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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
10-07-09 Nº 3.927 Año XI
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EL MANANTIAL DE LAS ESTRELLAS

Del café para todos a las lentejas

Pablo Sebastián

Estamos a la espera de que se descorra el telón del nuevo sistema de la financiación autonómica que se hará público este fin de semana, a tan sólo pocas horas de que el Congreso de los Diputados diera luz verde, con los votos favorables del PSOE y del PP, al plan de rescate del Gobierno para los bancos y cajas de ahorro con problemas financieros. Dos cuestiones que, aunque parecen separadas, están íntimamente interrelacionas entre sí, por cuanto los fondos de uno y otro asunto parten de las arcas del Estado, y además permanece en el aire una doble presión de distintos gobiernos de la Comunidades Autónomas, tanto sobre el reparto de los fondos públicos en la financiación autonómica, como en lo que a la pretensión de veto que ciertas Autonomías pretenden ejercer ante las posibles decisiones sobre las fusiones de bancos y cajas u otras medidas similares, como la entrada de la Administración central en el accionariado de las entidades financieras en apuros.

Por todo ello sorprende que el Partido Popular no haya hecho una causa común de ambas cuestiones y le haya regalado al Ejecutivo de Zapatero su apoyo incondicional al plan de rescate bancario, mientras el Gobierno del PSOE lo ha dejado al margen de toda la negociación de la financiación de las Comunidades Autónomas, que los populares conocerán ahora en toda su extensión. Cuando, previamente, se haya establecido un acuerdo entre las Comunidades gobernadas por el PSOE, y empezando por la de Cataluña, y la vicepresidencia económica que lidera Elena Salgado.

Una vez más, el Gobierno le ha ganado la partida al Partido Popular con su estrategia de los compartimentos estancos que le permite pactar con el PP en algún tema importante como el citado del plan de rescate para los bancos y cajas, recurriendo a su sentido del Estado, pero dejando en la marginación y mayor oscuridad otros asuntos de gran importancia, como el mencionado nuevo sistema de financiación autonómica.

Y vamos a ver qué sale del diseño final de financiación de las Autonomías que la vicepresidenta Salgado está haciendo llegar a los distintos líderes de las Comunidades, en pos de buscar un acuerdo global o parcial, algo que le importa bien poco al Gobierno, siempre que Zapatero saque adelante un acuerdo aceptable por la Generalitat de Cataluña como el que ya parece perfilado, según se aprecia en las optimistas declaraciones del consejero catalán, Castell, encargado de la negociación. Un preacuerdo en ciernes para el que el presidente Montilla busca la aprobación de sus socios de gobierno, la Esquerra, que habían puesto el listón muy alto pidiendo un incremento escalonado hasta los 3.800 millones de euros. Listón que, por su parte, exigen como inamovible e incluso aumentan los dirigentes de CiU, que han encontrado en este debate una buena oportunidad para hacer valer su función opositora.

Al fondo de todo esto aparecen los problemas de estabilidad parlamentaria del Gobierno de Zapatero, que se vería amenazada por ERC y por el PSC si la vicepresidenta Salgado no colma las demandas de la Generalitat. Lo que prejuzga un acuerdo inicial a favor de Cataluña, con unos parámetros que beneficiarán a las poblaciones más ricas -Cataluña, Madrid y Valencia- y a las más pobladas -como Andalucía-, lo que aumentará las diferencias entre los territorios ricos y los más pobres, amén del daño sin duda inevitable a la cohesión nacional y a la solidaridad interterritorial.

Naturalmente, y una vez que se conozca el proyecto final de la financiación de las Autonomías, habrá lecturas dispares según les vaya a unos y otros. De la misma manera que puede haber posiciones diferentes y enfrentadas entre las Autonomías gobernadas por el PSOE o por el PP, aunque se presume que los socialistas acabarán acatando lo que decida la Moncloa, mientras que los dirigentes autonómicos populares podrían ir cada uno por su lado una vez que no parece existir una posición común entre ellos. Al final cabe imaginar que el Gobierno pondrá encima de la mesa un plan que mejora a todos, aunque a unos mucho más que a otros. De manera que pasamos del famoso "café para todos" del inicio del sistema autonómico a otro dicho popular que presenta como plato único lo de "lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas".

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