El periodismo digital que se distribuye a través de la red de Internet es hoy día uno de los máximos exponentes de la revolución tecnológica de nuestro tiempo y, a la vez, constituye un inmenso campo de trabajo y de libertad para los profesionales de la información, muchos de los cuales han perdido su trabajo como consecuencia de la crisis económica y de la revolución de las tecnologías que está asolando a los soportes tradiciones de información y de especial manera a los diarios impresos. Buena prueba de todo ello está en la reciente noticia según la cual el diario
The New York Times
está a punto de imponer el pago previo para poder visitar su edición de Internet que está en audiencia e influencia muy por encima de su edición impresa.
El
NYT
está sufriendo una grave crisis de "identidad" y financiera y ya no sabe qué hacer para salvar el papel y recuperar su negocio, y buena prueba de ello está en la noticia que anuncia su regreso al "pago por visión" de su edición digital, algo que ya intentó hace años, cuando la amenaza de la Red era incipiente y sobre lo que dio marcha atrás, como le ha ocurrido a otros medios españoles como el diario
El País.
Diario que, a igual que otros y como el rotativo neoyorquino, duda y medita sobre su futuro sin que por el momento sepa que hacer, en medio de su particular crisis financiera. De la que no se escapan otros diarios nacionales como
El Mundo,
del que se dice que sus dueños los italianos de
Il Corriere
ahora lo quieren vender, y puede que se lo estén ofreciendo al magnate australiano Rupert Murdoch, del que es consejero, ¡oh casualidad!, José María Aznar.
Pero regresemos a Internet y a la ministra Garmendia porque Marcello no ha aceptado una invitación a un coloquio con la flamante titular de este tan novedoso departamento, que bien podría haber quedado en una secretaría de Estado del ministerio de Industria de Miguel Sebastián, de quien se dice que fue el padrino de Garmendia ante Zapatero, y a quien Garmendia luego le ha disputado espacios de poder. Y no hemos querido ver a esta ministra porque ya sabemos lo que nos podía decir sobre el periodismo digital si nos dijera la verdad: que al Gobierno ni le interesa, ni le conviene.
Y buena prueba de ello está en que, desde que Zapatero llegó al poder, este Gobierno del PSOE ha eliminado la publicidad institucional en los medios de Internet, lo que además de un presunto delito de malversación y de una flagrante discriminación frente a las publicaciones impresas, forma parte de una política informativa calculada desde los tiempos de Barroso, seguida por Moraleda y confirmada por Goicoechea, porque todos ellos siguen las instrucciones de Zapatero y De la Vega sobre este asunto, una vez que el Gobierno no consigue controlar estos medios digitales con la facilidad que controla a los grandes grupos de comunicación a base de regalos y de toda clase de prebendas en concesiones, licencias, publicidad y reformas legales, así como con el reparto discriminatorio de la información oficial.
Se lo hemos dicho en su día a De la Vega, antes de que la vicepresidenta se malease con el uso del poder, y también a los tres secretarios de Estado de Información, aquí incluida Nieves Goicoechea que no ha sabido, porque se lo tienen prohibido, explicar la discriminación publicitaria del Gobierno, así como el bloqueo a toda información especial (grandes entrevistas) o, incluso, algo tan sencillo como la exclusión de la revista de prensa de la Moncloa de los artículos de opinión de los periodistas de prestigio que escriben y trabajan en Internet.
Todo esto y muchas más cosas forman parte de una política premeditada de mordaza contra el periodismo digital de la que son corresponsables todos los miembros del Gobierno. Y, además, constituye la prueba flagrante de que estamos ante el cuento chino de que este Gobierno está a favor de un nuevo modelo de crecimiento basado en la tecnología y el I+D+I, lo que parece ser una simple pose publicitaria como el ministerio de Igualdad. Naturalmente, el responsable de esta agresión no es otro que Zapatero, pero cómplice especial lo es la ministra de Ciencia y Tecnología, doña Cristina Garmendia, que no se atreverá a indagar sobre todo ello, ni a mantener con Marcello una conversación cara a cara porque no tendría argumentos que presentar.
Eso sí le vamos a dar un dato a la ministra Garmendia que seguramente le va a asombrar: el jefe de prensa de Zapatero, Julián Lacalle, y el nuevo jefe de prensa del PSOE, J. Antonio Blay, han trabajado los dos en la Redacción de
Estrella Digital.
Entonces, ¿cómo se explica que en el Gobierno y en su partido exista esta animadversión al periodismo de Internet? Pues caben dos posibles explicaciones: o que estos dos son unos mandados y nada mas pueden hacer para acabar con la discriminación; o la respuesta está en lo que le dijo Unamuno a quien le informó de que un conocido personaje hablaba mal de él a lo que respondió el ilustre escritor y pensador: "pues no lo entiendo, porque a esa persona yo no le hice ningún favor". Pues eso, Cristina, hija, y si tienes alguna duda llámame, salvo que tu jefe de prensa también haya trabajado en Internet.