La sociedad civil se pregunta
de vez en cuando, o mejor dicho aún, muy de vez en cuando por las razones que mueven a un civil como yo a desnudarse en público poniendo negro sobre blanco, no ya sus sentimientos, sino sus razones, tan pobladas de dudas. Las cosas que le hacen exorcizar sus fantasmas más personales y dejar constancia de sus creencias al hilo de lo público. Puede que cuenten en algunos casos cuestiones alimenticias o profesionales. Sin duda, la mayor parte de voceros que se han asomado al balcón de esta ESTRELLA son escritores profesionales, hombres de pan y letras que siembran en el teclado del ordenador su pericia en busca de la idea perdida, a favor del lector. Y Ésta sÍ que parece una cuestión mayor. La alteridad del que lee, la constancia de su presencia sirve de bula universal para que, como quien esto escribe, se devanen los sesos los escribidores buscándole en la indeterminación de la comunicación masiva con la seguridad de que en algún momento aparecerá, leerá lo que hemos escrito y, a lo mejor, convenga que está bien hecho, quizá piense que podría estar mejor escrito o mas acertadamente observado, o puede que más cercana y cabalmente juzgado, pero es posible que le sirva, que le ayude a verlo de otra manera y le alumbre un camino insospechado y pausible por el cual acercase al tema tratado.
Es verdad que una página de Arial 11 no da para mucho, y ¡menos mal!, que dirán otros. Muchas veces apenas presentado el asunto, nos damos cuenta que quedan un par de párrafos para adentrase en él y echamos en falta algo más de libertad, pero, a la vez, el hábito nos ayuda a sistematizar la cuestión y nos aproxima sin quererlo a la misma cantidad de bits, aproximada, cada vez que escribimos el artículo.
En esta ESTRELLA he leído asuntos de perros maravillosos con más juicio que agenda y he disfrutado de los vericuetos sorprendentes de formas de enjuiciar la realidad que eran grandes guiones cinematográficos que parecían exigir mejores actores que los protagonistas de las cosas del poder en esta sociedad civil de comienzos de milenio.
¡Lástima! ésta será, si nada lo remedia, mi última asomada a esta ESTRELLA que he disfrutado desde el 2004 cada miércoles, o casi. Debo agradecer desde aquí la escrupulosa libertad de opinión que he merecido por la dirección editorial y el puntual pago de la misma, o casi. El tiempo de esta pregunta colectiva se termina y, por mi boca, la sociedad civil dejará de preguntarse en estas páginas amigas. Espero y deseo que las dificultades de esta ESTRELLA se superen y debo tan sÓlo asegurar, dejando la pregunta en el aire, que puede que no se encuentre la respuesta, pero que merezco lo vivido. En el aire se queda mi abrazo fraterno y mi recuerdo imperecedero. Adiós.
No quedan palabras suficientes que consuelen las despedidas. Dos de diciembre del 2009.