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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
03-07-09 Nº 3.920 Año XI
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ECONOMÍA EN PERSPECTIVA

La vuelta al mundo de un novelista

Ramón Tamames

El próximo 15 de julio, en la Casa-Museo de Vicente Blasco Ibáñez en la Playa de la Malvarrosa, Valencia, dictaré una conferencia sobre el insigne escritor, o todavía más, el gran hombre de acción, que se manifestó en tantas posibles actividades de la vida.

Aquí y ahora me referiré a la vuelta al mundo que dio en 1923/24, y de la que nos dejó un libro inolvidable y todavía sumamente útil, que como proyecto nació cuando Blasco se instaló en Mentón, cerca de Niza, y recibió una oferta de un empresario norteamericano, para realizar una gira de conferencias por todo el mundo, que acabó convirtiéndose en un paseo triunfal.

Pero también fue el descubrimiento personal del planeta por el gran escritor, un mundo que entonces sólo tenía 2.000 millones de habitantes (ahora 6.700) y que conservaba tradiciones muy remotas y grandes diferencias de costumbres y forma de vida en cada país, todavía con gran número de primitivos actuales en Asia, África y las Américas.

El resultado de esa circunvalación, el libro la Vuelta al mundo de un novelista, es la obra que a mí me causó más impresión en mis tiempos juveniles, hasta el punto de que después la llevé conmigo en muchos viajes. Y sobre todo en mi Vuelta al mundo de un economista, que hice en 1997, y de la que dejé trazo en la revista Tribuna. Con un itinerario mucho más sucinto y una duración de sólo 17 días; de los cuales cinco de sus noches las pasamos en el avión mi mujer, Carmen Prieto-Castro, y yo.

Del prólogo del extraordinario libro de Blasco, quiero retener aquí una parte del interesante diálogo que él mismo imagina con un interlocutor que surge de las sombras de su jardín, antes de emprender su planetario recorrido:

- ¿Por qué te vas?... ¿Es que te encuentras mal entre nosotros?... Quédate; vas a perder nuestras flores y nuestros frutos, los dulces atardeceres del otoño, la compañía serena y luminosa de los libros... ¿Qué puedes conseguir realizando tu infantil deseo de hacer un viaje alrededor del mundo?...

La réplica del novelista fue larga, explicativa, razonando minuciosamente los por qués del más largo íter de su vida, aunque fuera en un tiempo muy corto, y para verlo casi todo. Un breve extracto de esa réplica:

- Me bastarán unos meses, pues un hombre de nuestra época, si es aficionado a los libros, sabe de antemano, gracias a sus lecturas, lo que va a ver cuando emprende un viaje. Y sólo necesita comprobar por medio de sus ojos, con una visión puramente individual, lo que tantas veces contempló imaginativamente en las hojas de los volúmenes impresos.

Blasco tuvo toda la razón en esas intuiciones y los seis meses que duró su grata odisea tal vez fuera el tiempo más feliz de su vida, en gran medida por la compañía de su amante, y luego esposa, Elena Ortúzar en el periplo. Los jalones más notables del recorrido fueron: El Havre, Nueva York, Cuba, Panamá, Los Ángeles, San Francisco, Hawai, Yokohama, Tokio, Seúl, Pekín, Shangai, Hong Kong, Macao, Filipinas, Batavia (hoy Yakarta), Ranguín, Madrás, Calcuta, Benarés, Darjeeling, Ceilán, Bombay, Delhi, Agra (Taj Mahal), Port Sudan, Kartum, El Cairo, Abu Simbel, Tebas, Alejandría, Nápoles, Roma, y Montecarlo; para a la postre retornar a Villa Fontana, su refugio en Mentón.

Las conclusiones del viaje, estuvieron llenas de premoniciones, que en su mayor parte se han cumplido:

- Somos cada vez más numerosos sobre la corteza de nuestro planeta, y esto resulta inquietante, pues los alimentos no se multiplican con la misma rapidez [resonancias de Malthus]. Podría hacer un resumen brutal diciendo que más de la mitad de los hombres viven sufriendo hambre. Nosotros los blancos llevamos la mejor parte hasta ahora; pero ¿y si algún día los centenares de millones de asiáticos encuentran un jefe y un ideal común?...

Este viaje ha servido para hacerme ver que aún está lejos de morir el demonio de la guerra. He visto futuros campos de batalla: el Pacífico, la China, la India, ¡quién sabe si Egipto y sus antiguos territorios ecuatoriales! [la premonición de Rommel contra Montgomery].

Efectivamente, tal como Blasco previó, la nueva guerra estallaría, en 1939, sólo 16 años después de su profecía, como también los asiáticos encontrarían a sus grandes líderes (Gandhi, Mao).

Y como final, algunas consideraciones filosóficas, hoy tan usuales -sobre todo en los organismos internacionales y las ONGs- pero que por entonces no resultaban tan frecuentes:

Todos los hombres son lo mismo, y nuestros progresos puramente exteriores, mecánicos y materiales. Aún no ha llegado la gran revolución, la interior, la que inició el cristianismo sin éxito alguno, pues ningún cristiano practica sus enseñanzas. Lo que he aprendido es que debemos crearnos un alma nueva, y entonces todo será fácil. Necesitamos matar el egoísmo; y así, la abnegación y la tolerancia, que ahora sólo conocen unos cuantos espíritus privilegiados, llegarán a ser virtudes comunes de todos los hombres.

La conferencia, naturalmente, se refiere a muchos más aspectos de la vida del valenciano proteico que fue Don Vicente, y tal vez en el largo y cálido verano, si me lo permiten los lectores de ESTRELLA DIGITAL, volveremos a algunos otros pasajes.

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