Este trío de humoristas que comenzó a dar sus primeros pasos allá por los 80 ha hecho casi de todo: televisión, teatro, publicidad, montajes teatrales... siempre con un denominador común: el humor. A pesar de los años transcurridos, Tricicle sigue intentando reinventarse y ofrecer al público lo mejor de sí mismo. Los tiempos cambian, y el humor se adapta a ellos, sostienen. Cuando se les ve actuar, parece como si los años no hubieran pasado; estos catalanes sin complejos están hechos unos chavales.
Paco Mir (Barcelona, 1957) confiesa que no hay secretos en esto de la convivencia, y es que formar parte de un trío para este polifacético humorista no es algo tan difícil. "Decía Jardiel Poncela que el amor es una goma elástica que cada uno de los cónyuges (en este caso un trío) sostiene por un lado hasta que llega el día en que uno de los dos suelta y al otro le da en toda la cara. En nuestro caso, o tenemos una goma muy elástica o sabemos aflojarla cuando conviene", cuenta.
Otro de los secretos del trío para sobrevivir a este matrimonio es dejar "aire" a sus componentes; en estas tres décadas, les hemos visto juntos pero también funcionando a la perfección por separado (Mir, por ejemplo, ha escrito guiones cinematográficos y ha dedicado tiempo a su otra profesión, vinculada al universo de las Bellas Artes).
Tricicle, la receta anti crisis
De nuevo en la capital hasta finales de marzo, casi haciéndose competencia a sí mismos (en la otra acera de Gran Vía, un enorme cartel anuncia el musical
Spamalot,
dirigido y producido por los humoristas catalanes), Tricicle regresa con
Garrick,
un espectáculo hilarante en el que recuperan algunos de sus mejores 'sketches'. En cierta medida, para Tricicle
Garrick
"es como un reencuentro con el espectador".
A estos magos de la comedia silenciosa, que provocan la risa en un escenario prácticamente vacío, se les permite el lujo de repetir gags. Y el espectador vuelve a reírse, lo cual demuestra que "el humor no cambia con el tiempo, lo hace el ritmo, que ahora es más ágil". Además de humor, en
Garrick
hay historia. Y es que los doctores de la risoterapia se toman muy en serio todo lo que tiene que ver con su trabajo como terapeutas, por eso nos recuerdan que las obras de David Garrick, actor y dramaturgo británico del siglo XVIII, eran recomendadas por los médicos a todos aquellos pacientes que sufrían depresión.
Así que, además de celebrar su 30 cumpleaños, Tricicle rinde homenaje al auténtico Garrick, al que consideran algo así como su maestro en esto de la risoterapia. Si sienten que esta no es su mejor semana, nada mejor que una buena dosis de humor. La entrada da derecho a alejar por un rato el fantasma de la omnipresente crisis. Si no les gusta, podrán reclamárselo al propio Mir, que suele esperar a los espectadores a la salida del teatro Compac.
Mencionada la palabra 'estrella' de estos tiempos, Tricicle no entra al trapo. Ha quedado claro, recuerdan, que lo suyo es el terreno de la salud. Sin embargo, después de mucho insistir con la misma pregunta, los gurús de la risoterapia confiesan que tienen la receta para salir del bache: "Ya es hora de que salga un político con perspectiva de futuro que obligue por decreto ley (y pagado por el estado) a que la gente venga a vernos", proclama Paco Mir.
Hay Tricicle para rato
Ya que ha quedado claro que este matrimonio sigue adelante con paso firme, la siguiente pregunta parece inevitable: ¿Hay Tricicle para rato? "Todo apunta a que sí", dice Paco Mir, sin desvelar mucho. "Del futuro esperamos que sea una realidad; Tricicle, en su versión encarcelada en you tube, tiene cuerda para rato; la versión en 3D, es decir, los tres en directo en tres dimensiones, tendrá, aunque parezcamos unos chavales, inevitablemente su fecha de caducidad", cuenta Mir.
Tres décadas les han dado para muchas anécdotas y para siete montajes
(Manicómic,
Exit,
Slastic,
Terrific,
Entretrés,
Sit
y
Garrick),
un número que a los catalanes no les preocupa demasiado. Si alguien quiere insistir con el tópico de que son pocos espectáculos para tantos años de carrera, que sepa que alguno de los tres alzará la voz para responder: "somos como la
Coca cola,
que sólo tiene otro producto: la
Fanta".
Es lo que, recientemente, dijeron en la presentación de
Garrick
en Madrid. Después, algo más serios, recordaron que el humor que hacen, aunque pueda parecer lo contrario "no es fácil".
Treinta años de recuerdos
En lo que concierne a las anécdotas, son demasiadas para recordar en tan poco tiempo. "Treinta años dan para mucho, pero quizá el mejor momento fue el saludo del estreno de
Manicomic,
porque los aplausos nos convencieron de que podíamos actuar delante de un público durante hora y media", cuenta.
¿Y el peor? Muchos espectadores recordarán la famosa anécdota de la detención policial allá por el año 83, cuando pisaron la capital. O lo del famoso conejo con caracoles que recibieron cuando estrenaron
Manicomic
en Barcelona. "El peor, o uno de los peores, fue durante la fiesta del estreno de
Entretres
en Nueva York; después de una función apoteósica que culminaba un mes de previas, leímos la crítica "no buena" del
New York Times,
que nos alejaba de la temporada neoyorquina", rememora.
Después de Madrid, el trío hará las maletas y saldrá de gira por otras ciudades españolas. En su maletín no faltará la receta para curar la apatía y el estrés. Queda claro que la risoterapia de Tricicle no falla.