Hasta que llegue el momento -a partir de hoy, lunes, puede ser a cualquier hora la confirmación del fichaje- en el que Florentino Pérez lo presente oficialmente -seguramente será después de la Copa de Confederaciones-, el madridismo se sentó delante del televisor en la noche del pasado sábado para ver en acción al 'o galáctico' Kaká en lo que después fue más un festival de goles que de juego en la victoria de Brasil ante Uruguay.
El socio blanco tiene ganas de olvidar cuanto antes la pesadilla de la pasada temporada. Ya hace como algo suyo el gol de penalti del 'madridista' Kaká a los uruguayos a la espera de que vayan cayendo, una a una, las demás estrellas prometidas por Florentino para completar la 'superproducción' con la que recuperar la ilusión perdida. Porque es tanta la apatía en la que quedó sumido el seguidor madridista que la llegada de Kaká, que hace unos años hubiese sido celebrada con la alfombra roja con la que se recibió a los Figo, Ronaldo, Zidane o Beckham, ahora entra como si se tratara de un gran refuerzo más y no como el galáctico deseado desde hace tiempo.
El madrididismo está ansioso por completar cuanto antes su álbum de
cracks
con el que hacer frente al Barcelona, volver a disfrutar de buen fútbol en el Bernabéu y recuperar el lugar que le corresponde en la élite del fútbol mundial. Ha llegado a tal grado de abulia futbolística que las dos primeras contrataciones de Florentino: el técnico Pellegrini y Kaká, aunque son bien recibidos, les saben a poco. No creen que sean armas suficientes para aspirar a las grandes cotas por las que debe luchar un club de la categoría del Real Madrid.
Florentino es consciente de que la afición no se conforma con Kaká, al que quizá de tanto desearlo parece ya demasiado visto. En su lista de preferencias están los nombres de Silva, Villa, Albiol, Ribery, Xabi Alonso..., pero por encima de todos quiere a Cristiano Ronaldo. Lo ve de blanco para que junte su calidad a la del brasileño. La operación parece estar hecha desde la presidencia de Ramón Calderón a falta de estrechar las manos para sellar el acuerdo, por mucho que el Real Madrid lo desmintiera en vísperas de la final de la Liga de Campeones. Y Florentino tampoco ha ocultado su interés por hacerse con el portugués del Manchester United. Ahora sólo falta que el
crack
lusitano y el club inglés rebajen algo sus pretensiones económicas, y que el presidente madridista encuentre la fórmula mediática para hacer ver que el fichaje de CR7 le pertenece a él y no a las negociaciones del imputado ex dirigente.