En palabras del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, China es un socio clave de la UE para hacer frente a los desafíos globales como la actual crisis económica y financiera, la Ronda Doha y el cambio climático. De ahí la importancia de la XI Cumbre UE-China, que tuvo lugar ayer en Praga y que se celebra con más de cinco meses de retraso.
Las relaciones diplomáticas entre las dos potencias económicas se remontan a 1975, pero fue en 1998 cuando tuvo lugar la primera reunión de sus líderes políticos, que acordaron institucionalizar el mecanismo de la cumbre anual sino-europea. Desde ese momento la cooperación entre la UE y China ha ido en aumento en el fortalecimiento de la asociación de cooperación estratégica. Sin embargo, la reunión del presidente francés, Nicolas Sarkozy con el Dalai Lama, en el momento en el que la República Francesa ostentaba su turno de Presidencia de la UE, conllevó el aplazamiento de la XI Cumbre que estaba prevista para el pasado diciembre.
Por ello, algunos medios de comunicación hablan ahora de que nuestros dirigentes retoman la XI Cumbre UE-China para "olvidar desencuentros", "consolidar coincidencias", o "la normalización de las relaciones". En ese sentido, en el comunicado conjunto emitido tras la cumbre, los máximos mandatarios de las dos potencias reafirmaron su compromiso activo con la paz, la estabilidad, la seguridad, la prosperidad y el desarrollo sostenible en el mundo, así como a la solución pacífica de las controversias por medio del diálogo, el multilateralismo efectivo y las Naciones Unidas.
Junto a esas bonitas palabras, otras no menos positivas como que expresan "su determinación de fortalecer la cooperación, seguir trabajando juntos para abordar los retos mundiales como la crisis financiera y el cambio climático, y se mantienen activamente comprometidos a mejorar la coordinación y la cooperación en los asuntos internacionales".
Y en medio de ese idílico escenario, con relación a los acuerdos comerciales, el objetivo de la República Popular era que se le reconociera plenamente como una economía de libre mercado, y el de la UE la reducción del déficit en la balanza comercial. En ese sentido, los líderes reunidos en Praga expresaron su satisfacción por los acuerdos de la última reunión de primeros de mayo producida en el marco del Diálogo Económico y Comercial de Alto Nivel entre la Comisión Europea y el Consejo de Estado chino; al tiempo que reiteraron los compromisos adquiridos en la Cumbre de Londres contra el proteccionismo y expresaron su interés para que la Ronda de Doha llegue a buen puerto.
Por lo demás, en esta XI Cumbre se firmaron varios acuerdos de cooperación, entre ellos la Declaración Conjunta China-Europa sobre Energía Limpia, el que crea un Centro UE-China de Ciencia y Tecnología, y otro de Cooperación de las PYME. Además, se decidió que la próxima reunión será en la segunda mitad del año en Pekín.
La UE es en la actualidad el socio comercial más grande de China, al tiempo que China es el segundo socio de la Unión después de EEUU. En el 2008, el volumen del comercio bilateral ascendió a 425.580 millones de dólares, produciéndose así un incremento del 19,5 por ciento con respecto al año anterior y un superávit a favor de la República Popular de 169.600 millones de euros.