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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
15-07-09 Nº 3.932 Año XI
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La muerte de Rayan

José Oneto

La muerte del bebé Rayan por un "error médico" incomprensible, en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid amenaza con convertirse en un arma de lucha política, sindical y judicial, mientras se recogen los máximos elementos posibles en las tres investigaciones abiertas: la de la Consejería de Sanidad de la Comunidad madrileña, la del Colegio de Enfermería, la del propio Hospital madrileño cuyo director gerente (empujado por la Presidenta de la Comunidad) ha tenido la valentía, y, honestidad, de asumir todas las responsabilidades de un error difícilmente explicable, así como la que ya ha abierto el Juzgado número 53 de Madrid.

El hecho de que el bebé fallecido sea hijo prematuro de la primera víctima de gripe A en España, el que esa primera víctima sea inmigrante marroquí (el Rey Mohamed VI de Marruecos ha anunciado que enviará un avión militar para el traslado del cadáver de Rayan), las dificultades que tuvo que sufrir la joven Dalilah hasta que los médicos detectaron a la tercera vez que se presentaba en urgencias que estaba afectada por el virus de la gripe H1N1, el nacimiento por cesárea de Rayan al que se instaló en una sala especial para prematuros, y el incomprensible error que le ha causado la muerte y atribuido a una enfermera en su primer día de trabajo, ha abierto un debate no solo sobre este terrible error sino sobre toda una "negligencia sanitaria".

Debate que corre el riesgo de politizarse por las condiciones de la Sanidad en Madrid y las acusaciones de privatización, de la Sanidad Pública; de sindicalizarse por la reacción de quienes, en estos momentos, más combaten al Consejero de Sanidad Güemes y a la propia Presidenta Esperanza Aguirre; de judicializarse porque no solo cabe atribuir el error a una simple enfermera, sino a toda una serie de responsables de una cadena de negligencias, en un caso especialmente sensible y que debería haberse tratado con extremado cuidado, e, incluso de medicalizarse, en tanto se acaba de abrir todo un debate sobre los errores médicos, un debate que en nuestro país nunca se ha abierto y que en otros países es algo cotidiano.

Si terrorífico e incomprensible es el error de una enfermera que confunde la vía intravenosa (por la que le suministró el alimento al bebé) con la sonda nasogástrica que es de distinto color, y está suficientemente separada y diferenciada, es igualmente incomprensible algunas reacciones que se han producido acusando a los inmigrantes de ser los causantes de los problemas de la Sanidad porque colapsan las consultas y las urgencias, cuando las estadísticas reflejan todo lo contrario a esa leyenda urbana.

Es verdad como refleja la prensa británica que "una oleada de indignación sacudió a España, tras la negligencia que provocó el fallecimiento del hijo prematuro de una joven inmigrante marroquí que fue la primera persona que murió en el país como consecuencia de la gripe porcina".

Pero, ahora esa indignación se ha convertido en la exigencia de conocer todo lo que ha pasado y cuales son los componentes de esa cadena de negligencias que han fallado para que se haya producido tan trágico e incomprensible final... Por qué una enfermera sin experiencia en neonatos asume esa responsabilidad, quien le encarga esa función, que tipo de carencias tiene la sanidad española en pleno verano, cuales son las responsabilidades de los médicos.

Todo eso sin corporativismo pero, huyendo de esa especie de caza y captura que parece haberse iniciado contra los profesionales de la Sanidad, bien preparados, mal pagados y poco motivados en su duro y cotidiano trabajo.

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