Los resultados de las europeas se resumen con el acierto de las encuestas, que reflejaron anticipadamente lo que ha sido el resultado final. La participación ha sido alta, lo cual demuestra afición y resistencia de los ciudadanos, que a pesar de una campaña abominable que hacía temer una desmovilización abrumadora, al final casi 16 millones de españoles concurrieron a las urnas y depositaron su voto.
Y de esos votos los populares se llevan una mayoría clara, casi su mejor resultado histórico, como bien quiso dejar claro Rajoy en su intervención desde el balcón de Génova. Los populares avanzan prácticamente en toda España, con datos negativos sólo en Cataluña (20.000 votos menos que el 2004) y País Vasco (-33.000). Pero esas péridas en territorios poco favorables se compensan con el avance en Castilla-La Mancha, donde se consolidan como primera fuerza por encima del 50%; en Valencia, donde ratifican su hegemonía, y, sobre todo, en Andalucía, donde suman otros 130.000 votos y se quedan a una distancia de sólo 200.000 respecto a los socialistas. En resumen, un buen avance de los populares, que consolida a Rajoy como jefe del partido y cabeza electoral y que anima una oposición dura y decidida a forzar un adelanto electoral, tal y como insinuó Rajoy en su intervención de anoche.
Como nota de color: Mayor Oreja señaló en su emocionada intervención que es la primera vez desde el año 2000 que el PP gana unas elecciones. ¿Se olvidó de las municipales del 2007, que dieron un empate que el PP transformó en un discurso de victoria.
Para Zapatero y los socialistas el aviso es claro y rotundo: 800.000 votantes les han dado la espalda y entre los abstencionistas y los votantes en blanco (217.000) hay mucho desencantado o desengañado. Es la primera vez que a Zapatero le salen unas elecciones rematadamente mal, sobre todo cuando se empiezan a analizar los resultados: rotundo fracaso en Madrid (pierden 140.000 y se alejan aún más de los populares); otro tanto en Valencia (pierden 35.000 votos, mientras los populares ganan 115.000); y notable rechazo en Cataluña, donde aun siendo primera fuerza han perdido más de 200.000 votos.
El voto nacionalista es desigual, aunque con tendencia a retroceder: avance de CiU (a costa de los socialistas y de ERC) y estancamiento o retroceso de los demás grupos. El partido de Rosa Díaz sigue sumando seguidores (o desencantados de los demás). Los comunistas y demás compañeros que acampan en IU siguen en retroceso aunque mantienen 2 escaños y el 3,7% de los votantes, en este caso la proporcionalidad les favorece ya que les corresponderían 1,85 asientos.
El voto batasuno se ha expresado: 175.000 en toda España, de los cuales 115.000 son vascos, 23.000 navarros y 16.000 catalanes. Los populares en el País Vasco han obtenido 700 votos más que los batasunos.
Como resumen final de la jornada: Rajoy hablará más alto y más fuerte y Zapatero tendrá que recomponer posiciones ya que se le empieza a poner cara de perdedor y abandono del desodorante.