X 

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Francisco Ayala considera que "no cerrar los ojos al mundo es esencial para vivir mucho"

El escritor, se enfrenta al año de su centenario con humor, agradecimiento y convencido de que ha vivido tanto por su inagotable curiosidad intelectual
El escritor Francisco Ayala se enfrenta al año de su centenario con sentido del humor, con "agradecimiento" y convencido de que, si ha vivido tanto tiempo, se lo debe en parte a los genes pero también a la inagotable curiosidad intelectual que ha tenido siempre: "No cerrar los ojos al mundo es esencial para vivir mucho". "Veo que hay gente que, muy pronto, en el curso de su vida, ya no está interesada por lo que pasa alrededor, pero si uno consigue no ser un testigo del pasado, sino estar viviendo en un presente continuamente actualizado, entonces puede vivir más", afirmó el escritor. Ayala, en una entrevista con Efe, habló de sus inminentes cien años (el 16 de marzo los cumple), rememoró momentos del pasado y criticó a los políticos actuales porque con sus "posiciones extremas", "insultos" y "descalificaciones" pueden poner en peligro la estabilidad del país.
A. Mendoza/Efe

Madrid
Ayala asiste a la preparación de las múltiples actividades que se preparán en este 2006 para conmemorar sus 100 años En su casa de Madrid, y seguido con atención por su mujer, la hispanista Carolyn Richmond, Ayala aseguró que asiste a la preparación de las múltiples actividades que en el 2006 recordarán su trayectoria con mentalidad de "espectador", "como si fuera un espectáculo ajeno", porque es así como ve su vida desde hace unos años. "Yo veo mi vida como el que no tiene un porvenir e ignora lo que va a pasar mañana", señaló el escritor, quien reconoció que teme "inclusive no alcanzar el centenario, porque nunca se sabe, no sólo a mi edad sino a cualquiera, en qué momento termina la vida humana".

Pero su lucidez mental, la energía que muestra al hablar y el brillo de su mirada hacen suponer que le van a sobrar fuerzas para asistir a algunas de las actividades programadas, como un congreso en Granada sobre "Las ciudades de Ayala", un concierto en el que se hará un recorrido por las canciones que caracterizaron la vida del escritor, un documental y una gran exposición.

Ayala participa con interés en los preparativos del centenario; se siente "muy agradecido" por todo lo que se va a hacer y aseguró que el comisario de los actos, Luis García Montero, "es extraordinario, porque es un gran poeta y, sin embargo, no da la sensación romántica del poeta desprevenido, olvidadizo, holgazán. Es un hombre de una eficacia enorme, y está haciendo bien las cosas".

"Mi vida ha sido puro azar"

Pretender que este narrador, crítico, ensayista, profesor y traductor, testigo de un siglo tan convulso como el XX, rememore las etapas de su vida sería, como él mismo señaló, "infinito, sería la conversación interminable", pero sí se prestó a mirar hacia el pasado y a afirmar que ve su vida "azarosamente, porque ha sido todo puro azar".

"Comparada con la de otros países europeos, la historia de España ha sido tremenda, porque lo que pasó con la Guerra Civil y, sobre todo, con la dictadura que hubo después durante más de 30 años, eso no ha pasado en ningún país análogo a España", añadió Ayala, autor de más de cincuenta libros, entre ellos algunos tan importantes como Los usurpadores, La cabeza del cordero, Historia de macacos, Muertes de perro o El jardín de las delicias.

Exilio tras la Guerra Civil

El estallido de la Guerra le sorprendió de viaje por Latinoamérica, pero decidió "volver a España por un sentimiento de deber. Yo siempre en mi vida he procedido a base de pensar qué es lo que debo hacer; es un sentido ético innato, no meditado", aseguró el escritor, quien durante el conflicto fue nombrado secretario-consejero de la Embajada española en Praga.

Y tras la guerra, en la que mataron a su padre y a su hermano Rafael, vino el largo exilio y sus años en Argentina, Puerto Rico y EEUU. Una época de la que guarda buen sabor porque, en cierto modo, "fue un privilegio" para los intelectuales españoles. "Hasta desde el punto de vista más material, la diferencia era enorme, porque mientras que en España "la gente estaba literalmente muriéndose de hambre", en América la situación social de los países a los que llegaron los exiliados les permitió desarrollar su labor intelectual.

A Ayala le fue "muy bien" en esos países. Dio clases, publicó numerosos libros, colaboró en los mejores periódicos y fundó revistas como Realidad, en Argentina, o La Torre, en Puerto Rico. En EEUU ejerció la docencia en algunas de las mejores universidades.

Peligro de desestabilización

En 1960 vuelve a España por primera vez, de forma silenciosa, "para ver y no para ser visto", como ha dicho en alguna ocasión, y en 1980 se instaló definitivamente en Madrid. Vivió los años de la Transición y presenció "aquellos cambios con alegría, con esperanza para el país", aunque, ahora, algunos políticos parecen "empeñados en estropear" lo conseguido.

Ayala no eludió hablar de la actualidad y criticó a los políticos españoles porque "están tomando iniciativas que a lo mejor no son las que le convienen al país" y porque defienden "posiciones extremas que no corresponden a la realidad profunda" y adoptan "decisiones absurdas, destructivas, por el gusto de pelear, de insultarse y descalificar a los otros".

El debate sobre el Estatuto catalán planeó sobre sus palabras, aunque ése es solo un ejemplo, "pero no el único", afirmó el escritor, quien, con voz enérgica, reconoció que sí ve "un cierto peligro de desestabilización" en la actual situación, que puede llegar a ser "bastante peligrosa"
 
 
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