En el Fútbol Club Barcelona parece que se han tomado el verano de vacaciones casi totales. Salvo el problema Eto'o, que no se acaba de resolver, no hay movimientos importantes y ello le otorga un plano secundario con respecto al Real Madrid.
No se están dando los tricampeones demasiadas prisas por remodelar la plantilla para la próxima temporada. Mirarse el ombligo no es bueno y solazarse con lo conseguido puede ser nefasto en el futuro inmediato.
El Barça ha perdido presencia en los medios. Está siendo difuminado por el plan galáctico de Florentino Pérez. El Barça puede presumir de tener a Iniesta en sus filas, pero la llegada de Kaká ha tenido caracteres de función al estilo Hollywood.
El Madrid, que no ha catado un título en la recién terminada temporada, vende ahora más que el Barça. Florentino es el viento que no cesa y va a poner el Bernabéu en permanente verbena, lo que entusiasma a los suyos y promueve la marca en medio mundo.
El Barça necesita reforzar el equipo para mantener la categoría alcanzada por su juego. Debe afirmar alguna línea y ello debe llevar aparejado el fichaje de algún jugador que cause sensación.
David Villa es objetivo prioritario. Además de reforzar su ataque, salga o no Eto'o, la contratación del delantero internacional español le serviría para proclamar que lo que no ha conseguido Florentino lo ha logrado Laporta. Manuel Llorente, en Mestalla, se frota las manos. La cotización de Villa ha subido enteros.