El Barça golea en sábado y el Madrid lo hace en domingo. El Barça lo hace por la importancia de su juego colectivo y el Madrid por la potencia de sus individualidades. El Barça ganó al Atlético en media hora y el Madrid tuvo que aguardar al final del encuentro.
El Atlético de Madrid lleva dos temporadas consecutivas siendo víctima propiciatoria del Barça en el Camp Nou. El año pasado fue ninguneado en un cuarto de hora. El sábado aguantó un poco más, pero al descanso llegó derrotado y con síntomas de humillación.
El entrenador del Atlético, Abel, dijo, irónicamente, que los dos primeros goles se los había marcado antes de salir. El Atlético es víctima de la poca calidad que tiene en la línea del centro del campo. El equipo barcelonés se permitió el lujo de relajarse en la segunda mitad.
El Atlético no fue adversario para el Barça y, en cambio, el Xerez, a pesar de los cinco tantos que recibió, hubo muchos minutos en los que plantó cara, tuvo más tiempo el balón y, aunque le faltó remate, se acercó mucho a Casillas.
El Madrid, con Lass y Gago en el centro del campo, no tenía quien llevara la iniciativa del juego. Había mucha artillería y poca intendencia. El entrenador acabó por dar entrada a Guti y Granero con el fin de que cambiara el juego.
Pronto cambió el panorama y el Xerez se achicó con el engrandecimiento madridista. La goleada llegó en la parte final del partido. Se echó en falta, durante demasiados minutos, la ausencia de jugadores que pudieran estar junto a los atacantes. Pellegrini prescindió de parte del ataque y potenció la línea media. Y llegó la goleada.
El Barça sigue jugando mejor y el Madrid continúa teniendo pegada. Sin novedad en el frente.