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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
18-07-09 Nº 3.934 Año XI
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LAS PESQUISAS DE MARCELLO

La sonrisa de Moratinos

Marcello

Radiante estaba nuestro ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, cuando anunció que el presidente Barack Obama ha invitado al presidente José Luis Rodríguez Zapatero a la Cumbre del G-20 que se va a celebrar en la ciudad norteamericana de Pittsburgh, a finales del próximo mes de septiembre. Será la tercera Cumbre del G-20 consecutiva en la que participará España.

Bueno, eso está muy bien, pero tampoco es nuevo ni suficiente para echar las campanas al vuelo, porque ya estuvimos en la primera cumbre de Bush -aunque en la silla que nos prestó Sarkozy-, y en la de Londres de Brown. Y lo extraño sería que Obama nos hubiera dejado fuera de su convocatoria, máxime después de haber aceptado un nuevo envío de tropas españolas a la guerra de Afganistán y acordado el pronto envío a España de varios presos de Guantánamo, con lo que queda claro que nada nos sale gratis.

Aunque la oronda sonrisa que nos ofreció Moratinos, con aspecto de una "tortuga ninja" feliz, se debe a que a partir del otoño el Gobierno inicia una serie de encuentros diplomáticos y fotográficos que culminarán en el mes de enero con la presidencia española de la Unión Europea. Aunque la ambición oculta de Zapatero está en su deseo de visitar la Casa Blanca en el otoño o antes de final de año, para que Obama pueda visitar Madrid en la presidencia europea, reforzando de esta manera la imagen internacional y sobre todo la nacional de Zapatero.

Es verdad que en las reuniones previas a la Cumbre del G-20 de septiembre España ha quedado relegada a un segundo plano y se tendrá que conformar con su presencia en el plenario de Pittsburgh. Pero eso ya es suficiente para la Moncloa y para el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde se conforman con el rol de acompañantes de Obama y Sarkozy.

Y desde donde la diplomacia de España se ofrece a las de Washington y París como interlocutor de países en conflicto o con tensiones importantes, como Irán, Líbano, Palestina, Cuba o Venezuela, una vez que nuestro peso en Europa palidece, frente al poderoso eje de Francia y Alemania, que son los que llevan la batuta. Mientras que en América Latina aún estamos a la espera de ver qué pasa con las veladas amenazas de Chávez que penden sobre España, con motivo del 200 aniversario de la independencia de las repúblicas americanas del fallecido imperio español. Y en el mundo árabe seguimos en un permanente impasse, una vez que el gran invento de la Alianza de Civilizaciones de Zapatero parece haber encallado en las aguas turcas del Bósforo sin garantías de progreso o de continuidad.

Sin embargo, nada de esto oscurece la luminosa sonrisa de Moratinos. Aleluya, ya estamos en el G-20 de Obama, pero en mejores condiciones, esta vez con silla propia, con respecto a la cumbre de Bush, pero con una posición nacional muy devaluada porque en aquella cumbre de Washington Zapatero llegó diciendo que el sistema financiero español era "el mejor del mundo". Y ahora nuestro sistema financiero está tocado y a la espera de un nuevo plan de rescate. Además, España asistirá a la cita de Obama con el título del país con más paro de la Unión Europea. Lo que no impide las fotos de propaganda pero tampoco facilita el discurso español.

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