Presidente Consejo Editorial: Germán Yanke
Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
25-06-09 Nº 3.912 Año XI
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LAS PESQUISAS DE MARCELLO

España derrotada, 'porco governo'

Marcello

Se acabó la racha, se rompió el cántaro de la ilusión española de La Roja. La selección española de fútbol cayó ayer derrotada por la escuadra de Obama, al que todo le sale bien. De manera que ayer la joven y dinámica selección de Estados Unidos ha acabado con las ilusiones de millones españoles que, en plena crisis de la economía y el paro, se refugiaba en el sueño del balón y en la posibilidad que tenía, al alcance de sus botas, de convertirse en virtual campeón del mundo derrotando a Brasil en la esperada final de la Copa de Confederaciones, a cuyas puertas nos hemos quedado entre las lágrimas desconsoladas de la afición, sorprendidos y desconcertados.

Como se dice en la Italia del promiscuo Berlusconi, la culpa es siempre del Gobierno (piove, porco governo), y en este caso de Zapatero, al que se le ha acabado la "baraka" y al que, de un tiempo a esta parte, todo le sale mal, hasta en el fútbol. Y, se mire como se mire, esta derrota de la Selección le va a salir muy cara al gobierno porque, se quiera o no, es otra decepción de alcance nacional y de gran envergadura. Porque, como poco, nos veíamos en la final frente a Brasil, y nadie pensó que íbamos a caer ante los neófitos americanos, esa selección que se coló en semifinales por la gatera y contra todo pronóstico, y ahí la tienen en la final ante el asombro del mundo del fútbol.

Y nos reíamos de la eliminación de Italia, de sus viejos jugadores, de su falta de gol y de pegada. Y ayer, cuando toda España pensaba que el partido con los USA sería un paseo militar, a los ratones colorados españoles se les cruzaron los cables y los marines futboleros del presidente negro metieron dos goles como dos soles, en sendos cantes de la defensa española y de un Casillas que estuvo a por uvas y no se enteró.

¿Qué ha pasado? En primer lugar daba la impresión de que se despreció al adversario, a su fuerza y rapidez, y que el centro del campo de Cesc y Villa se durmió en los laureles pensando solo en el ataque, no ayudó en defensa y dio facilidades para el primer gol. Luego vinieron las prisas y el ansia del gol de los delanteros Torres y Villa, que no fueron generosos a la hora de escoger entre tirar a puerta con dificultad o pasar el balón a otro compañero que estaba en el área, y así se perdieron varias oportunidades de marcar.

Luego, tras el primer gol, vino el desconcierto y en el segundo tiempo una ración de furia española que chocó, una y otra vez, con los gigantones del área americana y su doble e implacable línea defensiva. Y cuando en estas estábamos, un mayúsculo error de Sergio Ramos y Casillas abrió la puerta al segundo gol y a la desesperación. A una desarbolada carrera contra reloj, inútil, tardía e imposible.

Quizás el peor de los errores fue menospreciar al contrario, el creerse como seguramente creían los jugadores y el conjunto de los españoles que esto de derrotar a Estados Unidos en un campo de fútbol era coser y cantar. Y llegó el duro despertar y el fin de un sueño que ya duraba demasiado, y que nos ha devuelto a la cruda realidad. Se dirá, eso sí, que no estaban Iniesta, ni Sena, que la selección venía de una temporada muy cargada en las ligas española y europea, que Villa está deprimido por su complicado traspaso al Madrid, que el niño Torres es un chupón que se mete en fuera de juego, o que Del Bosque tardó demasiado en hacer los cambios que debió hacer. Da lo mismo, ya da igual, perdió España, ¡porco governo! Otra vez será. Aún nos queda el horizonte del Mundial, pero la euforia y el triunfalismo se han acabado. Y puede que esta derrota sea la mejor medicina para recuperar la cordura, la ilusión y un poco de humildad.

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