También es una historia sobre la educación sentimental de una chica que quiere hacerse rápidamente mayor y para ello vive una historia de amor con un hombre que le lleva varios años de diferencia de edad.
Todo es muy bonito al principio pero también produce dolor y al final uno comprende que para vivir la vida no hay atajos. Las cosas tienen su tiempo, su momento y sus circunstancias. Además esto hay que contarlo con pudor, con aprensión, con ñoñería, con cierta gracia y unos colores virados, cálidos, como si se tratara de un relato de otros tiempos, comos si fuera una película de los primeros años sesenta, el momento en el que sitúa la acción, los hechos que pasan y se narran.
Hay una chica precoz que está destinada a ser una persona importante y que irá a la universidad. Es muy inteligente y destaca en todas las cosas que hace. En clase es la primera en levantar el brazo ante las preguntas de sus profesoras. Pero un día conoce a un hombre encantador que le deja fascinada. El será la puerta de acceso al mundo sofisticado que ha soñado desde que era muy pequeña, un mundo que solo ha conocido en las películas y en las revistas. El será-cree-el mejor trampolín para otros mundos que sabe existen.
Naturalmente su novio mayor y sofisticado tiene una tara. No es tan fascinante como parece en un principio, es un crápula que… le producirá dolor en su primer amor. Y es que es un seductor lleno de trucos barriobajeros, un encantador… de serpientes.
Así son las cosas en An education y como esta película hay muchas. Pero esta, a diferencia de otras, es deliciosa, es una amable mirada a los tiempos pasados. Y se ve y se disfruta como si fuera un cuento de hadas. No hay sordidez en las cosas que se cuentan, no hay rabia y tampoco excesiva nostalgia. Se deja ver bien y uno sale de verla con la sonrisa en los labios. Algo que se agradece.
Y es una película british en su factura, en la recreación de la época y en la narración sosegada que permite que los personajes se tomen varias tazas de té a las cinco de la tarde.
Eso si mirando a unos tiempos en la Gran Bretaña en donde todo era bastante triste y solo la educación permitía el ascenso social.
Eso creían algunas chicas de colegio hasta que apareció el amor y un posible matrimonio para dar el salto sobre tantos aburridos años de aprendizaje escolar y en la universidad para llegar a la alta sociedad más sofisticada.
Eso produce algunas lágrimas, no muchas, un todo se arregla para que al final una ‘voz en off’ diga que la protagonista de la historia fue años después una persona famosa por si misma y sus habilidades. Pues eso.
An education
Directora: Lone Scherfig
Guión: Mick Horby sobre las memorias de Lynn Barber.
Fotografía: John de Broman.
Intérpretes: Carey Mulligan, Peter Sarsgaard, Alfred Molina, Cara Seymour,..
Gran Bretaña, 2009, 1h.35min.
