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09/05/2009
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Nadie es profeta en su tierra

Daniel Martín

"La democracia moderna tiende a aplanar los espíritus, a impedir el predominio de las capacidades, esfumándolo todo en un ambiente de vulgaridad".

"El valor, la energía, la bondad, para los demócratas laminadores son verdaderas impertinencias de la naturaleza".

"La política española es como un estanque; un trozo de madera fuerte y densa se va al fondo; un pedazo de corteza o de corcho o un haz de paja se queda en la superficie".

"El mundo político español es tan negado como el periodístico, o quizás más; pero el periodístico es más vil".

"Esa simpatía y respeto que ha habido siempre en España por lo inútil".

"Ser inteligente constituía una desgracia, y sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia y de la locura":

"Los profesores no sirven más que para el embrutecimiento metódico de la juventud estudiosa".

"La apetencia por conocer se despierta en los individuos que aparecen al final de una evolución, cuando el instinto de vivir languidece".

"El chulo español domina desde los Pirineos hasta Cádiz... políticos, militares, profesores, curas, todos son chulos con un yo hipertrofiado".

Estas citas se escribieron hace más o menos cien años. Están extraídas de las novelas César o nada, La sensualidad pervertida y El árbol de la ciencia. Es decir, son de Pío Baroja, otro de esos escritores que nuestro querido país se permite el lujo de ignorar de manera sistemática. Es más, entre académicos y bibliófilos se admite casi unánimemente su mala condición estilística; básicamente, por tres motivos:

- Llevaba boina y tenía aspecto un tanto pueblerino. Por algo tan nimio se le suele considerar, injustamente, un escritor poco cosmopolita.

- Era queísta, a menudo repetía el complemento indirecto y su manera de puntuar es altamente dudosa.

- Decía verdades como puños.

César o nada y La sensualidad pervertida pertenecen a la trilogía Las ciudades, donde Baroja cuenta tres historias bien diferentes ambientadas en Roma, París y varias ciudades españolas. A partir de historias sencillas de personajes llenos de vida y matices, Baroja construye un mundo verosímil al tiempo que analiza con lucidez y enorme pesimismo la situación española y europea de la época.

Baroja es, probablemente, el más grande novelista español del siglo XX. Por otro lado, quizás uno de los novelistas más influyentes en el realismo lacónico y "sucio" que más tarde cultivaron Hemingway, Hammett, Salinger, Bukowsky, Dubus y que culmina en Raymond Carver. Además, Baroja es uno de los escritores más cultos de la Historia, y sus obras son una perfecta traslación literaria de la filosofía decimonónica, especialmente la alemana. Y eso a pesar de la boina.

Sólo un país tan poco autocrítico y tan cobarde como el nuestro permite que un personaje tan importante, tan clarividente, tan crítico con la vida y con sus propios paisanos, quede en el olvido. Por supuesto, la lectura de sus obras -prodigiosamente claras, y en ese sentido pocos escritores tan buenos como él- no resulta cómoda en cuanto pesimistas y negativas respecto de la sociedad y la política españolas. Precisamente por eso su vasta y magnífica obra debiera ser de lectura obligada en sostenido y elogioso homenaje.

Pero nada, aunque tuviese más razón que un santo, como lo demuestran las citas escogidas, o quizás porque la mayoría de las cosas que criticaba aún tienen completa vigencia, se le considera un escritor menor y ha pasado a engrosar la lista de nuestro imaginario panteón de ilustres hombres olvidados o nunca leídos: Juan Ruiz, Francisco de Aldana, Fray Luis de Granada, Sor Juana Inés de la Cruz, Góngora, el Quevedo prosista, Gracián, Ruiz de Alarcón, Feijoo, Espronceda, Pardo Bazán, Galdós, Ganivet, Manuel Machado y un eterno etcétera. Claro que si nos ponemos a pensar en los que se suponen leídos -el escritor del Cid, Berceo, Manrique, Garcilaso, San Juan, Fray Luis de León, Santa Teresa, Lope, Cervantes, el Quevedo poeta, Calderón, Moratín, Larra, Bécquer, Clarín, Unamuno, Antonio Machado...- lo más seguro es que casi nadie los haya visitado con la seriedad debida.

Ese, entre otros, es uno de los grandes males de nuestro país: ignoramos, con gran precisión, a los grandes escritores que tan bien han retratado nuestro país. Por eso nuestros actuales defectos son, en esencia, los mismos que afectan a Don Quijote y Sancho. Es triste pensar que, cuando los medios han mejorado tanto y hay muchísimas más posibilidades que antaño, por culpa del Estado de Bienestar, la sociedad tecnológica y, sobre todo, las políticas educativas "laminadoras", se leen -cuando se lee- otras cosas más ligeras y menos críticas, cosas que alejan al hombre de su existencia y de su verdad.

Baroja, en la segunda mitad de una de sus mejores novelas, El mundo es así -la que completa la trilogía antes citada-, se oculta tras la voz de Sacha, una rusa que se ha casado con un español. Y dice:

"Parece que cada español no se ha enterado todavía de que hay otros en el mundo además de él. [...] Todas las advertencias y prohibiciones se le figuran hechas para el prójimo. Encuentra muy bien las leyes para los demás; ahora, para él, no".

"Este es un pueblo con dogma, pero sin moralidad; con gestos, pero sin entusiasmo; con franqueza y sin efusión".

"Estos jóvenes no sueñan con nada. Quieren vivir, aprovechar la vida, y todo el mundo se lanza a los placeres con una brutalidad horrorosa. Hay sociedades para fomentar la borrachera y la voluptuosidad".

"La vida es esto: crueldad, ingratitud, inconsciencia, desdén de la fuerza por la debilidad, y así son los hombres y las mujeres, y así somos todos. Sí, todo es violencia, todo es crueldad en la vida. ¿Y qué hacer? No se puede abstenerse de vivir, no se puede parar, hay que seguir marchando hasta el final".

No está mal para un tipo reducido, por crítica y universidad, a una boina. Citas tres décadas anteriores a la literatura existencialista. Lo más trágico es que estas cosas se podrían escribir hoy sin cambiar una coma. Hemos progresado en lo material pero, en lo espiritual y en lo moral, seguimos como hace un siglo. Claro que siempre se puede cerrar los ojos e ignorar a escritores como Baroja.

dmago2003@yahoo.es

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