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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
24/12/2009
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¿Y si el rey decide abdicar?

Ignacio Escolar

Dentro de unas horas, Juan Carlos de Borbón aparecerá en casi todos los canales de televisión españoles para su clásico mensaje navideño. Pero este año, su discurso no será tan clásico. Según contó hace unos días el presidente de RTVE, Alberto Oliart, habrá algunas novedades. A petición de la Casa Real, el decorado ya no será el despacho de todos los años, la imagen "variará". No se sabe a qué obedece este cambio y si detrás de la modificación en la forma se esconde una revolución en el fondo. ¿Y si el rey aprovecha su tradicional mensaje navideño para anunciar que abdica a favor de su hijo, Felipe?

La hipótesis es bastante improbable, según todas las fuentes consultadas. Nadie cree que el rey escoja este formato televisivo para comunicar una decisión tan trascendente. Para los diarios de papel sería un drama, pues el 25 sólo salen en Cataluña. Sin embargo, hace tiempo que se especula con la posibilidad de que, en un plazo más corto que largo, Juan Carlos I abdique y pase el trono a Felipe, a Felipe VI. Dentro de pocos días, el 5 de enero, el rey cumplirá 72 años. Unas semanas después, el 30 de enero, Felipe cumplirá 42. La cesión del trono de forma voluntaria no es algo común en Europa: en los últimos 30 años, sólo se ha dado dos vivas a un nuevo rey sin que el anterior monarca hubiese muerto. Pero las circunstancias en España no son las mismas que en otras monarquías.

A pesar de que la imagen de la corona sigue siendo buena, sus cifras de apoyo han ido descendiendo lenta pero inexorablemente en los últimos años. Desde la boda real de Felipe con Letizia, se ha roto el tabú primero de España, ese pacto de silencio que se selló en la transición -y especialmente tras el 23 F- entre los principales grupos editores y la corona. La monarquía ya no está tan protegida como antes. Hoy parece imposible imaginar que Felipe no se convierta en Felipe VI, pero tampoco es una operación exenta de riesgos y en la Casa Real son conscientes de ello. En España todavía son muchos los que dicen ser "juancarlistas" en lugar de monárquicos. En los últimos dos siglos la corona es de cristal, y ya se ha caído varias veces al suelo; desde Carlos III, ningún rey consigue que su nieto siga sentado en el trono sin alguna interrupción de por medio.

En el caso de que la familia real decida dar ese paso y el rey abdique, el 2010 no es una mala fecha. Costará encontrar una ventana de oportunidad mejor en el próximo lustro. Va a ser el primer año en mucho tiempo sin grandes citas electorales a la vista -sólo las catalanas en otoño-. Y aunque el rey no padece ninguna dolencia grave, su estado de salud tampoco es el de hace diez años.

En la Casa Real se han producido algunos movimientos que alimentan la hipótesis de un relevo inminente. Hace unos días, cambió el director de relaciones con los medios de la Casa Real; Ramón María Iribarren sustituyó a Juan González Cebrián. Con González Cebrián también sale su segundo, Jordi Gutiérrez, que se va con el empresario Arturo Fernández a la dirección de comunicación de CEIM después de nada menos que 16 años en el palacio de la Zarzuela.

En los últimos meses, también han cambiado muchas cosas en la familia, que parece estar ordenando algunos asuntos pendientes de cara a ese hipotético relevo. La infanta Elena ha cerrado al fin su eufemístico cese temporal de la convivencia, un limbo transformado al fin en un divorcio como los de todo el mundo. Y la infanta Cristina y su marido Iñaki Urdangarín -que en los últimos años no ha tenido suerte con algunos asuntos empresariales- se mudaron en septiembre a los Estados Unidos.

Los posibles cambios incluso son visibles en las felicitaciones navideñas de la familia real, donde por primera vez no aparecen fotos ni de los reyes ni de Elena y Cristina. Son cuatro christmas: el primero es un belén firmado por los reyes; el segundo es una foto de los príncipes con sus dos hijas; el tercero son los hijos de Elena y el cuarto, los de Cristina. Es decir, sólo salen los futuros reyes y la nueva generación.

Pero también hay argumentos en contra de la hipótesis de que el rey abdique. El más importante: que el Congreso aún no ha aprobado la reforma constitucional pendiente para que la infanta Leonor se convierta en la princesa de Asturias, como heredera al trono. Los juristas no se ponen de acuerdo sobre la urgencia de esta reforma, que es imposible que llegue al menos hasta el final de la legislatura, pues obliga a convocar elecciones. Además es necesario el consenso entre PSOE y PP para desbloquear las otras reformas de la carta magna; un panorama que tanto Zapatero como Rajoy dan hoy por imposible. Lo que más preocupa a la corona es que esa reforma tendría que ser votada; por eso la Casa Real no quiere que vaya sola a las urnas. No vaya a ser que la discusión sobre si las mujeres pueden reinar se convierta en un improvisado referéndum sobre la monarquía, ese debate ciudadano que jamás tuvimos.


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