No era nueva en la Cámara pero sí en la función. La vicepresidenta económica se subió al podio de oradores para defender un decreto ley que se le podía haber atragantado: la autorización del aval para el rescate de Caja Castilla La Mancha. Sólo Rosa Conde, con argumentos peregrinos o para distinguirse, votó en contra, aunque el voto era irrelevante.
Los del PP estudiaron la víspera su posición, algunos defendieron oponerse al decreto, que podía haber arrastrado a otros grupos, con argumentos de forma y de fondo contra la medida. Pero el riesgo de introducir incertidumbre incontrolable en el sector financiero aconsejó no jugar a aprendices de brujo y pasar el decreto como se pasaron meses atrás los apoyos a la liquidez.
Para Elena Salgado significaba estrenarse en su nueva responsabilidad y para la oposición la oportunidad de medir las resistencias de la nueva vicepresidenta. Montoro no es un peso pesado frente a la vicepresidenta, los dos son dos sosos asperones que no darán momentos brillantes al debate parlamentario.
Para el Gobierno cada votación es como un examen final, se la juega en cada llamada a votar. El Partido Popular puede ensayar cada semana la fase destructiva del adversario y cuenta para ello con la complicidad de los otros grupos que quieren vender caros sus apoyos al Ejecutivo.
Catalanes y vascos ya han advertido que de momento no van a apoyar una moción de censura, pero queda mucha legislatura y a medida que el Gobierno se vaya debilitando y caiga la intención de voto se abrirán nuevas oportunidades.
El Gobierno intentará resistir hasta agotar la legislatura, entre otras razones porque espera que, antes o después, pase el invierno económico y se abra una etapa de recuperación. Cuanto más tiempo, más oportunidades. De manera que los del PP, para tumbar el Gobierno y adelantar la llegada al poder, no pueden descartar la moción de censura, que para ser eficaz requiere resucitar el pacto con catalanes y vascos que hizo posible el primer Gobierno Aznar.
La vicepresidenta económica puede ser uno de los flancos para abrir las defensas del Gobierno. Ayer no se notó debilidad en esa parte la muralla, pero la oportunidad no era recomendable. Con las cosas del dinero no se puede jugar, un poquito de discurso pero a la hora de votar, pocas aventuras. La vicepresidenta superó bien el primer trance.