La importancia de las cosas
(Planeta) es una novela totalmente contemporánea que, según explica la escritora gallega, "no tiene nada que ver" con sus trabajos anteriores, entre los que figuran obras como
Que veinte años no es nada
o
En tiempo de prodigios,
finalista del Planeta en el 2006.
"Es un trabajo diferente, no hay saltos en el tiempo, es una novela contemporánea, urbana al cien por cien y tiene unos personajes más delimitados, lo que me ha exigido cambiar de registro", explica Rivera de la Cruz, quien, como buena gallega, ha cuidado mucho el sentido del humor en esta obra, a la que define como "la más divertida" de las que ha publicado.
Precisamente, a la autora no le importa desvelar un detalle fundamental de la trama: la historia tiene un final feliz, un desenlace que le apetecía "mucho", sobre todo después de consolidarse como autora de referencia en el panorama actual con
En tiempo de prodigios,
una obra en la que la escritora tocaba un tema tan doloroso como es la pérdida de un ser querido.
Una pacífica existencia alterada por un suicidio
Marta Rivera de la Cruz nos presenta a Mario Menkell, un apocado y desafortunado profesor universitario cuya tranquila existencia se altera de la noche a la mañana cuando tiene que hacerse cargo de un piso que tenía alquilado en el céntrico barrio de Chueca, ya que su inquilino se acaba de suicidar. Al entrar en la vivienda, el protagonista se encuentra con un espacio abarrotado de los objetos más variopintos, desde gramolas antiguas hasta miniaturas, chapas de refrescos, pomos de puerta o cajas metálicas de galletas. Tras el desconcierto inicial, un mundo de posibilidades se abrirá ante Mario, a quien el destino parece haber reservado una segunda oportunidad.
"Yo no soy una persona muy apegada a las cosas materiales, le puedo tener cariño a media docena de objetos, pero de repente, te das cuenta de que las cosas materiales tienen más peso en nuestra vida del que nosotros pensamos", confiesa la escritora, quien valora muchísimo el disponer de tiempo libre para aprovecharlo con proyectos literarios o, simplemente, "pudiendo dormir ocho horas seguidas".
Marta Rivera de la Cruz se siente en medio de uno de los mejores momentos de su vida, algo que, de una manera u otra, ha quedado reflejado en esta luminosa novela, de la que está muy orgullosa, y matiza: "era la obra que quería hacer y me he divertido mucho escribiéndola, porque además ha sido un trabajo hecho sin ningún tipo de presiones por parte de la editorial".
Nada de bloqueos literarios
Colaboradora en distintos medios de comunicación, ensayista y también guionista, la autora gallega nunca ha sufrido uno de esos "bloqueos literarios" que han marcado la carrera del protagonista de su obra, que no ha conseguido superar el éxito de su primera novela. "Al contrario que a Mario Menkell, yo lo que no tenía era tiempo para escribir, por eso cuando me vi libre de compromisos me senté y me centré en ella", explica Rivera de la Cruz, quien cree que esos "parones de autor" se producen cuando uno "no tiene una historia que le llene".
Optimista como la novela que acaba de publicar, la gallega cree firmemente en las segundas oportunidades que nos brinda la vida, aunque estas no tienen por qué llegar a los 20 ó a los 30, sino también más tarde, como le ocurre a Mario Menkell. Y por supuesto, la gracia de la vida reside en no dejar pasar esos "guiños del destino", porque son esos los que marcan nuestra existencia.
Aunque
La importancia de las cosas
es muy diferente a sus anteriores novelas, la escritora vuelve a recurrir a la técnica del relato dentro del relato -una trama de cajas chinas, dice- para explicar que "todas las historias se sustentan gracias a otras". Como si de un guiño a esta técnica se tratara, los lectores están invitados a escribir un microrrelato de 150 palabras sobre el libro y así participar en un concurso cuyo premio es un lote de libros firmados por la autora. Los textos pueden enviarse a concursolaimportancia@gmail.com.