Hay que tener un rostro de cemento para escribir un artículo como el que ha escrito el director del diario
El Mundo,
Pedro J. Ramírez, el domingo, y desde luego, este personaje lo tiene. Porque, tras aparentar que habla en el nombre del Partido Popular, llena de elogios a Zapatero, del que dice que es "un tipo tan hábil y resultón" y se lía a palos con Rajoy, a quien le augura el fin de su liderazgo en el PP si no saca al PSOE en las elecciones europeas una ventaja de 10 puntos, o de cinco escaños, como ocurrió en 1996, en la antesala de la llegada de Aznar al poder.
Naturalmente, si Zapatero es el que pierde las elecciones, entonces no debe de dimitir, ni convocar elecciones anticipadas, según Pedro J. Aquí la carga de la prueba electoral sólo recae sobre las espaldas de Rajoy, como en el pasado debate de la nación. Para el director de
El Mundo,
lo importante no es que el presidente nos esté llevando a la ruina, y haya presentando en el debate de la nación unas ridículas y fraudulentas medidas contra la crisis, lo grave es que Rajoy y el PP no le hayan respondido a Zapatero como
El Mundo
considera que debe hacerlo. O sea: o Rajoy arrasa a Zapatero en las europeas o está perdido.
Una misión casi imposible, entre otras cosas porque el propio Pedro J. ha utilizado el diario
El Mundo
y la COPE y a ciertos dirigentes del PP -como Zaplana, Acebes, Aguirre, Costa, Aragonés, Arístegui y Elorriaga- durante más de cuatro años para derrocar a Rajoy y para poner él, y no el partido, en el liderazgo del PP a un dirigente de su confianza y sometido a todas sus intrigas y ambiciones. Porque Pedro J. Ramírez se considera el autor de la que llama "amarga victoria" de Aznar en 1996 y también "el mal pagado" por el ex presidente del Gobierno -lo que no es verdad porque se hizo rico bajo su mandato-, al menos en lo que a su ambición mediática se refiere. Porque pretendió que le "regalaran" el multimedia de Telefónica (Antena 3TV y Onda Cero), y bien caro que le ha costado a César Alierta no atender esa reclamación, con la que el director de
El Mundo
pretendía consagrarse como el Juan Luis Cebrían del PP, siguiendo así el modelo diseñado por González y Polanco. El que Zapatero está refundando con Cebrián, en plena crisis de Prisa, para así salvarlos de la ruina y también a sus amigos de La Sexta y Mediapro.
Y fue sobre el nacimiento de La Sexta -que en principio parecía en contra de la hegemonía de Prisa en el campo mediático del PSOE- donde Pedro J. montó su particular pinza contra el Prisa-felipismo (al estilo de aquella otra con Anguita en tiempos de Aznar) y su pacto de sangre con Zapatero, con el que el director de
El Mundo
presume haber conversado durante más de cien horas. Un pacto en el que intervino su amigo del alma José Bono, y al que se sumó más tarde la vicepresidenta Fernández de la Vega (proveedora de títulos nobiliarios). Por eso los tres, Zapatero, De la Vega y Bono, son los intocables del diario
El Mundo,
que sí que da permiso para criticar otros ministros y dirigentes del PSOE, con la excepción del ministro de Interior, Rubalcaba (por si las moscas).
Naturalmente, en la operación ha desempeñado el papel de tonto útil vociferante el mandril Jiménez Losantos desde la COPE -entre este enfermo y Pedro J. convocaron desde los micrófonos episcopales una manifestación a la puerta del PP contra Rajoy, tras insultar directamente al líder del partido-. Y ahora el locutor enloquecido está haciendo sus últimos servicios contra Rajoy y el PP en la campaña europea, campaña a la que no han sido ajenos los jefes de la Conferencia Episcopal.
Para que nada faltara en todo ello, estos dos, con ayuda de Aguirre ?que un día se arrepentirá de cabalgar junto a estos dos jumentos-, montaron la caza del diario
ABC
en la persona de su director, José Antonio Zarzalejos, y los de
ABC
la de
La Razón.
Y así los dos pájaros de
El Mundo
y la COPE se quedaron como dueños y señores de la finca mediática del PP, mientras el jefe de los dos, que es Pedro J., cenaba con Zapatero en la Moncloa hasta el amanecer, discutiendo sobre el profundo republicanismo de Petit, o el "astuto" federalismo de Suso de Toro.
Unos encuentros divertidos, de los que Zapatero decía a los cornudos del grupo Prisa, que en ellos iba a "matar a besos" al director del
El Mundo,
y que sirvieron para que le colaran al "mundialista", primero, los goles de La Sexta y la Cuatro, y después la fusión de las dos cadenas, mientras estos italianos de Unedisa siguen jugando al patético Veo-Veo de Pedro J., y no ven la manera de alcanzar una posición de fuerza en el campo audiovisual y están en sonorosas pérdidas del negocio de papel, porque lo de Recoletos se ha convertido en un lastre más que en una oportunidad.
A todo ello hay que añadir: la locura y la matraca de la conspiración del 11-M, en la que el diario
El Mundo
ha perdido su credibilidad, y con la que Pedro J., aprovechando el desvarío de Aznar, embarcó a Zaplana, Acebes -con 500 preguntas en el Congreso- y Aguirre y Telemadrid; y luego tres golpes de mano que se pusieron en marcha desde la redacción del diario contra Rajoy: primero, tras la derrota en las elecciones del 2008, intentando lanzar a Aguirre, que no se atrevió, contra Rajoy; luego durante el congreso valenciano del PP, donde -tras las pintorescas traiciones de los Arístegui y Elorriaga- Pedro J. quiso colocar a Juan Costa -"el Bob Kennedy del PP", escribió sin sonrojo del ex ministro de Aznar-; y finalmente, y tras volver a cortejar a Rodrigo Rato -"el del bancazo"- se preparó un tercer golpe de mano para dinamitar a Rajoy, tras la que se esperaba derrota del PP en las elecciones gallegas, como lo anunciaba en la noche electoral Telemadrid, con el mismo entusiasmo que en el 2008 anunció la dimisión de Rajoy tras el fracaso en las generales.
Ahora, a la cuarta va la vencida, Pedro J. está a la espera del batacazo de Rajoy en las elecciones europeas, o de una victoria que llamarán "pírrica" si no alcanza el listón fijado por el patrón
in pectore
del PP, de los diez puntos o los cinco escaños de diferencia. Y para que el milagro de la gran victoria no ocurra ellos se encargan, desde su tribuna y púlpitos, de reactivar el fantasma de la conspiración del 11-M en campaña electoral. O de poner amplificador a la condena del Yak-42 o del 'caso Gürtel', siempre que no se hable del espionaje de Madrid o del 'Gürtel' madrileño, con igual argumento con el que apoyan a Mario Conde y se demoniza a Alierta, o a Blesa, por poner un ejemplo de empresarios protegidos Rajoy.
Naturalmente, de cada tres garrotazos de la trama de
El Mundo
al PP, dos son para Rajoy y uno para Gallardón, al que consideran no manipulable en sus intrigas y ambiciones. Y al fondo de todo ello está el gran misterio de la reaparición de Aznar, en cierta manera también de Rato, y da la impresión de que Pedro J. está tanteando a los dos para ver si puede recomponer la foto rota del balcón de Carabaña, o unas vacaciones en Baqueira todos a la vez.