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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
05/02/2010
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'La carretera' adapta al cine el libro del Pulitzer Cormac McCarthy

Viggo Mortensen protagoniza esta drama apocalíptico ambientado en un mundo asolado en el que la supervivencia es casi una utopía

Un mundo desolado, un auténtico infierno terrenal en el que los pocos humanos que han sobrevivido se arrastran por los caminos huyendo de los locos y los caníbales. Un cielo gris y una tierra aún más gris. Y en medio de toda esa desolación, tirando de un carrito con las escasas pertenencias que les quedan, un padre (Viggo Mortensen) y su hijo (Kodi Smit-McPhee) intentan llegar a la costa. La carretera (The road), que llega este viernes a los cines, adapta la novela homónima del escritor estadounidense Cormac McCarthy (también autor de No es país para viejos), merecedora del prestigioso Pulitzer en el 2007.

esther ginés

madrid

La carretera traslada al espectador a un mundo sin esperanzas, destruido casi por completo, en el que un padre -al que solo le quedan los recuerdos de un tiempo pasado junto a su mujer (Charlize Theron)-, emprende una huida con su hijo. El realizador John Hillcoat firma una correcta adaptación de la aplaudida novela -Premio Pulitzer 2007- en la que destacan las interpretaciones de Viggo Mortensen y del niño Kodi Smit-McPhee, así como la siempre precisa fotografía de Javier Aguirresarobe.

La cinta cuenta una historia de miedo, soledad y pérdida de fe en la especie humana. El padre y el hijo han perdido todo en la vida, salvo sus recuerdos de un tiempo no tan lejano pero sí irrecuperable. Ambos están unidos por un vínculo casi más fuerte que el familiar: el instinto de supervivencia, un instinto que, en el fondo, es un arma de doble filo.

Una historia que no deja indiferente al espectador

Huyendo de caníbales, sin apenas nada que comer, los protagonistas tendrán que enfrentarse a sus propios miedos sin esconder la cara. La carretera no deja indiferente al espectador, que asiste sobrecogido al espectáculo devastador de un mundo en el que los hombres que han sobrevivido lo han hecho a costa de otros como ellos. Hay canibalismo: unos persiguen y otros huyen; otros se han vuelto locos y esperan la muerte convencidos de que es lo mejor que les puede pasar. En cierta medida, el espectador, como le ocurre al lector, no puede ni quiere escapar de ese horror porque lo siente tan cercano como si fuera su propia pesadilla.

El gran mérito de Hillcoat es haber convertido en imágenes las durísimas frases de la novela. Lo hace con gran precisión, con el interés de quien quiere ser fiel al material que adapta. Gran parte del éxito reside en los dos actores sobre los que recae el peso de la cinta. La difícil relación entre el padre y el hijo, llena de un amor tan sólo mermado por la fuerza del miedo, es cercana y creíble, casi palpable. La química entre Mortensen y el niño Kodi Smit-McPhee es una de las mejores cosas de la película.

La carretera es una novela que a ratos hay que dejar de leer, pero que, por otra parte, no da tregua al lector. Absorbe de principio a fin. La película es igual de recomendable.


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