Tal cual lo señalábamos, en las elecciones internas del domingo, en el Uruguay (que se realizaron con absoluta normalidad, como es habitual), se impusieron el liberal ex presidente Luis Alberto Lacalle, en el Partido Nacional o Blanco, el ex guerrillero tupamaro y líder de ese movimiento, José Mujica, en la coalición de izquierdas Frente Amplio (que está en el Gobierno), y en el socialdemócrata Partido Colorado, Pedro Bordaberry. Los tres lo hicieron por amplias diferencias. Luis Alberto Lacalle sacó 15 puntos de ventaja a su contendiente, Jorge Larrañaga; Mujica, 17 puntos a su rival, el ex ministro Danilo Astori (quien no hizo campaña política pues está en recuperación de una aguda neumonía), y Bordaberry obtuvo casi el 70% de los votos de su partido.
De acuerdo a lo marcado por las urnas, y entrevisto en los sondeos, los candidatos a la presidencia serán, en consecuencia, Lacalle o Mujica. Los colorados están muy distantes de ambos. Los blancos tuvieron (en una baja participación de electores) la mayoría de los votos, llegando al 44, en tanto por el Frente Amplio lo hizo el 42% y por los socialdemócratas el 10%.
Conocidos los resultados, el ganador de las internas del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, ofreció la vicepresidencia a Jorge Larrañaga, quien la aceptó, con lo cual, además, atraerá votos independientes. De esta manera solamente los blancos inician el camino hacia las elecciones nacionales del último domingo de octubre, con la fórmula ya integrada: Lacalle/Larrañaga. A lo que se agrega el dato, de psicológica fuerza, de haber ganado por casi cien mil votos a la izquierda.
Mujica aspira a que el ex ministro de Economía Danilo Astori sea su compañero de fórmula; de esta manera se situará más al centro, en procura del voto de la clase media uruguaya que, está visto, no es tan izquierdas como parecía. En este sentido, hizo saber que sus técnicos en economía serían quienes acompañaron a Astori cuando estuvo al frente de ese Ministerio, mostrando su alejamiento de las posiciones radicales de izquierda. La empresa Cifra señaló, asimismo, que es imposible pronosticar quién puede ganar las elecciones en octubre venidero.
El ex presidente Lacalle, candidato de los liberales blancos, dijo a ESTRELLA DIGITAL que aspira a poner en marcha, en caso de triunfar, un Gobierno de reformas revolucionarias como el que presidió entre 1990/95, cuando concretó, entre otras, la ley de puertos, las desmonopolizaciones, la apertura de la economía y otros temas que se discuten aún hoy y ya estaban en su agenda de entonces. Fiel a su pensamiento, repitió que el porvenir, y no el ayer, es su meta, y definió a la política como "un arte".
Nos esperan cuatro meses de intensa actividad proselitista, entre dos candidatos que cuentan con amplia adhesión popular y enfrentadas posiciones políticas, los liberales centristas y la izquierda, en una campaña que será dura, de enfrentamientos fuertes, pero según dijeron los candidatos, sin caer en agravios ni descalificaciones. Allá vamos, y esperemos que así sea.